La Inteligencia Artificial y la guerra
Irán destruyó al menos tres centros de datos de Amazon en Oriente Medio, lo que evidencia el papel crucial de la IA en la guerra de EEUU contra Irán. Posiblemente sea la primera vez que este tipo de instalaciones son blanco de un ataque bélico.

Los drones iraníes dañaron un centro de Amazon Web Services (AWS) en Baréin y dos en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), interrumpiendo servicios en línea de banca, pagos, transporte compartido, entrega de comida y software empresarial. El ejército estadounidense utiliza AWS para ejecutar la versión no clasificada de Anthropic Claude y otros sistemas informáticos, pero no reveló si los ataques afectaron sus operaciones.
En la madrugada del 1 de marzo, drones destruyeron dos centros de datos de AWS en los EAU, y el centro de datos de Baréin sufrió severos daños poco después. Amazon reconoció el ataque en Bahréin, mientras que Irán declaró haber atacado el centro para identificar su papel en el apoyo a las actividades militares y de inteligencia del enemigo, informó la agencia estatal iraní Fars.
Los centros de datos sufrieron daños estructurales, cortes de energía y daños por agua causados por los bomberos, lo que provocó interrupciones del servicio y obligó a reconducir servicios a otros centros de datos más lejanos, con las consiguientes demoras por recarga de tráfico. El 3 de marzo, Amazon recomendó a sus clientes de computación en la nube que hicieran copias de seguridad de sus datos y trasladaran sus cargas de trabajo de la región de AWS en Oriente Medio a EEUU, Europa o Asia-Pacífico.
Según informó The New York Times, los ataques causaron pérdidas inmediatas y mediatas por billones de dólares en inversiones destinadas a la creación de centros de IA en la región del Golfo Pérsico. Amazon, Google, OpenAI, Microsoft y xAI habían anunciado compromisos multimillonarios en la región. Según Business Insider, los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, una unión económica y alianza militar que incluye a Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, albergan 2,0 gigavatios de capacidad de centros de datos, con 0,4 gigavatios adicionales previstos.

El riesgo para los centros de datos refleja el creciente papel de la IA en la guerra. A pesar de la reciente decisión del ejército estadounidense de prohibir el uso con fines defensivos del modelo de lenguaje a gran escala Claude de Anthropic, las fuerzas estadounidenses utilizan habitualmente Claude y otros sistemas para diversos fines en Irán y otros lugares. Por su parte, Irán utiliza drones armados con cierto grado de autonomía.
El modelo Claude de Anthropic formó parte del sistema que ayudó a identificar y seleccionar más de 1.000 objetivos durante las primeras 24 horas de la guerra entre EEUU e Israel contra Irán, entre ellos los dos ataques al colegio en el que murieron más de 170 niñas de escuela primaria. Las fuerzas estadounidenses pudieron acelerar enormemente el ritmo de los ataques, según informó The Washington Post, mediante su implementación de Claude integrado con Maven Smart System (MSS), el sistema de localización de objetivos y logística desarrollado por Palantir. El protocolo indica que para evitar errores, analistas humanos revisan los resultados del sistema en situaciones críticas. MSS redujo el proceso de localización de objetivos de 12 horas a menos de 1 minuto y logró resultados con un equipo de 20 personas cuando antes se requerían 2.000, informó Army Times. Claude/MSS también fue utilizado en enero, cuando fuerzas de EEUU asaltaron Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro, pero las acciones en Irán representan su primer uso en "operaciones de guerra en gran escala".

El uso de drones de bajo costo es una característica distintiva de la reciente guerra entre EEUU e Irán. Irán respondió a la campaña inicial de bombardeos estadounidenses con grandes oleadas de drones de ataque —muchos de bajo costo, con navegación autónoma y capacidad de ataque por orden— dirigidos contra infraestructura regional, bases militares y objetivos estadounidenses. EEUU, a su vez, desplegó sus propios drones de ataque unidireccionales, incluido el sistema LUCAS, basado en el Shahed-136 iraní. Este estilo de guerra se basa en gran medida en las innovaciones ucranianas desarrolladas durante la guerra ruso-ucraniana, donde enjambres de drones —a menudo coordinados con software e IA— destruyeron tanques, artillería y objetivos logísticos.
Sin embargo: a medida que la IA acelera la toma de decisiones militares, también aumenta el riesgo de errores fatales. Por ejemplo, durante la primera oleada de ataques aéreos contra Irán, una bomba destruyó una escuela, matando a más de 170 personas, en su mayoría niñas. En un primer momento se pensó que la aviación israelí había sido la autora del bombardeo, pero en una investigación posterior los hallazgos indicaron que fueron las fuerzas estadounidenses las que lanzaron los explosivos, en dos oportunidades. Los datos desactualizados sobre los objetivos podrían haber influido en la selección del edificio como objetivo, ya que una base naval estaba radicada allí hace aproximadamente 15 años.
El rápido auge de la guerra con IA señala un cambio en el ritmo del combate, pasando de la velocidad humana a la de las máquinas. Según el ministerio de Guerra de EEUU, la IA hace que sea práctico planificar misiones mediante la ejecución de gran número de simulaciones para identificar las acciones con mayor probabilidad de éxito. Acelera las decisiones y acciones en el campo de batalla, al tiempo que reduce potencialmente la llamada "niebla de guerra". Se vuelven viables misiones que antes se veían limitadas por la falta de atención humana para analizar el flujo constante de comunicaciones, imágenes y otra información del campo de batalla. La aceleración podría acortar algunas fases del conflicto, pero también aumenta la presión para tomar decisiones que pueden resultar precipitadas.
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