El giro exterior de Milei bajo la lupa
El politólogo Juan Gabriel Tokatlian advierte sobre un cambio profundo en la política exterior del gobierno de Javier Milei, marcado por el alineamiento con Donald Trump, el respaldo a acciones militares y el abandono de la tradición argentina de defensa del derecho internacional.

En su columna Mundo Propio, en Cenital, Tokatlian sostiene que "probablemente aún no se tiene suficiente dimensión acerca del ostensible intento del gobierno… de replantear plenamente la política exterior de la Argentina", destacando especialmente la centralidad que ha adquirido lo militar en este cambio.
Para Tokatlian, esta transformación rompe con una tradición diplomática histórica del país basada en el derecho internacional y la no intervención. Recuerda, por ejemplo, la Doctrina Drago de 1902, que establecía que "la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada", y la mediación argentina durante la crisis entre Venezuela y Colombia en 1987, orientada a evitar un conflicto armado. En contraste, afirma que hoy la Argentina "avaló" acciones militares recientes sin "insinuar siquiera argumentos jurídicos".
El analista señala como punto de inflexión el respaldo explícito del gobierno argentino a la operación de Estados Unidos en Venezuela en 2026. En ese contexto, la Cancillería expresó que "valora la decisión" de Washington, mientras que la Casa Rosada celebró la captura de Nicolás Maduro. Según Tokatlian, este apoyo resulta problemático porque la acción "no se podía justificar bajo el argumento de la legítima defensa".
La alineación con Donald Trump es otro eje central de su crítica. Tokatlian sostiene que el gobierno argentino ha acompañado "todas las acciones militares de Estados Unidos sin siquiera detenerse a considerar" su legalidad o impacto en el orden internacional. Cita como ejemplo el respaldo a ataques contra Irán y la falta de cuestionamientos a bombardeos sobre instalaciones sensibles, subrayando que "tampoco en este caso hubo comentarios oficiales sobre la legalidad de las acciones".
En este marco, el especialista observa una relación de subordinación creciente. Afirma que Milei "parece cautivado por lo bélico y aprovecha cada ocasión para sobreactuar la relación subordinada a Washington". Esta postura se profundiza con iniciativas como la Declaración de Seguridad Conjunta firmada en 2026 junto a otros países de la región, que, según Tokatlian, refleja una lógica de "relación patrón-cliente".
El acuerdo impulsa la creación de una coalición para combatir el narcoterrorismo, pero detrás de ese objetivo emerge una estrategia más amplia. El propio gobierno estadounidense plantea la necesidad de "operacionalizar la fuerza militar", lo que implica, advierte Tokatlian, una posible expansión del rol de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna y regional.
El analista plantea varios escenarios posibles: desde la participación de países latinoamericanos en operaciones militares lideradas por Estados Unidos, hasta la presencia directa de fuerzas estadounidenses en territorios de la región o incluso ataques en terceros países como México. Estas alternativas, sostiene, podrían normalizar el uso de la fuerza en contextos donde antes predominaban enfoques diplomáticos.
Tokatlian también cuestiona la efectividad de esta estrategia. Recuerda que, tras décadas de "guerra contra las drogas", el resultado ha sido "estruendoso" en términos de fracaso, pese a enormes recursos invertidos. En ese sentido, considera que el énfasis actual en la militarización responde más a una lógica política que a soluciones reales.
Finalmente, advierte sobre los riesgos internos para la Argentina. Subraya que "no hay nada que indique" que al país le convenga involucrarse en mayores confrontaciones internacionales y sostiene que "la promoción o justificación de escenarios armados… es completamente disfuncional" para sus intereses. En un contexto de vulnerabilidad, concluye, la prioridad debería ser la distensión, no el alineamiento automático con estrategias militares externas.












