El reactor coreano KSTAR marca un récord que acerca la energía del futuro
Corea del Sur acaba de dar un paso firme en la carrera hacia la energía de fusión.

El reactor experimental KSTAR, ubicado en el Instituto de Energía de Fusión de Corea (KFE), logró mantener un plasma a 100 millones de grados Celsius durante 48 segundos. Pero eso no es todo: en la misma campaña —realizada entre diciembre de 2023 y febrero de 2024, y anunciada oficialmente en marzo de ese año— alcanzó también los 102 segundos de operación en el llamado "modo H" o de alto confinamiento. Ambas marcas suponen un avance crucial para demostrar que es posible domar la misma reacción que ocurre en el Sol.
Para entender la magnitud del hito, conviene aclarar dos récords distintos que a menudo se mezclan. Por un lado, los 48 segundos manteniendo el plasma a 100 millones de grados centígrados, una temperatura siete veces más alta que la del núcleo solar. Por otro, los 102 segundos en modo H, que es el régimen de operación necesario para que futuros reactores mantengan la estabilidad del plasma. Sin esa estabilidad, aunque se alcance el calor extremo, las reacciones se apagan. El verdadero desafío técnico no es solo calentar, sino sostener el confinamiento.
¿Qué fue lo que permitió este salto? La clave estuvo en la instalación de un nuevo componente: un divertor de tungsteno. El material anterior, de carbono, sufría una degradación térmica acelerada en operaciones prolongadas. El tungsteno resiste mejor el calor extremo y redujo la erosión del interior del reactor, alargando la vida útil de los experimentos. Este pequeño cambio ingenieril es, en realidad, un enorme paso adelante.
Ahora bien, ningún experto habla todavía de "energía neta". KSTAR es un dispositivo de investigación, no una planta de generación eléctrica. El récord es de confinamiento de plasma, no de producción de electricidad. Pero sin estos avances, no habría manera de pensar en reactores comerciales. Por eso los resultados de KSTAR alimentan directamente el diseño del gran proyecto internacional ITER, que se construye en Francia, y de futuros demostradores como DEMO. El siguiente objetivo para el reactor coreano es llegar a 300 segundos a 100 millones de grados hacia 2026 o 2027.
La carrera mundial por la fusión nuclear
La energía que alimenta al Sol ya no es un sueño de laboratorio. En los últimos años, varios países han logrado hitos que demuestran que la fusión nuclear pasó de ser una promesa teórica a un desafío de ingeniería real. China, Corea del Sur, EEUU, el Reino Unido y Alemania protagonizan una carrera silenciosa pero vertiginosa. Y detrás de todos ellos, el proyecto internacional ITER avanza en Francia como el gran experimento colaborativo que podría cambiar el mapa energético del siglo.

China tiene hoy el récord de confinamiento más prolongado. Su reactor EAST, un tokamak superconductor, mantuvo plasma estable en modo de alto confinamiento durante nada menos que 1.066 segundos en 2025. Para ponerlo en perspectiva: más de diecisiete minutos a 70 millones de grados centígrados. Además, logró operar a densidades muy superiores a los límites teóricos, un avance clave para que futuros reactores sean viables. No contento con eso, el país asiático creó el consorcio Fusion Energy Inc para construir un prototipo industrial.
Corea del Sur, con su reactor KSTAR, apuesta por la temperatura extrema. Alcanzó los 100 millones de grados durante 48 segundos y sumó 102 segundos en modo de alto confinamiento. La diferencia está en el calor: es siete veces más caliente que el núcleo solar. El siguiente objetivo surcoreano es llegar a 300 segundos a esa misma temperatura hacia 2026 o 2027.
EEUU, en cambio, marcó un hito de otro tipo: la ignición con ganancia neta de energía. En diciembre de 2022, el National Ignition Facility logró que la energía generada por fusión superara a la energía láser entregada. La proeza se repitió y mejoró: en febrero de 2025 alcanzaron una ganancia de 2,44, produciendo 5,2 megajulios en un solo pulso. Pero el músculo privado estadounidense es igual de impresionante: empresas como Commonwealth Fusion Systems, Helion Energy y TAE Technologies acumulan inversiones por miles de millones de dólares, con contratos reales para suministrar electricidad a empresas como Microsoft.
El Reino Unido, por su parte, cerró en 2023 una era dorada con el reactor JET, que había establecido el récord de energía producida: 69 megajulios en cinco segundos con apenas 0,2 miligramos de combustible. Ahora, Londres apuesta por la colaboración con Japón y por empresas como Tokamak Energy. Y Alemania, fiel a su estilo, innova con el stellarator Wendelstein 7-X, un diseño de bobinas retorcidas que promete un confinamiento más estable que los tokamaks tradicionales.
En total, la inversión global en fusión ya supera los 7.100 millones de dólares. Cuarenta y cinco empresas privadas trabajan en el sector y nueve de cada diez esperan verter electricidad comercial a la red antes de 2050. Los primeros reactores demostradores, según el consenso, podrían operar en la década de 2030 o 2040. La fusión ya no es ciencia ficción. Es una carrera de fondo, y cada segundo a cien millones de grados la acerca un poco más a nuestros enchufes.
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