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Desarrollo del CONICET

El tesoro del mar patagónico que se convirtió en suplemento de alta pureza

Ciencia argentina: de erizos patagónicos a suplementos antioxidantes con tecnología propia y sustentable.

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  Hace poco más de una década, la bióloga Tamara Rubilar, investigadora del CONICET en Puerto Madryn, enfrentó una situación que cambiaría el rumbo de su vida: su segundo hijo recién nacido padecía una grave enfermedad autoinmune que le provocaba severas alergias alimentarias y respiratorias. Debía ser tratado con corticoides de por vida, una perspectiva que como científica la preocupaba por los daños colaterales que esa medicación podría generar a largo plazo.

  Sin resignarse, la investigadora del Centro Nacional Patagónico se sumergió en la literatura científica mundial y encontró una valiosa pista. En la región de Siberia, equipos de investigación llevaban más de cuatro décadas estudiando los poderes antiinflamatorios y antioxidantes de un grupo de pigmentos contenidos en los erizos de mar: las espinocromas. La evidencia indicaba que esos polifenoles marinos eran capaces de reducir la inflamación celular y modular el sistema inmune. 

   Tamara logró contactar a sus pares rusos y, tras una serie de pruebas, confirmó una noticia que cambiaría el paradigma regional: la especie de erizo que habita las frías aguas del Atlántico Sur, la Arbacia dufresnii, poseía una concentración altísima de esos prometedores compuestos. 

   Así comenzó un camino artesanal de extracción y pruebas de laboratorio que terminó dando sus frutos. Con la elaboración casera de extractos de huevas de erizo de mar, en el plazo de un año la científica logró que su pequeño hijo dejara atrás los corticoides. Sin embargo, el impacto de la experiencia fue mucho más amplio. El marido de Tamara la impulsó a que todo ese conocimiento acumulado y la fórmula empleada no quedaran reducidos a un caso personal, sino que pudieran llegar a miles de hogares. 

De motivación personal a desarrollo biotecnológico

   Fue así que, en 2021 y junto a un grupo de socios del sector privado, la investigadora constituyó EriSea SA, la primera empresa de base tecnológica incubada por el CONICET en la región patagónica. La firma desarrolla su marca Promarine y su principal contribución fue escalar extractos de espinocromas, logrando incrementar 500 veces su producción por animal en cautiverio, respecto de lo que se obtendría del ambiente natural.

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   Todo ese proceso no resultó sencillo. Parte del desafío consistió en garantizar una alta pureza y una óptima biodisponibilidad de las moléculas. Los polifenoles marinos, en estado natural, no alcanzan a ser absorbidos por el cuerpo humano más que en una mínima proporción. Para dar solución a esta problemática, el equipo de la empresa desarrolló su propia tecnología de solubilización avanzada:  MarineSol™, que incrementa de manera exponencial la capacidad de absorción de los activos para que puedan ejercer su acción antioxidante directamente en las mitocondrias.

Productos con respaldo institucional

   Hoy, Promarine cuenta con cuatro suplementos alimenticios aprobados por la ANMAT y el CONICET: Marine Epic® (centrado en energía y defensas),  Echa Marine® (enfocado en la recuperación celular y el alivio de secuelas posviral),  Marine Pulse® (para la salud cardiovascular y metabólica) y Marine Fusion® (que combina los antioxidantes con Omega-3). 

   Precisamente Echa Marine, diseñado para abordar los síntomas de pacientes con COVID persistente, fue sometido a un riguroso estudio clínico doble ciego en hospitales porteños como el Santojanni, Ramos Mejía y Muñiz. Los resultados —avalados por el CONICET— demostraron que, en tres meses de tratamiento, se revirtió la fatiga crónica, mejoró la memoria y la función ejecutiva, y se aliviaron la disnea y la anosmia. Los pacientes evaluados en caminata de seis minutos mejoraron su movilidad y las secuelas tomográficas de neumonía se recuperaron 5,5 veces más rápido respecto del grupo control.

Economía circular y bienestar animal

   Además del innovador suplemento, las virtudes del proyecto también recaen en su modelo sustentable. Los erizos de mar se mantienen vivos en una planta acuícola piloto con bienestar animal en Puerto Madryn, bajo estándares de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. El proceso se articula con una economía circular: los animales son alimentados con deshechos de la industria pesquera local, favoreciendo un aprovechamiento de recursos y evitando la pesca extractiva que significaría sacrificar unos 1,4 millones de ejemplares para lograr la misma producción.

   El emprendimiento, que comenzó en una cocina familiar durante una situación límite, logró posicionarse como un caso exitoso de transferencia tecnológica, exportando en la actualidad a Estados Unidos y con planes de desembarco en el mercado europeo. Por sus logros, la trayectoria de Tamara Rubilar fue declarada de interés por el Senado de la Nación Argentina. 

   El mar patagónico sigue guardando tesoros que, con ciencia y determinación, contribuyen a mejorar la salud de quien los necesita. La fórmula nació por amor familiar y creció con el respaldo científico. (Fuentes consultadas: CONICET, Promarine Antioxidants, literatura científica actualizada a 2026).

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