La enfermedad invisible que despierta cada madrugada
Hoy se celebra el Día Mundial de la Espondiloartritis Axial para visibilizar una patología que afecta a millones en todo el mundo y cuyo diagnóstico tarda hasta siete años.

¿Alguna vez sentiste un dolor de espalda tan intenso que te despierta en mitad de la noche? ¿Un dolor que mejora cuando te levantás y te movés, pero que vuelve con fiereza si te quedás quieto demasiado rato? Para la mayoría, sería una mala noche. Para millones en todo el mundo, es la descripción exacta de su día a día.
El Día Mundial de la Espondiloartritis Axial (EspAax) se conmemora bajo el lema #NoEsSoloDolorDeEspalda. Y es que, aunque a simple vista parezca una simple molestia lumbar, esta enfermedad inflamatoria crónica es mucho más compleja, traicionera y multisistémica de lo que su nombre sugiere.
Confusión peligrosa
Imaginemos a Pablo, un hombre de 32 años, deportista aficionado, que lleva dos años arrastrando una rigidez en la zona baja de la espalda y las caderas. Su médico de cabecera le diagnosticó "lumbalgia común", le recetó antiinflamatorios y le recomendó reposo. Pero ahí está el problema: el reposo, lejos de aliviarlo, empeora su dolor.
Este patrón es la pista definitiva. La espondiloartritis axial no es un dolor mecánico (de esos que aparecen al mover un mueble y se van con paracetamol), sino un dolor inflamatorio. Sus señas de identidad son claras: aparece en reposo (especialmente en la segunda mitad de la noche), mejora con el ejercicio suave y se acompaña de una rigidez matutina que puede durar más de media hora.
Pero lo que convierte a esta enfermedad en un desafío diagnóstico es que no siempre se ve en las radiografías. De ahí que los reumatólogos distingan dos formas: la espondilitis anquilosante (cuando el daño ya es visible en las placas) y la espondiloartritis axial no radiográfica (cuando los síntomas están ahí, pero las pruebas convencionales aún no detectan destrucción ósea). Esta última es la fase más temprana, y precisamente por su invisibilidad, el paciente promedio tarda hasta siete años en recibir un diagnóstico correcto.
Enemigo multiorgánico
Si algo trata de transmitir la campaña de este año es que la EspAax no se limita a la espalda. Es una enfermedad autoinmune que puede atacar tendones, ojos e intestinos. Por ejemplo, es frecuente la entesitis (inflamación en el talón o la planta del pie) o la dactilitis (dedos hinchados con forma de salchicha). Un episodio de uveítis –ojo rojo, doloroso y sensible a la luz– es a menudo la primera pista que lleva al reumatólogo.
La fatiga es otro de los grandes olvidados. No es el cansancio normal tras un día de trabajo; es un agotamiento profundo, invalidante, provocado por el constante estado de inflamación del cuerpo. Según los datos recogidos en el informe, el 75% de los pacientes experimenta un impacto significativo en su calidad de vida. Y no es para menos: convivir con un dolor crónico que no se ve en un espejo es una carga psicológica tan real como la rigidez matutina.

La genética y el desencadenante
La ciencia tiene identificado al principal sospechoso: el gen HLA-B27. La mayoría de quienes desarrollan la enfermedad lo portan, aunque ojo: tener el gen no implica padecerla. De hecho, solo un pequeño porcentaje de la población portadora acaba desarrollando síntomas. Los investigadores apuntan también a factores ambientales, como alteraciones en el microbioma intestinal o el estrés mecánico, que actuarían como gatilladores en personas predispuestas.
La enfermedad suele aparecer entre los 20 y los 40 años, justo en la etapa de máxima productividad laboral y vital. Por eso el diagnóstico precoz no es un lujo, es una necesidad. Una resonancia magnética de las articulaciones sacroilíacas (la pelvis) puede detectar la inflamación años antes de que aparezcan los daños irreversibles en una radiografía convencional.
Moverse para sanar
Si hay un mensaje esperanzador en este 2026 es que la espondiloartritis axial tiene tratamiento y es posible alcanzar la remisión. El pilar fundamental sigue siendo el ejercicio físico. Al contrario de lo que se pensaba décadas atrás, el reposo es el peor enemigo. La natación, el pilates, el yoga o simplemente caminar a diario ayudan a mantener la movilidad de la columna y a combatir la inflamación. "Moverse para no oxidarse" es el mantra de los reumatólogos.
En el plano farmacológico, la evolución fue espectacular. Si tradicionalmente se empezaba con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), hoy contamos con las terapias biológicas (anti-TNF y anti-IL-17) que actúan directamente sobre las moléculas que causan la inflamación. En muchos países, las guías de práctica clínica ya incorporan los inhibidores de JAK, una nueva familia de medicamentos orales que amplían el abanico terapéutico para quienes no responden a los tratamientos clásicos.
No están solos
"Esta enfermedad impacta de manera directa en lo laboral, ya que afecta a personas jóvenes, en plena etapa productiva. El dolor y la fatiga producen ausentismo frecuente y reducen la productividad", alerta Mariana Cambiasso, presidenta de la Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas (ACAPER).
"En muchos casos exige adaptación constante, ya que muchos deben cambiar de trabajo si este implicaba cargar peso o permanecer en una misma postura (sentado o de pie) por tiempo prolongado. El estigma es otra dificultad a la que se enfrentan los pacientes: al ser una ‘discapacidad invisible’ los empleadores o compañeros pueden no comprender la gravedad de los síntomas" agrega.
Además, se suma el impacto psicológico y emocional. "Los pacientes muchas veces sienten incertidumbre, vinculada a la ansiedad sobre el futuro o al miedo a perder autonomía. Los trastornos de ánimo, como la depresión, o el aislamiento social, afectan la vida cotidiana de quienes conviven con esta enfermedad", cuenta Cambiasso, y destaca que el acompañamiento es clave para los pacientes. Y eso fue lo que impulsó la creación de ACAPER, la primera y única asociación argentina que forma parte de la Federación Internacional de Espondiloartritis (ASIF).
"Nuestro objetivo es poder funcionar como puente fundamental entre el diagnóstico médico y la vida real del paciente en nuestro país. Actuamos como representantes locales de los estándares de cuidado globales" expresa su referente.
ACAPER trabaja fundamentalmente en la concientización y educación sobre la enfermedad con el fin de llegar a diagnósticos cada vez más tempranos. "Trabajamos fuertemente para acompañar a los pacientes y creemos que es clave empoderar para transformar. Más allá de la contención emocional, también cumplimos un rol clave educándolos sobre tratamientos, en la defensa de sus derechos a través de asesoramiento legal y mediante espacios que promueven el bienestar integral" concluye.
Si hay algo que debe quedar claro este 2 de mayo de 2026 es que levantarse por la mañana y sentirse como un robot oxidado no es normal. Si el dolor de espalda te despierta por la noche y mejora al hacer ejercicio, no lo dejes pasar. Consultá con un reumatólogo.
Porque la espondiloartritis axial es crónica, sí, pero no es una sentencia. Con diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y ejercicio diario, se puede llevar una vida plena, activa y sin ataduras. Solo hace falta dejar de llamarlo "dolor de espalda" y empezar a llamarlo por su nombre.
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