Historia de la marca Gilera
Gilera es una marca muy querida por los argentinos por su historia y su legado deportivo que se resume en las feroces batallas en pista con su eterna rival, la marca Zanella.
Giuseppe Gilera, que nació en 1887, comenzó a la edad de 15 años un aprendizaje como mecánico en la compañía de motocicletas Bianchi, luego continuó trabajando en la sucursal italiana de la compañía suiza Moto Reve. A los 22 años, Giuseppe Gilera construyó la primera motocicleta en su pequeño taller de Milán.

En 1911 comenzó un modesto equipo de carreras de Gilera y participó en muchas carreras regionales.
El verdadero nombre de Gilergia era Giuseppe Gellera, pero siempre llamó a sus motocicletas Gilera (e incluso cambió su nombre oficialmente a Giuseppe Gilera en 1939). Gracias al éxito de las Gilera en las carreras de ruta a principios de la década de 1950 la marca creció al punto de montar una fábrica integral en Argentina.
Por entonces el modelo más conocido y exitoso era el Saturno, un monocilíndrico de 499cc, válvulas en cabeza y cuatro tiempos que entró en producción en 1946 y de las cuales ingresaron a nuestro país unas cuantas mientras se montaba la fábrica.

LA HISTORIA EN ARGENTINA
La marca tiene una larga tradición en nuestro país. En la década del ‘50 se decide instalar una fábrica en Argentina y hasta 1953 ensambló modelos llegados de Europa. En 1955 adquiere los primeros equipos productivos y en 1957 se constituye la firma Gilera Argentina y se inicia la fabricación de las primeras piezas bajo licencia de Gilera de Italia siguiendo sus procesos de fabricación y sus normas de calidad.
Muy lejos de lo que se hace hoy, Gilera Argentina partía de materias primas básicas para llegar a la fabricación en forma completa de las motos en un proceso que abarcaba desde la fundición inicial de los metales hasta el armado final de cada una de sus piezas.

En aquel entonces Gilera producía 4 modelos diferentes de motos, como también autopartes de la firma Citroën, ya que tenía una gran capacidad de producción. Luego de muchas vicisitudes, la empresa llegó a manos del Estado y en el año 1978 se decide licitarla.
Durante el transcurso de ese año la planta fue adjudicada a Libertador Motors SA, que compró la fábrica completa, incluyendo toda la maquinaria, la tecnología, la marca y lo más importante, que era el personal que estaba trabajando varios años con la antigua compañía. Durante el primer año la producción se detuvo favorecida por la apertura de la importación, que se enfocó en la marca Hiro que aunque su nombre sugiera otra cosa, también es italiana.
En 1989 Libertador Motors fue nombrada Distribuidora Oficial de las motos japonesas marca Suzuky y también se dedicó a la fabricación de dos ciclomotores nacionales hasta que se decidió importar toda la línea que incluía cuatriciclos y grupos electrógenos.

Desde 2018 y en línea con la tendencia mundial de disminución de emisiones de CO2 Gilera da los primeros pasos en su ambicioso plan de electromovilidad. De la mano de los importantes avances que se dieron en la Argentina en cuanto a políticas para la promoción de vehículos más eficientes y amigables con el medio ambiente, la compañía presentó la EG-II, un modelo chino también importado para ser armado en el país con muchos componentes argentinos.
Con la EG II, Gilera Argentina se transforma en la primera terminal en homologar una moto eléctrica en el país de acuerdo a los estándares oficiales. En la década de 2010 la marca intentó avanzar sobre las cilindradas medias importando de China un modelo de 400 cc que reveló serias deficiencias en su calidad y armado final en el país desapareciendo silenciosamente del catálogo.










