Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
Innovación y sustentabilidad

China alcanza la reutilización espacial con una innovadora captura con red

El pasado viernes escribió una nueva página en la historia de la exploración espacial al convertirse en el segundo país del mundo en recuperar con éxito la primera etapa de un cohete orbital.

Long-March

   El protagonista de esta hazaña fue el cohete Long March 10B, que despegó a las 12.15 hora local desde el Centro de Lanzamiento Comercial Aeroespacial Internacional de Hainan y, apenas seis minutos después de la separación de sus etapas, logró un regreso controlado a la Tierra que marca un antes y un después en el programa espacial chino.

   Lo que hace especialmente singular este logro no es solo el éxito técnico, sino el método empleado. Mientras que empresas como SpaceX y Blue Origin perfeccionaron el aterrizaje vertical con patas desplegables, los ingenieros de la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento optaron por una solución radicalmente distinta: un sistema de captura con red.

   El buque "Ling Hangzhe", que significa "Navegante", esperaba en aguas del Mar del Sur de la China a más de 300 km de la costa. Cuando el cohete descendió utilizando su propulsión retrógrada, un gancho fijo de su estructura se enganchó a los cables tensionados de la plataforma, que frenaron y aseguraron la estructura de 70 m de altura.

   Esta técnica, pionera en la historia de la astronáutica, no solo demuestra una gran creatividad ingenieril, sino que ofrece ventajas prácticas significativas: al trasladar los sistemas de amortiguación y recuperación al barco, el cohete no necesita cargar con pesadas patas de aterrizaje, lo que aligera su estructura y aumenta su capacidad de carga útil, que alcanza las 16 toneladas a una órbita baja de 200 km.

   Con este hito, la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China se convierte en la tercera organización del mundo en dominar la recuperación de un propulsor orbital, uniéndose al selecto club que hasta ahora integraban SpaceX, desde 2015, y Blue Origin, que logró su primer éxito con el New Glenn en noviembre de 2025.

   Más allá del prestigio, esta tecnología es la clave para abaratar drásticamente los costes de lanzamiento, un objetivo fundamental en la nueva era de los satélites comerciales y las megaconstelaciones de internet. El Long March 10B, que utiliza fuel y oxígeno líquido en su primera etapa y metano en la segunda, está diseñado precisamente para atender este creciente mercado comercial. Los responsables del proyecto calificaron a este cohete como el "hermano pequeño" del Long March 10A, la futura lanzadera tripulada china, y confirmaron que uno de los propósitos de esta misión era precisamente validar tecnologías de reutilización para aumentar la fiabilidad del programa de vuelos humanos.

   La ambición de China no se detiene aquí. El propulsor recuperado en esta misión inaugural, identificado como X1B-1, ya tiene programado un segundo vuelo para finales de este mismo año 2026, en lo que supondría la primera reutilización de un cohete. Este éxito no solo sitúa a China a la vanguardia de la carrera espacial, sino que demuestra que el camino hacia la conquista del espacio pasa cada vez más por la sostenibilidad y la innovación. A veces, para atrapar el futuro, también se puede usar una buena red.

Temas en esta nota

Notas relacionadas
Más de China+ Ver todas
Te puede interesar