
Los códigos de la leche robada
Los honestos suelen consolarse pensando que quienes se enriquecen robando “no pueden mirar a sus hijos a los ojos”, aunque la realidad es que el corrupto casi nunca se reconoce como tal, ni siquiera en sus pensamientos más privados, y no tendría ningún inconveniente en jugar al hipnotizador con toda su descendencia. El otro mito es el del “ladrón con códigos” que, por ejemplo, jamás perjudicaría a niños o ancianos. Por si hacía falta (y la verdad es que no hacía), para desmentirlo desaparecieron unas 200 toneladas de leche en polvo que el Ministerio de Salud del Chaco debía repartir entre chicos desnutridos. El caso salió a la luz en septiembre de 2018. Las primeras noticias lo presentaron como un monumental saqueo a un depósito de Salud, pero luego fueron lloviendo dudas.





