
Queridos terraplanistas
El diluvio de ayer fue para miles de familias chaqueñas una trompada en plena quijada cuando apenas iban reponiéndose de la tremenda piña meteorológica del 8 de enero. Dos lluvias de registros históricos con apenas 103 días de distancia entre ellas. Para muchos productores del interior, un uno-dos que los deja en la lona. Una desgracia que vale doble en una provincia en la que las únicas emergencias que preocupan son las del Estado y su burocracia de dimensiones cósmicas.







