Caída de ventas y suba de precios por el alza del dólar
El reciente aumento de la divisa generó fuerte impacto en la lista de precios de productos básicos como aceite, lácteos y harina, anticipando nuevas subas.

Según la consultora Scentia, el consumo masivo cayó 0,8% interanual en junio de 2025. Los supermercados y mayoristas registraron descensos del 6,4% y 4,9% respectivamente.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) indicó que en mayo las ventas en supermercados retrocedieron 1,2% mensual, aunque crecieron 6,1% interanual. Además, el uso de tarjetas de crédito para compras en supermercados superó al pago con débito o efectivo, reflejando un cambio en los hábitos de consumo.
La baja no se limita a alimentos: también cayó el consumo de carne, indumentaria y electrodomésticos. Empresarios del sector señalan que los salarios no acompañan la inflación, lo que lleva a los consumidores a reducir compras o buscar precios más bajos en países vecinos. Uno de ellos advirtió que la contracción de este año, estimada en 30%, supera la de 2024 (20%), acumulando un 40% desde el inicio del actual gobierno.
Tras el alza del dólar a comienzos de semana, las listas de precios de alimentos llegaron con aumentos promedio del 5%, principalmente en lácteos, aceite y derivados de la harina. Otro supermercadista señaló que si bien hubo remarcaciones, no siempre se trasladan de forma inmediata al consumidor debido a bonificaciones y descuentos ofrecidos por las fábricas. No obstante, advirtió que si estos beneficios se eliminan, el impacto será directo en góndola.
La especulación empresarial sigue presente. Aunque el dólar subió alrededor de 15% recientemente, los precios mayoristas aumentaron en promedio un 5%, gracias a cierta "confianza" por parte de las fábricas, incentivada por reducciones impositivas al sector agropecuario. Sin embargo, si la moneda extranjera sigue escalando, las bonificaciones podrían desaparecer.
El aumento del dólar modifica la estructura de costos de la industria: insumos importados más caros presionan los precios finales. Hoy, son las fábricas las que absorben parte del impacto para no perder mercado.
En este contexto, cambió la estrategia de compra de los consumidores. Antes combatían la inflación adquiriendo productos al por mayor y financiando con tarjeta de crédito; ahora, compran menos y con menos dinero disponible. Esto obliga a fabricantes y comercios a buscar alternativas para sostener las ventas.
Según Scentia, en junio las canastas de bebidas alcohólicas cayeron 15,1% interanual, las de no alcohólicas 8,6% y las de higiene y cosmética 4,7%. El informe concluye que hubo un cambio en las prioridades de gasto: los consumidores destinan menos ingresos a estos rubros, priorizando productos esenciales y ajustando cada compra para llegar a fin de mes.
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