Los herederos de Ícaro
No son pocos los argentinos que se han ido del país en los últimos años, apremiados por sus perspectivas. Cuentan, para nuestro asombro, que en otras tierras cualquier trabajador registrado puede con su ingreso aspirar a adquirir una vivienda –que pagará durante muchos años de su vida pero de manera previsible-, que puede además acceder a un vehículo y que un viaje familiar de vacaciones es algo que está al acance de todos. No hay necesidad de pagar colegios privados ni medicina prepaga, porque la enseñanza pública funciona con calidad y la seguridad social también. Tampoco hay que consumir demasiado combustible, ya que el transporte público permite todas las combinaciones a un costo muy bajo y en condiciones confortables. Y como el sistema marcha sin grandes inconvenientes, toparse con un hecho de inseguridad es una rareza.