Al galope del verso





Hoy voy a explicarles en qué consiste la armonía de los sonidos del verso, por qué nos complace, cómo se relaciona la armonía del verso con las emociones, el entendimiento, la verdad y la conducta.
En primer lugar, voy a aclarar el significado de los signos agregados sobre la siguiente estrofa.
Al--hom-bre--la in-te-li-gen-cia// a (8 sílabas)
Le--sir-ve--para en-ten-der/// b (7 sílabas)
El guion simple (-) indica un espacio de tiempo entre sílabas y el guion doble (--) un espacio de tiempo entre palabras.
Dos rayas oblicuas (//) indican el espacio versal más corto, cuando se trata de un verso con palabra final llana. Cuatro líneas oblicuas (////) indican un espacio versal más largo; porque la última palabra de ese verso es aguda, es decir, con acento gramatical o prosódico en la última sílaba.
En español siempre hay un espacio o silencio mínimo después de cada sílaba. Ese silencio es más prolongado cuando sigue a una sílaba acentuada.
Las vocales pueden pronunciarse una a continuación de la otra sin interrupción. Esto es lo que se llama sinalefa y se indica con un subrayado que hace de puente entre dos palabras. La sinalefa consiste en la pronunciación en un solo golpe de voz de la última vocal no acentuada de una palabra con la vocal inicial de la palabra siguiente, lo que hace que la sílaba final de una palabra con la vocal inicial de la palabra siguiente suene y se cuente como un solo golpe de voz.
Métrica
Cuando escuchamos cualquier versificación con métrica y hay un error en el número de golpes de voz en el renglón del verso, aunque no vayamos contando conscientemente el número de golpes de voz, automáticamente sentimos que algo está mal, que nos repugna. Esto es un indicio más de la existencia de procesos mentales inconscientes que posibilitan el entendimiento, la cognición y la conciencia.
En la versificación de octosílabas con rima completa o consonante; cada verso puede tener:
· -ocho golpes de voz si la última palabra es llana (es decir, sin acento en la última sílaba)
· -siete golpes de voz cuando la última palabra es aguda (acento prosódico u ortográfico en la última sílaba)
· -nueve golpes de voz cuando la última palabra del verso es esdrújula (acento en la antepenúltima sílaba)
Digo golpes de voz y no sílabas porque, cuando a una palabra terminada en vocal no acentuada le sigue otra que comienza con una o más vocales no acentuadas, suenan como una sola sílaba o un solo golpe de voz.
El espacio versal es más prolongado cuando la última palabra de ese verso es aguda.
El verso cuya última palabra es aguda tiene un golpe de voz menos (siete en las estrofas octosílabas) porque en español siempre a una sílaba acentuada le sigue un espacio mayor (como cuando saltamos).
En los versos octosílabos siempre el séptimo golpe de voz es acentuado, pero si esa séptima sílaba acentuada es la última palabra del verso, no hay ocho sílabas sino siete. Se iguala el número y el tiempo total de silencios gracias al silencio más prolongado que le sigue a una sílaba acentuada.
El acento en la última palabra de cada verso o renglón es como el último apoyo sobre el piso previo al salto, y las dos sílabas siguientes son como los pasos que seguimos dando para no caer de bruces después del salto. Esto nos resulta agradable porque nos recuerda o se parece a correr, pisar fuerte para saltar y después del silencio del salto continuar la marcha.
Rima
La rima nos complace por varias razones. La primera razón es que en todo proceso o sucesión de acontecimientos que periódicamente se repiten, cuando lo esperable se da, podemos entender lo que está pasando y eso nos complace. Es el mismo sentimiento agradable que tenemos cuando podemos prever el futuro cercano. Porque para vivir necesitamos entender, prever y decidir qué hacer.
Es decir, la reaparición del mismo sonido es la confirmación de lo previsto y esperado, que siempre necesitamos y deseamos porque así funciona nuestra mente.
Asimismo, la sucesión de dos sonidos iguales y la reaparición posterior del mismo después de un tiempo nos recuerda, nos atrae y nos complace porque se parece al apareamiento y la reproducción, a lo que todos tendemos y queremos porque así nos lo impone nuestra constitución biológica y el instinto que busca la supervivencia de la especie.
Ritmo
Según el diccionario Oxford Languages, el ritmo es el orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas. Es también la sensación perceptiva producida por la combinación y sucesión regular de sílabas, acentos y pausas en el enunciado, especialmente en el de carácter poético.
El ritmo en la música es la proporción guardada entre los acentos, pausas y repeticiones de diversa duración en una composición musical.
Según el Diccionario de la RAE el ritmo es la forma de sucederse y alternar una serie de sonidos que se repiten periódicamente en un determinado intervalo de tiempo, especialmente la manera en que se suceden y alternan en una obra artística los sonidos diferentes en intensidad (fuertes y débiles) o duración (largos y breves).
El ritmo también es la forma de sucederse y alternar una serie de cosas (movimientos, palpitaciones, acontecimientos, etc.) que se repiten periódicamente en un determinado intervalo de tiempo.
El ritmo nos complace porque la sucesión ordenada de golpes de voz, con sus acentos y espacios, nos hace sentir como si avanzáramos con pasos rápidos y precisos. Esto es también lo que sentimos cuando pensamos con acierto.
Cuando los espacios son más prolongados y el ritmo es lento, se parece a cuando caminamos con cuidado o a cuando hablamos remarcando sílabas o palabras para destacar lo importante. A su vez, cuando a una palabra clave le sigue un espacio más prolongado, el que escucha percibe mejor la importancia de lo dicho.
El silencio o pausa al final de cada verso generalmente indica que acaba de exponerse una proposición completa, que al relacionarse con las de los demás versos de la estrofa completan la idea central.
El espacio versal separa cada verso del siguiente en el escrito y en la lectura. En el escrito porque cada verso ocupa una parte del renglón y el verso siguiente está en el renglón de abajo; por lo que la estrofa resulta una columna vertical en la que cada verso es una proposición que se correlaciona o complementa sin contradicción con los demás.
El espacio versal señala la separación y es el tiempo que permite que el que habla piense en cómo continuar; y el que escucha o lee pueda entender y evaluar la correspondencia entre las ideas expresadas.
Las pausas al final de cada estrofa facilitan la comprensión global y nos complacen porque sentimos que nos ponen ante lo cierto, útil y necesario.
En síntesis, la versificación facilita tanto la expresión como la comprensión del discurso. La percepción de la regularidad de la métrica, la rima y el ritmo nos complace porque es como el esqueleto o el modelo de lo que nos permite entender y prever para vivir.
La sucesión de los sonidos de cada verso, con la sintaxis y la pronunciación adecuada, nos recuerda a lo que sentimos cuando corremos, saltamos y caemos. Esta regularidad hace que sintamos que avanzamos con fluidez, seguridad y alegría.
En fin… como le decía:
La palabra no es la idea,
ni la idea lo real;
la palabra es la señal
de la idea que moldea
con lo real que recrea
el trabajo cerebral.
Las ideas no se ven,
son fugaces y resbalan
las palabras las señalan
y les sirve de sostén.
Como las vías del tren
encarrilan la atención
haciendo que la razón
recorra la realidad
y estacione en la verdad
que llamamos conclusión.
A su vez la conclusión
no es el fin del recorrido;
es el paso establecido
por la humana condición
para pasar a la acción
a partir de lo entendido.
Para seguir entendiendo
y aprendiendo de lo actuado,
si se dan los resultados
que uno mismo fue previendo
y se va corrigiendo
si se siente equivocado.













