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Footing intelectual

Al galope del verso

Violencia 

En griego antiguo, lo que hoy en castellano llamamos violencia se refería a una deidad mitológica y luego pasó al latín como "vis" y de vis a "violentare" que significaba algo así como "fuerza dirigida contra algo o que provoca algún daño".

 En un documento de la OMS se define a la violencia como: "la amenaza a usar o el uso del poder y la fuerza física, contra uno mismo y contra otra persona, grupo o comunidad que puede producir daño psicológico, lesiones, muerte y privaciones".

Obviamente la palabra se puede aplicar a una infinidad de acciones con múltiples efectos dañinos o contrarios a la vida; por lo tanto, la violencia no es una actividad más sino lo que daña a la vida, causa sufrimientos y muerte (lo que directa o indirectamente afecta la vida de todos). 

Analicemos a quiénes daña la violencia, cómo daña, por qué, para qué y cómo evitarlo. Para ello antes debemos precisar si el daño es físico, psicológico o social, directo o indirecto¸ individual o difuso, inmediato o diferido; intencional consciente, involuntario accidental o inconsciente. 

Analicemos también qué sucede en los afectados. ¿Qué sienten? ¿Cómo pueden defenderse y superarla y no acrecentarla para que todos los humanos que nacimos sin saber, y todos los que nacen y nacerán sin saber, aprendamos a vivir ayudando a vivir a los demás?

Para esto luego tendremos que ocuparnos de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la violencia abordando los conceptos de justicia, educación, virtud, voluntad y leyes; pero comencemos por el concepto de violencia.

En el humano normal

que no renuncia a su esencia,

la tendencia a la coherencia

instintiva y natural,

le resulta funcional

para evitar la violencia

y gozar de la existencia

sin hacer ni hacerse mal.

                            El animal racional

                            antes de ser racional

                            fue solamente animal

                            y conserva como tal

                            la dinámica instintiva,

                            inconsciente y maquinal

                            que tiende a que sobreviva

                            y evite su propio mal,

                            aunque resulte fatal

                            para cualquier otra vida.

Lo esencial de la violencia

del animal racional,

es la fuerza maquinal

que produce destrucción;

con la evidente intención

de obtener un beneficio

sin ponderar los perjuicios

que engendra su decisión.

El daño de la agresión,

es un concepto aledaño

porque también hacen daño

la coerción, la corrupción,

la mentira, la extorsión,

el descuido y el engaño.

Cuando decimos violencia

señalamos a la acción

y a la idea y la intención

de lo que es consecuencia.

Si la idea de la acción

la precede y la conduce,

la violencia se produce

por la falla en la ideación.

Si prestamos atención,

además de las pulsiones

los deseos y emociones

que lo impulsan a la acción,

siempre y en toda ocasión,

sin ser del todo consciente

el humano previamente

utiliza la razón

y elige la decisión

que cree más conveniente.

El hombre para vivir

Lo mismo que al trabajar; 

debe ver y recordar

entender y deducir,

para prever y elegir 

y después de programar,

decidir, ejecutar,

controlar y corregir,

también puede no dañar

y así ayudarse a vivir. 

Por lógica consecuencia,

si hace así para vivir,

es lógico deducir

que usando la inteligencia

puede evitar la violencia

o la puede reducir;

y la puede prevenir

atendiendo a la experiencia,

respetando a la conciencia

y previendo el porvenir.

Los deseos y pulsiones

lo compelen a la acción;

pero puede la razón,

atendiendo a las razones

reorientar las emociones

y ejercer la conducción.

Si usa mal la inteligencia

y gobierna la emoción,

en nada se diferencia

del animal sin razón.

En principio, la violencia

es un reflejo instintivo;

pero lo activa un motivo

que capta la inteligencia.

Como prueba la experiencia,

la violencia se desata

cuando el hombre se percata

que se afecta su existencia.

Movilizan el intento

el afán de bienestar,

el goce de procrear

y el placer del alimento;

y si lo piensa un momento,

yo diría que se inicia

por temor a la injusticia

que preanuncia sufrimiento.

Pero a su vez la emoción

que despierta la injusticia,

no garantizan justicia

si no media la razón

y la consciente intención

de corregir sin malicia.

Cuando el otro se percata

del vicio de la intención

su violencia se desata

y agrava la situación.

Responde con agresión,

la escalada se desata

y ninguno se percata

que agrava la situación

y cunde la decepción

porque muere la confianza

y destruye la esperanza

en cualquier conciliación.

Educación

Como nace sin saber

y sólo vive si sabe,

el hombre debe aprender,

otra salida no cabe

porque entender es la clave

para saber proceder.

Por eso la educación

es una necesidad

que impone la realidad

de la humana condición.

Teniendo necesidades

que debe satisfacer

con su propio proceder,

desarrollar facultades

y adquirir habilidades

para llevar a la acción

lo que previó la razón,

es una necesidad

que impone la realidad

de la humana condición.

Por eso la educación

no es sólo conocimiento,

es usar el pensamiento

para saber proceder

y cumplir con el deber

que impone cada momento.

Eso supone querer

y querer es la emoción,

el deseo, la intención

o ganas de proceder

haciendo corresponder

la emoción con la razón.

de modo tal que la acción

nos evite padecer.

Si prestamos atención,

siendo el hombre un animal

instintivo y racional

que preconcibe su acción,

la idea con la emoción

siempre surgen fusionadas;

pero no siempre orientadas

en la misma dirección.

Y al no poderse negar

que toda contradicción

dificulta la obtención

del objetivo buscado;

debemos dar por sentado

que debe ser evitada

o más tarde reparada

del modo más adecuado.

Por eso que educación,

no es solamente saber;

es hacer corresponder

emociones con razones, 

decisiones e intenciones 

con el justo proceder.

Esto exige estar atento,

usar bien la inteligencia

y el control de la conciencia

previo a todos los intentos.

Es decir que la emoción

y por ende la intención,

debe ser supervisada

por la conciencia entrenada

para cumplir su función.

Esto exige entrenamiento

y el hábito consiguiente

que facilita el intento

y lo hace más eficiente.

Esta es la idea central

que no admite incertidumbre;

si no incluye a la costumbre

racional y emocional,

conceptual y conductual

y al control de la intención,

la idea de educación

carece de lo esencial.

Y el requisito gemelo

que no conviene olvidar 

es idear el modelo

al que se quiere llegar.

Si al ser capaz de entender,

el ser humano consciente

prefigura previamente

qué y cómo quiere ser,

se tiene que proponer

el modelo pertinente.

Si el ejemplo equivocado

se toma como modelo,

nos conduce a contrapelo

del objetivo buscado.

Después viene lo peor,

cuando al vicio se habitúa

la conciencia se atenúa,

ya no percibe el error,

el daño se hace mayor,

el error se consensua,

el proceso continúa,

                            y más se extiende el dolor.

Virtud

Según el diccionario Larousse, la virtud es la "disposición constante del alma que nos incita a obrar bien y evitar el mal".

Esta disposición no es innata ni espontánea. Se hace constante por decisión personal, elegida y aceptada personalmente por entender que es lo más conveniente, aunque suponga algún esfuerzo o sacrificio necesario para evitar desvíos o abandonos en pos de algún placer inmediato.

El concepto de virtud,

supone a la inteligencia,

la intención y la conciencia

del humano en libertad,

que tiene la voluntad

de organizar su existencia,

con justicia, con coherencia

y respeto a la verdad.

Aunque implique sacrificios;

la coherencia de la acción

con la idea y la emoción

evita muchos perjuicios,

acarrea beneficios

y mayor satisfacción.

Por eso que la virtud,

es una necesidad

derivada de la esencia

de la misma humanidad,

que atenúa la violencia,

consolida la decencia

y aumenta la libertad.

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