Al galope del verso
En la entrega anterior hablamos de la violencia y de la educación como uno de sus antídotos más importantes. Hoy continuaremos con la noción de justicia, virtud y voluntad. Mas adelante, en las próximas entregas discutiremos lo que son las leyes, los principios y los valores. Pero antes quiero volver sobre el tema de la educación para recordar que los humanos aprendemos más viendo y copiando lo que hacen los demás, en especial de los padres en la familia y de los que detentan poder y figuración en la sociedad.
Cuando hablo de la noción de justicia me refiero a "la coherencia de la idea y de la acción con el bien y la razón, que preserva la existencia, tranquiliza la conciencia y complace al corazón".
VIRTUD
Según el diccionario Larousse, la virtud es la "disposición constante del alma que nos incita a obrar bien y evitar el mal". Esta disposición no es innata ni espontánea. Se hace constante por decisión personal, elegida y aceptada personalmente por entender que es lo más conveniente, aunque suponga algún esfuerzo o sacrificio necesario para evitar desvíos o abandonos en pos de alguna falsa satisfacción secundaria.
Si al hombre la inteligencia
le sirve para entender
y entiende para prever
y proteger su existencia,
por lógica consecuencia,
además de la actitud
lo esencial de la virtud
es traducir en acción
lo que previó la razón
con justicia y rectitud
Virtud es la cualidad
de conductas y actitudes
que evitan vicisitudes
y aportan felicidad,
si existe la voluntad
de activar las aptitudes
de la propia humanidad.
El concepto de virtud,
supone a la inteligencia,
la intención y la conciencia
del humano en libertad,
que tiene la voluntad
de organizar su existencia,
con justicia, con coherencia
y respeto a la verdad.
La tendencia a la coherencia
instintiva y natural,
al animal racional
con voluntad y conciencia,
si usa bien la inteligencia
le resulta funcional
para ordenar su existencia
y evitar su propio mal.
Aunque implique sacrificios;
la coherencia de la acción
con la idea y la emoción
evita muchos perjuicios,
acarrea beneficios
y mayor satisfacción.
Por eso nos beneficia
y hace bien a los demás;
al ser orden y justicia
es el pilar de la paz.
Por eso que la virtud,
es una necesidad
si se quiere de verdad
una vida en plenitud,
con alegría, salud.
amor y felicidad.
Es una necesidad
derivada de la esencia
de la misma humanidad,
que atenúa la violencia,
consolida la decencia
y aumenta la libertad.
VICIO
La antítesis de la virtud es el vicio. El diccionario de la RAE lo define como: -1. Inclinación de una persona a realizar actos contrarios a la moral establecida. ·2. m. Mala costumbre. ·3. Mala calidad, yerro.
Tanto en la virtud como en el vicio tienen fundamental importancia la voluntad, los principios, el reconocimiento de los valores, el respeto a la moral y el cumplimiento de las leyes, así como la práctica y el hábito correspondiente.
VOLUNTAD
Según el diccionario de la RAE voluntad es: 1- Facultad de determinarse a ciertos actos: los reflejos no dependen de la voluntad. 2- Ejercicio de dicha facultad. 3- Acto que de ella resulta: dar a conocer su voluntad. 4- Firmeza del alma que quiere: voluntad inflexible. 5- Disposición, intención: mala o buena voluntad. 6- Intención, ánimo de hacer una cosa. (Sinónimos: Aliento, designio, intento). 7- Amor, cariño, afecto: tenerle mucha voluntad a una persona. 8- Ganas o deseo de hacer una cosa. 9- Libre albedrío o libre voluntad.
Se lo digo con franqueza
y total honestidad:
la idea de voluntad
merodea en mi cabeza
y no llego a la certeza
de cuál es su realidad.
Por lo que alcanzo a entrever
existe la voluntad
si existe la libertad;
y además la inteligencia
que junto con la conciencia
elige la actividad.
Supone la libertad
y supone la elección
de una conducta o acción
con una finalidad.
Es la clave de la acción
donde van a converger
el instinto y la razón,
el deseo, la intención
y el afán de proceder.
Es la clave de la acción
y es un poder optativo
exclusivo de lo vivo,
que supone una elección
donde juegan la razón
y el dinamismo instintivo.
Si prestamos atención,
además de las pulsiones,
los deseo y emociones
que lo impulsan a la acción;
siempre y en toda ocasión,
sin ser del todo consciente
el humano previamente
utiliza la razón
y elige la decisión
que cree más conveniente.
El animal con razón,
sin ser del todo consciente,
ante cada situación
la bosqueja mentalmente
y elabora previamente
el programa de su acción.
Aunque lo haga fugazmente
y con poca precisión,
ante cada situación,
después de captar los que,
analizar los por qué
y prever su evolución,
junto a cualquier decisión,
por lo que entiende y prevé
imagina para qué
y cómo será su acción.
Pero nos falta aclarar
cómo influyen las pulsiones,
los deseo y emociones
en nuestro modo de actuar;
sin dejar de recordar
los hábitos, las pasiones,
el medio con sus presiones,
el temor a fracasar
o el afán de figurar
y las propias convicciones.
Como razón y emoción
mutuamente se influencian,
si coinciden se potencian,
refuerzan la decisión.
Es otra la situación
y el proceso muy distinto
si las fuerzas del instinto
van en otra dirección.
Si dijimos que el instinto
es el impulso a la acción
sin reflexión ni conciencia;
por lógica consecuencia,
le cabe a la inteligencia
encausar esa función
y dotarla de eficiencia.
Esto produce tensión,
pero al ver la conveniencia
el instinto se aquerencia
y acepta la adecuación.
A lo grato y agradable,
el instinto lo desea
con un afán implacable
y con su afán nos jaquea
pretendiendo que la idea
nos parezca razonable.
Pero no es ingobernable;
si cumpliendo su tarea
la razón hace que vea
lo valioso y agradable,
su pujanza inagotable
se encolumna con la idea.
El instinto es gobernable
porque podemos prever
que tras el fácil placer
sobreviene un sufrimiento,
cuando es claro el argumento,
el deseo del instinto
busca un camino distinto
y rectifica su intento.
Por eso la voluntad
es un proceso complejo
que combina lo reflejo
con lo justo y la verdad.
Y es una necesidad;
porque el error nos lesiona
y si el hombre no razona
ni entiende la realidad,
la realidad no perdona
y afecta su integridad.
Esto muestra de antemano
con nítida claridad,
que solamente el humano
puede tener voluntad.
Es una capacidad
y es una necesidad;
porque sin esa función
no se concreta la acción
que elije con libertad.
Implica la selección
de razones y emociones
y frustrar las tentaciones
que impliquen contradicción.
Se trata de la función,
que además de inteligencia
para lograr la coherencia
de la idea con la acción,
supone la intervención
y el control de la conciencia
para evaluar la incidencia
del instinto y la emoción.
Pero además su ejercicio
supone la aceptación
del esfuerzo o sacrificio
que requiere la obtención
del placer o beneficio
que calculó la razón.
LEY
Según el diccionario Larousse la ley es una "regla obligatoria o necesaria" (del latín lex, de ligare, ligar, atar).
Si bien procede de "lex",
no sólo implica ligar;
lo central de toda ley
no es atar ni sujetar.
Si enfocamos la noción,
lo esencial es programar
y al mismo tiempo encauzar
un cierto tipo de acción;
acorde con la intención
y el objetivo a lograr.
Lo que persigue la ley
para el conjunto social,
se parece o es igual
a lo normal del humano
desde el rey al hortelano
en su vida personal.
El humano con su mente,
al ser capaz de prever
y elegir su proceder;
si quiere ser eficiente
debe fijar previamente
el camino a recorrer.
Pero prevista la acción
y el objetivo a lograr,
el hombre se debe atar
al programa de la acción
sin apartarse del guion
que pensó desempeñar.














