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Footing intelectual

Al galope del verso

Verdad

En Google dicen que verdad es la "adecuación de lo que se dice con el estado de cosas, o la conformidad entre lo que una persona manifiesta con lo que experimenta, siente, o piensa."

El diccionario dice que verdad es la "conformidad de lo que se dice con lo que existe." 

También dice que verdad es la "Calidad de lo que es cierto".  Esto hace pensar que lo cierto puede ser de buena, regular o de mala calidad, según el grado de coincidencia de las palabras con las ideas que representan a la realidad y también de la calidad y grado de correspondencia de las ideas con los diferentes aspectos de la realidad. 

Aristóteles fue el primero que dijo que "la única verdad es la realidad". Probablemente lo que habrá querido decir es que "la única verdad es lo que se piensa y dice que concuerde con la realidad". 

Y esto es importante porque las palabras nunca señalan o expresan precisa y completamente a las ideas. Ni las ideas representan precisa y completamente al objeto o fenómeno representado. Por eso, aunque no haya error, la verdad nunca es absoluta. 

Llama la atención que en todas estas definiciones no aparezca la palabra "conocimiento" y que no diga que la verdad es la calidad esencial del conocimiento.

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Para llegar a la idea

que aceptamos como cierta,

sin que la mente lo advierta,

observamos, recordamos,

comparamos y evaluamos

                              si es cierto lo que inducimos

y sin error deducimos

y ni cuenta que nos damos

que sentimos como vamos

y no todo lo decimos.

Y culmina la tarea

al sentir en la conciencia,

que se da la coincidencia

de la cosa con la idea

que nuestra mente moldea

a partir de la experiencia.

Pero nunca finaliza

porque toda idea cierta

sin que el humano lo advierta,

es una nueva premisa

que nuestra mente utiliza

para seguir entendiendo…

como el que marcha va viendo

para prever dónde pisa.

Con la palabra verdad 

señalamos a la idea 

que nos dice de otra idea

que es fiel a la realidad

         y en la mente la recrea

                            sin error ni falsedad.

La palabra no es la idea,

es tan solo el instrumento

que nos sirve en la tarea

de expresar el pensamiento. 

Las ideas no se ven

son fugaces y resbalan,

las palabras las señalan

y le sirven de sostén.

La realidad es inmensa

y sumamente compleja

y el humano cuando piensa

solamente la bosqueja. 

Siendo el hombre limitado

capta de a poco por vez,

nunca ve con nitidez

cómo el todo está integrado

y debe unir lo captado

con cuidado y sensatez

para entender lo que es y

sentirse en lo acertado 

a pesar de estrechez.

Error y autoengaño  

Dijimos que verdad es la coincidencia de la idea y lo real que confirman la experiencia y el trabajo cerebral. Pero ningún humano puede percibir todo ni entender todo lo que percibe y por eso es que la verdad no puede ser perfecta ni completa ni absoluta. 

Para que una afirmación (conjunto de sujeto verbo y predicado llamado proposición) sea cierta, tienen que coincidir la idea con la cosa y no con la sensación de grata o agradable, de aceptación o rechazo, que siempre acompaña a cualquier idea.

Cualquier idea de cualquier cosa en cualquier humano siempre se acompaña de alguna sensación o emoción de aceptación o rechazo; pero no debe confundirse la idea de la cosa con la sensación que nos provoca.  Todos tendemos, queremos e incluso necesitamos creer que nuestras ideas son ciertas; que lo que se piensa, siente y entiende es cierto porque instintivamente sabemos que de ello depende la supervivencia.

Necesitamos estribar sobre lo seguro para seguir entendiendo; porque sabemos que para vivir hay que entender, para prever y elegir qué hacer. Pero… si confundimos lo que sentimos ante una idea de la realidad con la emoción que despierta la idea, "metemos la pata", nos equivocamos.  Esto es así porque la realidad es inmensa y sumamente compleja y además evoluciona; por eso para entender el momento actual se necesita el conocimiento cierto de los antecedentes previos más recientes, lo que no es lo mismo que la sensación que nos provocan las ideas.     

Esto es una característica específica del animal racional que necesita sentir y pensar que está en lo cierto para prever y decidir qué hacer para no sufrir y seguir viviendo.  Necesita sentir y quiere creer que está en lo cierto porque instintiva e inconscientemente sabe que si se apoya en lo que no es cierto cae en errores con el sufrimiento consiguiente. Dicho de otro modo, si no se da cuenta de que para llegar a lo cierto tiene que pensar con acierto, no solo se equivoca, sino que se conduce mal y se perjudica a sí mismo y perjudica a los demás.

 La ignorancia y el error conducen al fracaso y al dolor. Por eso entender y conocer para saber qué hacer, es necesario para vivir y evitar el sufrimiento. 

Por ser animales inteligentes los humanos necesitamos entender para prever y saber qué hacer; pero como somos falibles no podemos hacerlo del todo bien, ni todos del mismo modo, ni en el mismo grado. Se hace por lo tanto más difícil y trabajoso entender y entendernos para vivir y convivir.

Todos somos falibles porque nadie puede entender, prever, decidir y corregir lo que piensa y hace en cada instante de su vida; pero todos necesitamos hacerlo y todos de algún modo lo hacemos de forma incompleta y con diferentes grados de error.

Llevados por la necesidad de entender para seguir entendiendo, para seguir viviendo, sin darnos cuenta del todo, nos autoengañamos. Exageramos la importancia de los argumentos que concuerdan con lo que deseamos que sea cierto y negamos o ignoramos o minimizamos los demás. Así nos autoengañamos, llegamos a conclusiones y tomamos decisiones inconducentes o desacertadas 

La relación de lo cierto con las distintas formas de lo placentero y del error con el fracaso y el sufrimiento es una realidad propia de la vida humana.

Mentiras y posverdad

Estas son las definiciones del diccionario de la RAE:

Mentira "es la manifestación o expresión contraria a lo que se sabe, piensa o se siente".    

La posverdad consiste en "la distorsión deliberada de la realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en las actitudes sociales". La palabra posverdad estrictamente significa "después de la verdad"; pero no se refiere solo al tiempo cronológico posterior a la afirmación, sino al proceso emocional, conceptual y conductual que espera provocar y provoca en los receptores apelando a sus emociones y sentimientos, deseos, preconceptos e intereses. 

Por lo demás, el uso creciente no solo de la palabra posverdad sino de la profusa implementación practica en la política, la educación, las conductas sociales y la propaganda comercial, confirma que idea y emoción son fenómenos inseparables y que se puede apelar a las emociones para orientar, modelar o torcer las razones. 

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