CARTAS DE LECTORES
Donde está el caos no puede estar Dios
Señor director de NORTE:
El pensamiento moderno ha convertido a la razón en la creadora de su objeto, confirmando la negación de un ser trascendente, lo cual deviene en la divinización del mundo e identificándose la razón con"seréis como Dios".
El orden de lo trascendente, ínsito en la naturaleza contemplativa de la inteligencia es atacado por la perversión destructora de lo sacro, que deviene en lo profano.
Por tanto estamos en presencia de la profanación de la inteligencia, que lleva a la absolutización del "yo" del hombre moderno convirtiédolo en "sicut Deus" (como Dios); así hoy, la razón es fundamento de su propia existencia.
La Iglesia no es ajena a este pensamiento, la negación de Cristo como rey y señor, acrecentada en los últimos sesenta años posconciliares, no pierde vigencia para las mentes diabólicas, no sólo modernistas sino también masónicas de afuera y dentro de la Iglesia; en ellas sólo cabe la destrucción de lo sacro; el pensamiento que las identifica es "sicut Deus" y ocupan el mismo puesto de aquel ángel caído.
Y no lo digo yo, muchos escritos hablan de pensamientos y movimientos , sólo es cuestión de interesarse en saber y conocer algo más de quienes conducen la Iglesia aquí en la tierra y sus intenciones, y no quedarse con lo lindo que llega al oído como por ejemplo, "hay un solo Dios", "el diálogo nos une con los hermanos separados de la Iglesia" "vamos todos a la cena del Señor" "atención a los pobres" etc. y no quiero olvidarme de la pachamama que papa Francisco y muchos de sus ministros han venerado dando la espalda a Cristo Rey.
Basta un botón para muestra que denote arrodillarse ante el mundo y profanar la casa de Dios. El mundo ha sido testigo de esta tremenda profanación.
Es muy cierto, hay un solo Dios verdadero, pero si al protestante no le aclaro "un solo Dios, uno y trino" estoy negando la Santísima Trinidad, al mismo Cristo.
Dialogar es bueno sobre todo entre personas adultas y respetuosas, es llegar a un acuerdo; así es el diálogo que pregona papa Francisco como "acto virtuoso" para con las falsas creencias, promueve un pacto entre lo sagrado y lo profano, es decir, negocia el señorío de Cristo con los protestantes, haciéndolos "sentir bien y acogidos", en vez de evangelizarlos.
A Cristo no se lo negocia, Él tiene el señorío del mundo por lo tanto "toda rodilla se doble ante Él".
Dialogar con las falsas creencias no sólo es negar a Cristo como único Salvador, sino también igualarlo a supuestos "dioses"; es la peor herejía de estos tiempos.
La Iglesia tiene por mandato evangelizar "vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura (Mc 16)". Los católicos no tenemos nada que pactar con las falsas creencias, lo que necesitamos para salvarnos ya lo tenemos en el Dios uno y trino.
Sin embargo no son pocas las directivas que bajan de la silla petrina y muchos ministros se autoenceguecen aceptando las herejías que se proclaman. Son muy pocos los que levantan la voz con el consecuente castigo de una autoridad tiránica que a la vez, enardece la soberbia frente a una corrección.
De todas las correcciones hechas al vicario de Cristo ¿cuántas fueron las que con humildad se reconocieron?, en mi haber no tengo ninguna; más bien aquellos ministros recibieron como respuesta indiferencia y menosprecio.
Es probable que muchos digan que nadie puede corregir al papa sino obedecer.
Los que piensan asi, lamentablemente muestran una fe mediocre pues sabiendo del error cometido, por cumplir con la "obediencia", lo aceptan haciéndose cómplices del mismo error y deberán responder por ello, no sólo por aceptar el error sino también por la falta de coraje para defender el Depósito de la fe, fuente única de nuestra doctrina.
Se obedece en la verdad, no en el error. El vicario de Cristo es infalible cuando habla ex cáthedra, es decir cuando define solemnemente verdades de fe.
De lo demás puede decir y hacer cualquier cosa como las que estamos acostumbrados a ver y oir sobre ecología "cuidar a nuestra casa, el planeta"; la pachamama, "madre tierra a la que mucho hay que agradecer", la "santa liturgia guitarrera" que ayuda a la participación y crecimiento espiritual… ¡vaya! yo que he huido de las liturgias modernistas y más de una vez profanas de Resistencia ¡cómo no haberme dado cuenta!; "el banquete, la cena del Señor"
¡Guauu! He perdido mi lugar alrededor de la mesa; porque es el sacerdote el que invita "este es Jesús, dichosos los invitados a la cena (banquete) del Señor" y que yo sepa para una cena está la mesa (elemental), y no para el santo sacrificio de la misa.
Por tanto, el papa puede decir lo que le venga en ganas, pero si no es verdad de fe, habla inútilmente.
Con qué facilidad las sociedades se dejan invadir cada vez más por estos errores del laicismo que ha convencido al hombre que el progreso está en las bondades de una sociedad que no necesita adorar a Dios ni alimentarse de su Palabra. Esto no es progreso como cristianamente debe ser.
Para la Iglesia el progreso verdadero existe cuando es destruido el hombre de pecado y vive el hombre de Dios bajo la autoridad divina y la esencia de la misma revelación. Vivimos el caos adueñado del mundo y de la misma Iglesia, y donde está el caos no puede estar Dios porque Dios es armonía.
El adulterio, la fornicación, el divorcio, el aborto, la educación sexual en las escuelas, la vida moral según la consciencia de cada uno, la falta de ética cristiana en los contratos, la falta de ética profesional, la irresponsabilidad de los oficios públicos no son parte de la armonía de Dios, al contrario son la muestra de que el mundo y la Iglesia son gobernados por satanás.
Sin embargo el hombre en su libre albedrío ha elegido afanosamente este camino del caos, fácil, cómodo y de placeres sin tomar consciencia que a la hora de la muerte deberá preguntarse y responder ante Dios
¿Qué valor le atribuye a lo que ha perseguido con tanto afán?
CLARA MARÍA GONZÁLEZ
RESISTENCIA
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