Llegaron los "therians"
De pronto ciertos sectores del cristianismo comenzaron a preguntarse, y al mismo tiempo dar distintas versiones, acerca del fenómeno conocido mundialmente como "therians": los seres humanos que se autoperciben animales.

NO ES UNA DOCTRINA RELIGIOSA
En realidad, quienes así se autoproclaman como tales pertenecen a un grupo moderno que tiene como característica la identificación psicológica o espiritual con un animal no humano.
Pero no se trata de una doctrina religiosa, sino más bien de un trastorno de identidad producto del desconocimiento del plan de Dios para con el ser humano. Este tipo de personas, en algunos casos niños, indudablemente influenciados por el enemigo de Dios, en el terreno práctico rechazan la posición dada al hombre dentro del universo.
EL PROPÓSITO DE LA CREACIÓN
A propósito de ello, el texto bíblico relata la creación del hombre de la siguiente manera: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves del cielo, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastre sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó".
Este fue y es el plan divino para el hombre y la mujer; cualquier otro autopercibimiento del hombre o la mujer no proviene de Dios, tampoco el percibirse como animal (therians).
Dicho de otro modo, el percibirse animal no es otra cosa que desafiar la autoridad divina y caer en el lazo del enemigo eterno. En definitiva, una persona autodefinida como animal es un transgresor más, como cualquier otro.
El rol del hombre, en el buen sentido de la palabra, es el de señorear sobre el resto de la creación, incluidos los animales, y no sentirse o percibirse como uno de ellos.
UN CASO PUNTUAL
Hubo un caso puntual en el cual Dios hizo que una persona viviera como un animal durante un tiempo para que aprendiera una lección. Fue el caso de Nabucodonosor, el poderoso rey del imperio neobabilónico, unos 600 años antes de Cristo; quien, debido a la soberbia que gobernaba su vida, pasó siete tiempos (se especula que son siete años) viviendo y comiendo entre los animales. Allí se dio cuenta de que lo que el profeta Daniel le había dicho sobre Dios era cierto. Pasado ese tiempo, volvió a ser nuevamente rey, pero con otro pensamiento.
No dice la Biblia que se autopercibió animal (therians), pero vivió como tal, sin serlo, porque fue producto de su orgullo.
SOLO UNA COINCIDENCIA ETIMOLÓGICA
Ahora bien, desde el punto de vista teológico, solo existe una coincidencia etimológica con la expresión "therian" que aparece en el libro de Apocalipsis, cuando el apóstol Juan, en la isla de Patmos, recibe la revelación de Jesús sobre lo que habría de pasar –en este caso- en el futuro.
Allí, en el capítulo 13, se refiere a la aparición de las dos bestias, una de ellas era "semejante" a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como de león. La otra tenía cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.
Como decíamos antes, son eventos totalmente distintos y no tienen nada que ver con la aparición de los therians actuales. Aquellas bestias señaladas en Apocalipsis destruirán parte del mundo cuando se manifiesten, en cambio lo único que pueden destruir los autopercibidos es su propia vida y la de sus familiares por sufrimiento.
EL ROL DE LA IGLESIA
Es cierto, sí, que este comportamiento de todos los autopercibidos, incluidos los que se creen animales, pertenece a una estrategia diabólica, que tiene como objetivo destruir al ser humano y evitar, así, su encuentro definitivo con el Creador.
La Iglesia no debería mirar despectivamente a quienes así actúan, sino que, dentro de la misericordia, jugar el rol de intercesora, para que Dios haga caer la venda que tienen en sus ojos y puedan deducir el verdadero rol del hombre y la mujer en el universo.
Al respecto, hablando de la persona incrédula en general, el apóstol Pablo les enseña a los cristianos de Corinto que "el dios de este siglo (Satanás) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de Cristo".
De manera tal que todos aquellos que rechazan la palabra de Dios, no importa cómo se llamen ni lo que practiquen, incluidos los therians, están influenciados por Satanás. No es la nuestra una mirada despectiva y tampoco peyorativa, sino más bien descriptiva acerca de una situación real. No lo afirmamos nosotros, sino el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu de Dios.
Aconsejamos que cualquiera que estuviera pasando por este tipo de situaciones se acerque a una congregación cristiana y pida ayuda, y le será dada.










