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La temida segunda ola

El incremento en el número de contagios de Covid-19 que, en términos generales, se observa en grandes centros urbanos del país hace pensar que la segunda ola de la pandemia ya recorre la Argentina.

De ahí la necesidad de insistir con las medidas de cuidado que debe adoptar toda la población, incluso los que ya están vacunados, para evitar una escalada de casos y mantener el sistema de atención de la salud en niveles manejables.
Como ocurre en casi todo el mundo con la evolución de la pandemia, aquí también se observa día a día la situación epidemiológica para decidir qué camino tomar frente a las distintas alternativas que se presentan.

Una de las últimas decisiones que adoptó el Ministerio de Salud de la Nación, en acuerdo con las carteras sanitarias de las 24 jurisdicciones del país, es la de postergar 90 días la aplicación de las segundas dosis de vacunas, para que de esa manera se pueda inmunizar al mayor número posible de personas con la primera dosis.

Así lo recomendó la Comisión Nacional de Inmunizaciones y el comité de expertos que asesora el gobierno nacional tras considerar distintas alternativas para avanzar con la inmunización y reducir el número de casos severos derivados a hospitales.

El escenario regional no es alentador y por eso es necesario que la población no subestime la llegada de la temida segunda ola. No se trata de generar temores infundados, sino de promover la responsabilidad colectiva para no tener que lamentar situaciones como la que atraviesa Brasil, donde la prédica del presidente Bolsonaro —que desde un primer momento restó importancia a la pandemia— hizo que hoy la severa crisis que padece el vecino país, con el colapso sanitario más grave de su historia, sea una amenaza no solo para América Latina sino para todo el mundo. Tampoco se trata de abordar el problema regional como si fuera una competencia absurda para ver a qué país le va mejor o peor con la emergencia.

Cuando se ofrecen cifras y se describe lo que sucede en las naciones vecinas es para que el lector tenga una visión más amplia respecto a la amenaza de un virus y sus variantes que, como quedó demostrado en todo el mundo, no respetan fronteras y no hacen distinciones de ningún tipo a la hora de atacar el sistema inmune de las personas.

Uruguay, por ejemplo, pasó de tener a la pandemia bajo control a ser el país con la mayor tasa de casos nuevos en América Latina, después de Brasil, claro. Chile, por su parte, resolvió volver a aplicar una cuarentena estricta para evitar el colapso sanitario; mientras que Paraguay comenzó a sufrir el aumento de las camas de terapia intensiva.

En Bolivia, en tanto, el incremento de contagios en la extensa frontera con Brasil —que abarca las regiones de Pando, Beni y Santa Cruz— puso en alerta a las autoridades sanitarias que no descartan que una de las peligrosas variantes del virus que circula en territorio brasileño ya esté presente en territorio boliviano.
En nuestro país el promedio de fallecidos por día es, para algunos, una cifra a la que se debe prestar atención ya que podría ser alta para el comienzo de la segunda ola y por eso se remarca la necesidad de no bajar la guardia y mantener todos los cuidados mientras se avanza con la campaña de vacunación.

Por otro lado, no son pocas las voces que advierten que, en rigor, la segunda ola ya comenzó en el país, y que prueba de ello es que el viernes último se registró un significativo aumento en la cantidad de nuevos contagios de Covid-19.
Si bien las vacunas continúan llegando —el país superó las cinco millones de dosis recibidas—, no es menos cierto que el ritmo al que avanza la campaña de inmunización está lejos de ser el óptimo para una emergencia de la magnitud que enfrenta la Argentina y el mundo.

En conclusión, mientras no se logre la inmunidad de grupo con las campañas de vacunación, se deberán evitar las conductas de riesgo y mantener en forma permanente las medidas que son bien conocidas para controlar la pandemia, como el distanciamiento social, el frecuente lavado de manos, el uso de barbijos, así como una adecuada ventilación de los espacios compartidos por varias personas.