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Una iniciativa de la sociedad civil que gana respaldos

El predio Caraguatá, más cerca de convertirse en reserva natural 

La riqueza de un predio de enorme biodiversidad y un futuro libre de urbanización. Avance en las conversaciones con áreas clave del Estado. 

El proyecto que alguna vez una gestión de gobierno propuso sea un espacio recreativo, se aleja cada día más de la posibilidad de recuperar esa idea. También de ser un barrio, un cementerio o una sede administrativa. El predio de unas 70 hectáreas conocido como Caraguatá suma apoyos para ser lo que siempre fue: un pedazo de monte nativo que sobrevive al extractivismo y a la urbanización.  

 

Desde mediados de 2020 un colectivo civil diverso y activo impulsa que se lo declare reserva natural. Hoy pese a las dificultades que acarrea la pandemia sigue cosechando adhesiones y manos voluntarias.   

“El proyecto está en pleno proceso. Creemos que la denominación de reserva natural es la forma más adecuada para preservar un ambiente con una vasta riqueza de fauna y flora”, explica Sebastián Glibota. Él es uno de los integrantes de Caraguatá Reserva Ya.   

“Hoy el espacio depende de la provincia y se trabaja con el área de Ambiente , siempre con el respaldo de la sociedad”, agrega Janel Mayol.  

Los dos guiaron a una docena de comunicadores, fotorreporteros y camarógrafos en un sendero tan sinuoso como impactante.

 

Minutos antes de emprender la caminata, Lautaro, el único niño entre los visitantes e hijo de Sebastián, comentó a esta cronista que nunca se podría aburrir en ese sitio. “Se pueden ver muchos tipos de aves, hay tatúes, huellas de animales silvestres como un oso hormiguero y hasta hay una familia completa de carayá”, cuenta con el mismo entusiasmo que otros de su edad hablando de dinosaurios.

Con esa misma pasión otros adultos van compartiendo sus saberes a medida que se avanza en la espesura. Entre ellas está Fabiana Janin, una de las iniciadoras del colectivo Caraguatá Reserva Ya.

Las quemas intencionales eran frecuentes. Una de las muestras de vandalismo.

En agosto uno de los peores momentos de incendios fuera de control en el país, con Vanina Abras hallaron quebrachos añosos con la base incendiada, posiblemente por alguien que buscó derribarlos para usar la madera.  “Escuchamos una moto que se iba, mientras las brasas estaban al rojo. Después en las jornadas de limpieza encontramos cosas que no imaginamos que habría: el monitor de una computadora tirada en medio del monte y otras basuras quemadas”, describe.

Hoy se ven caballos pastando que pertenecen a la policía del Chaco. En una etapa reciente, por decreto, la institución ocupó unas 30 hectáreas para descanso de los animales. Sin embargo la construcción de oficinas en un playón de deportes fue advertida a tiempo para frenar la obra y buscar una relocalización más acorde.

Por otra parte un servicio permanente de guardia pone límites a usurpaciones, vandalismos, intentos de tala de árboles o caza de animales, como los que se produjeron en los peores meses de abandono.

Largo camino de concientización 

Como en tantos sectores de la ciudad, las quemazones de pasto son una práctica frecuente que pone en riesgo la existencia de la futura reserva. “Este verde que se ve hoy es por las últimas lluvias que tuvimos pero hace unos dos meses era todo amarillo o marrón”, explica uno de los guías señalando un área de pastos poco frecuentes de ver para las miradas más urbanizadas.

Dos a tres de los voluntarios que integran Caraguata Reserva Ya acompañan un recorrido de casi una hora y lleno de sorpresas. “Visitar este lugar en cualquier momento del año es disfrutar al ver distintas etapas de cada especie”, agrega. Sin embargo en más de una visita al predio encontraron restos de basura quemada, algunos demasiado cerca de árboles añosos (como el de la foto).  

En uno de esos casos, una de las mujeres extiende la mano como recreando la situación para contar que se podía sentir el calor del fuego reciente.

Actividades y contacto 

Al respeto por el ambiente se suma el valor ancestral que el predio siempre tuvo para las comunidades indígenas.

El sitio que está apenas a diez kilómetros del centro de Resistencia fue por décadas fuente de generadora de hierbas medicinales y materia prima para artesanías. La diferencia que las familias originarias no predaban el monte, “hoy lo sabemos gracias al relato de mujeres; eso nos enriquece y nos da más fundamentos para lograr la ansiada conservación del área”, plantea Glibota.  

 

Una forma de acompañar el pedido de declaración de reserva (reúnen firmas) a través de una ley, es con el aporte de ideas para cumplir ese objetivo por las redes del grupo. O participando en intervenciones como la limpieza y demarcación de senderos o identificación de especies animales y vegetales. El gesto de firmas como agua La Colonia y panadería Las Avenidas de donar productos para visitantes como la comitiva de ayer es otro de los agradecimientos del colectivo. “Cuando vienen de visita solo pedimos que se respete la naturaleza, evitando ingresar en vehículo y sin mascotas, éste no es un lugar recreativo”, se aclara.

Para llegar hay información disponible vía maps u otro navegador web, y el mejor ingreso es por ruta 11, a la altura del autódromo.  

 

Los voluntarios que guiaron nuestro recorrido aconsejan que si se desean obtener las mejores fotografías hay que caminar bastante y tomarse un tiempo paciente para conocer el área.

Para participar en las intervenciones artísticas y recolección de residuos del lugar se puede contactar a través de la cuenta de Facebook Caraguata Reserva Ya.

Además de particulares, a la pintura de letras y otras intervenciones se suman organizaciones como Somos Monte, Soy Animal, Refugio de Aves Silvestres y el Club de Observadores de Aves, Árboles Urbanos, Misión Eco y Voluntarios Ambientales, entre otras.

 

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