Si no se cambia el modo de hacer política, no hay futuro
Cuando se lean estas líneas ya se conocerán los guarismos de las elecciones de ayer, al menos en forma provisoria. Y sea cual sea el resultado, tras la campaña, hay que decir que, a los ciudadanos independientes, a los que no somos de ningún partido político, le ha quedado un sabor amargo por todo lo previo. No sólo lo inmediato, sino desde hace por lo menos siete décadas.
