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La página del Lunes

El otro presupuesto: la solidaridad

Alguna vez se habló en esta columna del “otro presupuesto ”, ese dinero con el que se cubren necesidades fundamentales en ámbitos tan sensibles como la Educación, la Salud, la solidaridad, la seguridad y otras. Nos referimos a las cooperadoras escolares, las comisiones de vecinos, las organizaciones no gubernamentales que trabajan en determinados ámbitos, las entidades que cooperan con la seguridad, con festivales, bailes, venta de alimentos

Nos referimos a las cooperadoras escolares, las comisiones de vecinos, las organizaciones no gubernamentales que trabajan en determinados ámbitos, las entidades que cooperan con la seguridad, con festivales, bailes, venta de alimentos. Todo esto se hace con fondos salidos de los bolsillos de los ciudadanos, obtenidos con el uso de salarios, de ahorros, de horas quitadas el descanso. Si todo eso se computarizara y se convirtiera en dinero, figuraría con letras de oro en los famosos presupuestos de gastos que preparan los gobiernos y que nunca alcanzan.

Eso otro presupuesto, no figura en ningún lado, pero se contabiliza en los bolsillos de los funcionarios que creen que todo se hace porque son demasiado buenos, cuando lo máximo que hacen, y sólo algunas veces, es cumplir con su deber.

Y ese otro presupuesto que tienen los gobiernos, aparece gracias a eso que se llama solidaridad y que, por suerte, está prendido en el corazón de muchos chaqueños, sobre todo de los más humildes, que siempre resultan los más generosos a la hora de la necesidad y el dolor.

GAEO, un ejemplo a seguir

Hoy, precisamente, se cumple una semana de la partida a la tierra sin sombras de una mujer que brilló por esa virtud y que tuvo la sabiduría y la decisión de dar cabida a la generosidad de muchas personas que sólo ponen como condición para hacer su aporte conocer y ver el destino de lo que ellas regalan. Me refiero a la señora Nilda Ayala de Viaín, que se marchó con sus 80 años bien vividos, pero que dejó una estela que marcará a muchos.

No construyó ni grandes edificios, ni hizo rutas u otras obras monumentales, pero lo que realizó quedó como ejemplo de entrega a los demás en un aspecto de la vida humana, que en muchos sólo provocan lamentos, pero no acciones concretas. Nilda fue la creadora de un grupo de voluntarios que se denominó GAEO (Grupo de Ayuda al Enfermo Oncológico), que por años sembró sonrisas en muchas personas condenadas a muerte por esa cruel enfermedad, a veces con necesidades y sin saber a quién acudir, y también en muchos profesionales que se veían impotentes ante la falta de elementos.

Y GAEO nació como un legado de su hijo, médico, fallecido de cáncer en plena juventud. El, consciente de su final, le pidió que, en vez de sentarse a llorar su muerte, hiciera algo por los portadores de ese mal, que estaban amontonados en un rincón del hospital Perrando, y que iban allí con la sentencia de muerte firmada. Nilda cumplió al pie de la letra el pedido junto con Soraya, su nuera y su esposo Cacho. Se pusieron a trabajar y constataron cómo estaba el lugar de internación. Vieron la falta de higiene, de elementos, el hacinamiento y que, de hecho, los que llegaban hasta allí, sólo era para esperar la partida. Y se trazaron un plan: hacer lo posible para sembrar esperanza en ese lugar, pero con hechos concretos.

APORTE DEL PERIODISMO

Y es aquí cuando el periodismo, a veces, siente que puede dar una mano y ayudar a los que quieren hacer cosas. Las dos mujeres acudieron al hospital para relevar necesidades y ayudar a mejorar, pero vieron entorpecidas sus actividades por las autoridades del hospital que creyeron que se trataba de algo inconsistente. Lo contaron en una redacción y eso se tradujo en que los profesionales entendieron que debían dejarse ayudar por gente bien intencionada, con agallas y sin ansias de figuración.

La historia siguiente lo demostró: de a poco fue surgiendo GAEO, que, con el apoyo de muchos, pero muchos, se convirtió en un ejemplo de acción solidaria, que transformó el Servicio de Oncología del Hospital Perrando en un ambiente lleno de limpieza y buen gusto y atendido con profesionales y auxiliares orgullosos de su misión. Los fondos llegaban de muchos donantes que veían cómo se utilizaban sus aportes y hasta se potenciaban por el buen uso que se les daba. El pedido del hijo se cumplió con creces y la entidad, con todas las de la ley, fue ejemplo en muchos lugares, aún fuera de las fronteras del país y de la provincia. Su acción se extendió, a pedido de médicos, a otros servicios del nosocomio que recibieron sus beneficios.

TOMAR LA POSTA

Pasaron los años y Nilda tuvo que disminuir su actividad. El tiempo y los infaltables achaques le impidieron seguir y el grupo que ella creó cesó en su actividad. Su impronta quedó marcada en muchos de los que la conocieron, apoyada en primer lugar por su familia, y su ejemplo quedará por siempre como alguien que pasó haciendo el bien, cumpliendo el deseo de su hijo y no pidiendo nada a cambio.

Vaya este ejemplo por tantos otros que, por gracia de Dios, existen, en todas las comunidades y que se desconocen. Ejemplo que hace olvidar, aunque sea por un tiempo, que quienes dicen ocuparse de nosotros, por ser gobernantes y ufanarse de lo mucho que hacen, reconozcan que es con fondos que ponemos todos con nuestros impuestos y de los que muchas veces se aprovechan para otras cosas

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