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Con las alas cortadas

El 28 de agosto de 1921 se firmó en la Municipalidad de Resistencia el acta fundacional del Aero Club Chaco, el tercero creado en el país luego de los de Buenos Aires y Santiago del Estero. Hacía apenas 18 años que en los Estados Unidos se había hecho el primer vuelo, con una duración de 12 segundos y una recorrida de diez metros. Resistencia era una ciudad que nacía, con calles de tierra, sin rutas para ir al interior, con todo por hacerse. Se había iniciado apenas la década del veinte y faltaban 30 años para que Chaco fuera provincia. Sin embargo, hubo un grupo de atrevidos que fundó ¡el Aero Club! ¿Para qué, habrán dicho muchos?

Esa audacia fue compartida por muchos habitantes de la ciudad, ya que, para recaudar fondos, la Comisión Directiva llamó al pueblo de Resistencia a una colecta y fue la respuesta tan grande que se recaudó lo suficiente para comprar el terreno para la pista, hacer el hangar y la sede social, afuera de la ciudad, sobre avenida Castelli al 1200, lugar donde estuvo hasta 1983, cuando se trasladó a la Ruta 11.

Quizá parezca un tanto fuera de lugar hablar de una institución de este tipo casi un siglo después (cumple 98 años), en momentos en que muchos chaqueños se debaten por tener en sus bolsillos lo necesario para el alimento de cada día y la educación de los hijos, por citar dos de las necesidades insoslayables. Pero no es así. El rescate quiere poner de relieve un aspecto que hoy los ciudadanos de esta zona del país parecemos haber perdido: el espíritu de iniciativa, el deseo de progreso sin importar las dificultades y la demostración de que nada es imposible.

Casi un siglo después, muchos se cruzan de brazos, esperando que los otros cumplan con lo que tienen la obligación de darnos. Con ese espíritu se han perdido muchas cosas y se seguirán perdiendo, porque desapareció el ánimo emprendedor que hizo, por ejemplo, traer los ferrocarriles, hacer las rutas, fundar desmotadoras e hilanderías, crear muchas fábricas hoy desaparecidas, perder un puerto vital en una zona estratégica, esperar sentados el segundo puente para que se active el corredor bioceánico, solo por señalar algunas obras. Obras que hubieran impedido el avance de la pobreza, el éxodo de chaqueños a las villas miserias, la baja calidad educativa si no hubiera habido pésimo ejercicio de la política, la mediocridad de la dirigencia gremial y empresaria. Hoy, sin ir más lejos, estamos por perder el servicio ferroviario urbano creado por la provincia, traspasado sin sentido a la Nación, a la que tras dos años y medio de inactividad le interesa un pito porque ¡“da déficit”!

La base de Aerochaco

Aquel Aeroclub de 1921 nació con otro espíritu, que lo hizo crecer con la formación de pilotos muchos de los cuales llegaron a desempeñarse en importantes líneas aéreas de pasajeros. Entre 1961 y 1962 tenía doce aeronaves. Pero no se quedaron con solo eso. En octubre de 1956, los directivos resolvieron formar una comisión para crear de una línea aérea. Las autoridades la hicieron suya y en 1957, por decreto 2391/57, se creó Aerochaco Líneas Aéreas Chaqueñas. Esa iniciativa, treinta y seis años después, tuvo la misma impronta de aquella de la fundación del Aeroclub y no se quedó en los papeles. Se empezó con dos DHC 2 “Beaver”, traídos de Canadá, con una capacidad de seis pasajeros. En 1969 se incorporaron tres bimotores Twin Otter, con capacidad para 18 pasajeros.

Fue tan notorio el crecimiento y aceptación de Aerochaco en la zona, que debió incrementar su flota, pasando así en 1978 a la incorporación de dos aeronaves de mayor porte, los Farchild 227 para 44 pasajeros, que fueron las últimas con la que la empresa operó hasta cesar sus actividades en forma definitiva en 1990, porque no se supo administrar.

Esta línea aérea, que nació como una necesidad de la provincia, llegó con sus primeros vuelos a las ciudades de Charata, Villa Ángela, General San Martín, Clorinda, Formosa y Villa Ocampo. Con la incorporación de las Twin Otter, la empresa extendió de manera considerable los destinos, llegando a volar a Santiago de Estero, Jujuy, Catamarca, Salta, Orán, Tartagal, Ceres, Córdoba, Las Lomitas, Posadas, Puerto Iguazú, Reconquista, Santa Fe, Rosario, Corrientes, Mercedes, Paso de los Libres y Monte Caseros. Llegó inclusive a realizar viajes a Asunción, Paraguay, y chárteres al Brasil. Después de haber operado en la zona por más de 30 años, Aerochaco dejó de volar y funcionar como tal en 1990. Cinco años antes, en 1985, el 1º de mayo una asamblea extraordinaria del Aeroclub decidió su desvinculación definitiva de Aerochaco de la que había sido promotor y fundador. Los socios no estaban de acuerdo con el cambio de nombre por el de Aerolínea Federal Argentina (ALFA) ni con que el Estado no tenga la obligación de mantener el 51 por ciento de las acciones. Fue el principio del final y el Chaco perdió una empresa que aún hoy añoramos.

Intento frustrado

Hubo, a fines de 2008, un intento de reflotar el nombre de Aerochaco, concesionando un servicio a la empresa Jet Macair, del grupo Macri, con tres aviones, dos Jetstream 32 de 19 plazas y un MD 87 con capacidad para 132 pasajeros, con servicios, algunos rentables, que debieron dejarse de lado porque el gobierno nacional no quería competencia para la línea de bandera y en 2010 se perdió para siempre hasta el nombre de Aerochaco.

El incompleto recuerdo sirva para homenajear al Aeroclub que esta semana, el 28 de agosto, cumplirá 98 años, pero sobre todo añorar aquel espíritu emprendedor que tuvieron sus fundadores y quienes los sucedieron y que tuvo muchas manifestaciones en otros emprendimientos. Pareciera que, al Chaco, como a su empresa aérea, le han cortado las alas y ya no se anima a volar, espera que todo le llegue por arte de magia.

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