Nos estamos suicidando
El clima del país está cada vez más irrespirable y el aire se contamina más, hora a hora. Esto se palpa a cada momento y muchos se preguntan hasta dónde vamos a llegar. No nos aguantamos unos a otros hasta por zonceras y chiquilinadas. Ese país -el nuestro- que en la primera mitad del siglo 20 era mirado con envidia por el mundo, sobre todo por la devastada Europa, y tomado como tierra de promisión junto con Canadá y Australia, hoy aparece devastado y sin futuro por más voluntarismo que se demuestre.
