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Pensando en voz alta

Un tetazo educativo

Nunca antes como ahora se habló sobre ni se defendieron los derechos humanos. Hoy, mientras siguen desfilando por la Justicia los violadores de los tiempos de la dictadura, se busca poner énfasis también en el contexto integral con una serie de situaciones relacionadas con los derechos humanos, como son la pobreza, la ecología, la marginalidad, problemas de educación.

¿Quién puede dudar que es un derecho humano tener un trabajo, una vivienda digna, la asistencia de su salud, el acceso a la educación? Sin embargo muchas de las cosas que hacen a esto no se tienen en cuenta, ni siquiera por quienes deberían hacerlo por obligación.

En 48 horas -el miércoles 15- se reunirán las autoridades educativas de la provincia con la dirigencia gremial del sector para iniciar la paritaria 2017 relacionada con el salario de los docentes. Una vez más, con el día del inicio de las clases soplándole en la nuca, comenzará un proceso que se anuncia más conflictivo que nunca y que, a primera vista, parece de difícil solución.

Los actores de estos encuentros son los representantes del Estado nacional y provincial y los de los trabajadores de la Educación. Lógicamente cada uno defenderá sus intereses y sus puntos de vista. Por las experiencias vividas otros años será difícil llegar a un acuerdo que deje satisfechos a todos. Y entonces no hace falta ser profeta, tendremos lo de siempre, paros y más paros que no harán más que acrecentar la ya pésima calidad educativa.

El ausente principal

Cada uno defenderá sus intereses. Sí, los de los que tienen voz y voto. Pero el personaje central de esta discusión, por quien existe todo el sistema educativo y su complicada estructura, el alumno, no tiene ni voz ni voto. Es el ausente principal, es la razón de ser de tantos puestos de trabajo. Y la discusión no lo tiene en cuenta. No tiene en cuenta ese derecho humano fundamental a recibir una educación en las mejores condiciones.

Sólo se habla de salario. De su poder adquisitivo, de la pérdida obtenida el año pasado y por ende de un porcentaje que la cubra además de lo relacionado con las expectativas inflacionarias para el año que transcurre.

De los derechos de los alumnos de tener un ciclo lectivo sin conflictos, de tener clases de calidad y adaptadas a estos tiempos, con docentes capacitados de veras y no solo con la teoría aprendida en los libros, escritos en otros tiempos en una sociedad diametralmente opuesta a la de hoy, nadie se ocupa. Sólo se habla de lo que ganarán los docentes, de lo que puede pagar el gobierno con el aporte de la Nación y nada más. Nada más y si no recuérdese lo que viene pasando desde tiempo inmemorial.

Los responsables

El primer responsable de una educación de calidad es el Estado, nacional y provincial y para ello debe arbitrar los medios necesarios para que el docente tenga una buena paga, acorde con su responsabilidad. Una paga que le permita desarrollar su misión, capacitarse, dedicar sus tiempos libres al perfeccionamiento y cultivar su vocación para no tener la docencia como un lugar de paso a mejores trabajos.

Los otros responsables son los docentes, integrantes de una estructura sin burócratas que sueñan con dejar las aulas para sentarse en un escritorio. Docentes representados por gremios que tengan en cuenta, además de salarios dignos, una adecuada formación y una continua actualización de la profesión, que no se dicte en horarios de clases. Que tengan, además, en cuenta el contexto de la Nación y de la provincia tanto en sus posibilidades económicas como en su panorama social y que se deben a sus alumnos. Sin ellos no existirían y no estarían donde están.

Y los sujetos principales de esta discusión, los alumnos, están ausentes. Son, más bien, año a año, las víctimas de los desacuerdos entre gremios y gobierno y que terminan yendo a clases en medio de un clima caótico de paros, horas sin profesores al menos dos o tres días de todas las semanas del año escolar, reduciendo el dictado de los 180 días a la mitad. ¿Alguna vez los padres tomarán conciencia de su responsabilidad en la educación de sus hijos y serán sus voceros y los defenderán en la discusión entre el Estado y los gremios? ¿No cabría aquí un “tetazo educativo” o algo que se le parezca?

Problema de camisetas

No sólo los jugadores de Atlético Tucumán tuvieron problemas de camisetas cuando jugaron por la Copa Libertadores. También les pasó a los trabajadores y a las autoridades de la Salud. Días atrás el gobernador y la ministra del área pidieron que los trabajadores “se pongan la camiseta de la Salud Pública”. Ni lerdo ni perezoso, el secretario general Ricardo Matzkin de la Asociación de Profesionales, Técnicos y Auxiliares de Salud Pública del Chaco (Aptasch) les respondió: “Señor gobernador, señora ministra: tenemos la camiseta puesta desde mucho antes que ustedes sean autoridades. Son ustedes los que deben replantear sus acciones. La salud pública sigue esperando que ustedes empiecen a trabajar”. Ojalá que todos lleguen a un acuerdo para ganar el partido de la Salud Pública.