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La Página del Lunes

El otro presupuesto

En una semana cumplirá cincuenta años de actividad en el Chaco la Sociedad de Ayuda a las Escuelas para Discapacitados Mentales (SAEDIM). Una sociedad civil sin fines de lucro (una ONG) para prestar todo tipo de ayuda a las escuelas para oligofrénicos que nació el 20 de marzo de 1967 bajo la sigla de SAEPO. Un mes después, en abril de ese año la asamblea determinó el objetivo: “habilitar y sostener con el Consejo General de Educación los establecimientos de Resistencia destinados a la atención de niños y jóvenes con discapacidad mental”.

Desde entonces hasta el presente ha pasado medio siglo y las acciones han sido múltiples, desde la preparación y el perfeccionamiento docente hasta la construcción de edificios, el equipamiento y el surgimiento de los establecimientos. Sin esta entidad la Educación Especial del Chaco no hubiera llegado a los logros que hoy puede mostrar y el funcionamiento que lleva adelante en toda la provincia.

Este acontecimiento sirve para reflexionar sobre la tarea del Estado que debe cuidar todos los aspectos y las necesidades de los habitantes de la provincia y que, en muchos casos, recibe un aporte extra e impensado que surge de la preocupación, de la solidaridad y del empeño de los ciudadanos convencidos de que, al fin y al cabo, el Estado somos todos y que sin la colaboración de todos no se pueden alcanzar muchos objetivos.

Para esto el Estado planifica todos los años su Presupuesto —Debe y Haber— de sus recursos para emplearlos en cubrir las necesidades de la gente y su funcionamiento. Dicho sea de paso, el gobierno provincial aún no tiene aprobado el presupuesto de este año. Se sabe que hoy la casi totalidad de ese presupuesto se emplea para el pago del funcionamiento y de los empleados del Estado.

Con lo que pasa en Salud, Educación y Seguridad basta y sobra para decir lo deficitario que es ese presupuesto. Esto implicaría que alguna vez se debería llevar a cabo un debate de fondo de cómo emplear los fondos del Estado y si el dinero no está mal repartido y se emplea para muchas cosas superfluas, o si algunos que trabajan mucho, ganan poco y otros, que solo pasan por ventanilla, ganan mucho más.

El “otro presupuesto”

Y esto pasa a pesar de la existencia de “ese otro presupuesto” que  el gobierno tiene gratis y es por la contribución de entidades como SAEDIM y tantas otras que unen voluntades para cubrir lo que el Estado no puede o no quiere. Así están las ONG, las cooperadoras escolares, policiales, de los cuerpos de bomberos, de los hospitales y centros de salud, la entidades vecinales y decenas de otras  ponen esfuerzo e iniciativa para reducir la pobreza, la desnutrición, mejorar la salud, crear hábitos saludables, superar los efectos de la droga, mejorar la seguridad…cosas todas que se hacen con recursos que salen de los bolsillos de los ciudadanos, que suman otro presupuesto que no está contabilizado, pero sin lugar a dudas, es muy importante y que debería mover a los funcionarios y a los políticos a administrar mucho mejor los recursos que son de todos.

¡Cuántos edificios escolares se construyeron, mejoraron, repararon, equiparon con la ayuda de las cooperadoras integradas por vecinos y padres, lo mismo que hospitales, centros de salud, comisarías, puestos policiales!  En el recordado Cabildo Abierto en el que se constituyeron las Ligas Agrarias del Chaco, en Sáenz Peña, a principios de la década del 70, se le dijo en uno de los discursos,  al entonces presidente de facto, general Alejandro Agustín Lanusse que “si nuestros hijos tienen hoy escuelas es porque las levantamos con el dinero que ganábamos emborrachándonos en  los bailes de las cooperadoras”. A la hora de invertir y gastar el gobierno debe pensarlo bien, porque al menos tiene que tener en cuenta el sacrificio de tantos que con su esfuerzo forman ese otro presupuesto que sale doblemente de los bolsillos de todos.

 

¿Desdoblamiento o sentido común?

La Legislatura chaqueña aprobó el desdoblamiento de las elecciones de este año y en unos días se conocerá el cronograma de las cuatro elecciones a la que deberemos acudir los habitantes de esta provincia en el 2017.

¿Qué significa en concreto, desdoblar estas elecciones? Acudir a las urnas para elegir en una oportunidad 16 diputados provinciales y en la otra para elegir ¡cuatro! diputados nacionales. Un despliegue colosal para designar legisladores que, salvo uno o dos, son personas totalmente desconocidas para la ciudadanía y que influyen poco y nada en la vida de los ciudadanos. Los chaqueños tendremos una jornada electoral con su previa de PASO para elegir sólo a cuatro personas, en el caso de los diputados nacionales. De los siete que tiene la provincia en la Cámara Baja, cuatro terminan su mandato y deben elegirse los que los sustituirán. Vale la pena reflexionar si para elegir a cuatro personas, por muy importantes que sean, se justifica todo el movimiento que implica una jornada electoral. Más allá del costo monetario, más allá del supuesto afianzamiento de la autonomía provincial, lo que se advierte aquí es el discutir por discutir, por ser de tal o cual partido. Todos saben que la influencia de cuatro diputados del Chaco en las decisiones nacionales es nula o casi. Sólo se sabe que existen por algunas declaraciones que hacen cuando están por acá o mandan a los medios como para justificar su muy bien pago cargo (¿o beca?).

¿Vale la pena hacer cuatro jornadas de elecciones con todo lo que ello implica para elegir a cuatro diputados nacionales y 16 provinciales? ¿Eso es afianzamiento de la democracia o capricho entre adversarios políticos para ver quién puede más, sin pensar en lo que quiere la gente?¿Y si empleamos el sentido común” y reservamos el desdoblamiento cuando se trate de elegir presidente, gobernador, diputados, senadores, intendentes y concejales?

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