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Pensando en voz alta

Lejos de lo que necesita la gente

El inicio de las sesiones ordinarias del Parlamento Nacional, así como las de la Legislatura de la provincia y el concejo municipal de Resistencia sirvieron, una vez más, para comprobar cuán distintas son las realidades de los políticos y de la ciudadanía (el pueblo). Los discursos idealizaron situaciones y buscaron quedar en la historia con sus anuncios. Y se hace difícil, por no decir irrisorio querer convencer de algo, cuando se están viviendo situaciones tan distintas. Y lo que se vio y escuchó es que, los representantes del pueblo están en otra, defendiendo sus privilegios, parapetándose en sus partidos y a años luz de lo les pasa a los demás, sancionando leyes que les sirven a pocos y parando otras que son un clamor popular.

El que se pongan vallas a más una cuadra de la sede legislativa, como sucedió el miércoles en Resistencia, es una señal inequívoca de que, lejos de ser la “Casa de la Democracia”, es el refugio de seres privilegiados que dicen ser los representantes de todos y viven alejados de las realidades de todos los días. Se podrían contar con los dedos los legisladores que concurren a escuelas, hospitales, barrios, gremios para conocer in situ qué es lo que pasa allí y cómo se puede ayudar a mejorar con su tarea legislativa.

La sociedad se organiza

Por este abandono es que la sociedad se organiza y busca por las suyas mejores horizontes, trabajando a destajo con iniciativas que le den un mejor nivel de vida y removiendo cielo y tierra para que ello se concrete, todo con infinita paciencia y tratando de convencer voluntades.

Uno de estos casos es el proyecto de reconversión de la Ex Escuela primaria de 647 de Resistencia en una Escuela Agrotécnica ubicada al norte del Barrio Mujeres Argentinas, contigua al Planetario Chaco. Sería la manera de trabajar para construir parte del cinturón verde de Resistencia que logre proveer de verduras y hortalizas a la ciudad que hoy las importa en un 90 por ciento de otros lugares de la Argentina.

Todo hecho

En el lugar está todo hecho. El local de la ex escuela que se cerró por falta de alumnos, rescatado por un exalumnos, José Roberto Benítez, cuya abuela donó el terreno para la construcción de esa escuela. Recuperada tras el abandono y la relocalización de cuatro familias que la habían tomado como vivienda, todo pareció encaminarse al objetivo con el apoyo de exalumnos, de más de 25 pequeños productores hortícolas de la zona, entre ellos uno de mujeres que hizo una huerta en la vieja escuela.

Pero eso no es todo. El proyecto está bien visto y apoyado por el Ministerio de Educación, el Poder Ejecutivo Provincial, el Poder Legislativo, la Municipalidad de Resistencia, los pequeños productores, la comisión vecinal, la Asociación Civil Amigos de la Educación, el Planetario Chaco, el Instituto de Formación Profesional 172 “Gobernador Deolindo Felipe Bittel” y una decena de ingenieros agrónomos que sumaron su aporte a la oferta académica. Todo está listo para puesta en marcha de una Escuela de Capacitación con orientación agro industrial a través de la creación de una Tecnicatura Frutihortícola para lograr formar parte del cordón productivo de Resistencia para abastecer a la ciudad de frutas y verduras, algo de lo que se habla hace más de sesenta años y que cada vez está más lejos.

“En error administrativo”

Pero sucedió algo imprevisto. El Ministerio de Educación de la provincia, a través de la resolución 980/16 cedió en comodato al gremio de empleados de ese ministerio para el usufructo de las instalaciones del local, se presume para un lugar de esparcimiento. Sobre esto, el titular del Ministerio dijo en declaraciones radiales que se trató de “un error administrativo” que se va a subsanar. Y eso es lo que piden los miembros de la Sociedad Civil Amigos de la Educación (personería jurídica 3705/16) para culminar una década de gestiones y poner en vigencia este proyecto de Tecnicatura Frutihortícola. Una iniciativa comunitaria a la que hay sólo que ponerle la firma porque está todo preparado para que funcione. Y esto demuestra lo que se decía más arriba. Los que deben decidir no conocen lo que le pasa a la gente. Tocan de oído y favorecen a los amigos. Si esto no es verdad, ¿qué esperan para corregir este error administrativo?

¿Y si miramos el pasado?

Hace 23 años, el 11 de marzo de 1994, se firmó entre todos los sectores de la vida provincial un denominado “pacto ético” por el que se comprometieron a la Defensa de la Educación y a un año sin paros en el ciclo lectivo escolar.

Lo firmaron las autoridades, los gremios docentes, padres de alumnos y entidades de los más diversos quehaceres de la provincia. Algunas de las cláusulas del pacto establecían una meta de 180 días de clases, priorizar el diálogo y el pago en tiempo de los salarios docentes.

El principal impulsor de ese pacto fue el ministro de Educación, Manuel García Solá, que había asumido poco antes, el 21 de diciembre de 1993, tras un año con más de 50 días de paros docentes.

Chaco, año verde

El 10 de marzo de 2009, en un hecho sin precedentes, el gobernador Jorge Capitanich anunció la decisión de descontar el 5 por ciento de los haberes de los funcionarios al no haberse cumplido las metas trazadas en muchas de las jurisdicciones. El descuento alcanzó a todos, incluido el propio mandatario. El anuncio fue realizado en compañía de su gabinete donde, además, anunció un plan de ahorro en el gasto público por 250 millones de pesos.

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