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Carta de lectores

Una revolución inconclusa y la continuidad de la dependencia colonial

Señor director de NORTE:

La complejidad de los hechos históricos y su relación con la pirata Inglaterra nos mantienen, hasta el día de hoy, rodeados de descendientes ideológicos proingleses, en el marco de una revolución inconclusa y de una realidad que refleja más dependencia que independencia. La falta de eliminación política de los propios enemigos permitió la continuidad de traidores y criminales que, desde posiciones de poder, garantizaron la entrega de la soberanía de nuestros pueblos y de nuestras tierras con total impunidad.

Una de las consecuencias de esa continuidad fue el perdón otorgado por Perón a los golpistas tras el intento de golpe de Estado de 1951. Estos hechos plantean un interrogante sobre las decisiones políticas adoptadas frente a quienes atentaron contra el orden institucional y sobre sus consecuencias históricas.

La relación entre los acontecimientos del pasado demuestra que los intereses defendidos no siempre fueron los de los pueblos, sino los de una casta usurpadora que legalizó y consolidó su statu quo de grandes terratenientes. Sus acciones revelaron una codicia que poco tenía que ver con la defensa de los habitantes de aquella época, utilizados como carne de cañón en diferentes guerras.

Y ni hablar de los pueblos originarios, perseguidos, desplazados, aniquilados y asesinados hasta casi desaparecer de vastas regiones del continente. La política debió haber seguido un camino diferente, orientado a la convivencia, la integración y la unión con los pueblos originarios, como alternativa al exterminio y la exclusión. Esa integración habría contribuido a construir un verdadero crisol de pueblos y culturas.

Sin embargo, posteriormente se impulsó la inmigración, especialmente europea, en un proceso que, junto con la expansión territorial y la apropiación de las tierras indígenas, contribuyó a profundizar el desplazamiento y la desaparición de numerosas comunidades originarias de América.

La realidad política y empresarial de la actualidad demuestra que persisten comportamientos similares a los del pasado: intereses económicos y sectoriales que poco tienen que ver con la defensa de la patria y que, una vez más, ponen en riesgo la soberanía nacional mediante la entrega de recursos, territorios y decisiones estratégicas, especialmente en favor de Inglaterra y de Estados Unidos.

La independencia no puede considerarse completa mientras persistan las estructuras de poder que subordinan los intereses nacionales a los de potencias extranjeras.

ASOCIACIÓN CIVIL EN DEFENSA DEL DERECHO DE LA CIUDADANÍA

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