A Mariano Ávalos Alurralde
Señor director de NORTE:
Hoy 27 de febrero es el cumpleaños de un distinto, literalmente, con todo el significado de la palabra.
Un distinto. Por su amabilidad, por su don de gente, por su paz, por su generosidad, por su caballerosidad, por su lealtad, por su ser…
Yo con mis 50 años, agradezco a la vida haber conocido la amistad genuina y profunda, recíproca y de un amor infinito.
Recuerdo allá en nuestros 12 años, cuando lo conocí: remera Sun Surf rosada, rulos largos y una sonrisa de oreja a oreja. Carismático y tratando de aprender a tocar la guitarra. Pegamos onda de entrada, yo luchaba con un piano que jamás entendí.
La vida, generosa, nos volvió a cruzar en el querido Colegio Nacional José María Paz. Nuevamente –con sorteo mediante– el destino nos unió en la querida Tercera División.
Qué decir de esos años, amistad, los primeros bailes, los 15, los primeros asados, en fin… el inicio de una aventura juntos, tan pero tan mágica.
El colegio o el espacio que compartiera con él, se transformaba en horas y horas de disfrute, de vivencias que al momento de escribir estas líneas, me ponen la piel de gallina.
Los partidos del amado River Plate, en casa, mirando quince minutos y los ronquidos eternos, jajaja, no le importaba el fútbol, sólo era mi amigo y allí estaba.
La pesca, las charlas eternas, los días y noches compartidas, todos son entrañables recuerdos de haber compartido la vida con "un distinto". La juventud, la facu, transitar los caminos de esa etapa juntos, "¡qué maravilla!", diría él… ¡Las comidas en la casa de la querida tía Ana!
En fin, anécdotas miles, siempre acompañadas de ese amor de hermanos que yo sé sentíamos mutuamente.
El estudio, las esperanzas de crecer, siempre respetando al otro, al amigo… y juntos. Los juzgados, las charlas, los cafés, la cerve a la salida, el llamado diario, a veces sin motivo, sólo para saber cómo estábamos.
Qué silencio tiene ese celular a la mañana sin tu audio afectuoso... "¡hola, gordito!" que hacía el día más corto y feliz.
Ese diciembre de 1996, temprano, él golpeó la puerta de mi casa: "Vení que te ayudo, falleció tu papá". Días y días conmigo. Qué amigo me regaló la vida, te puso al lado mío.
El día que te pedí que fueras mi padrino de casamiento… una vida compartida amiguito. Nos separamos ese 11 de octubre último, pero sólo de cuerpo, porque cada día estás conmigo, amigo querido. Te extraño, y lo haré mientras Dios me dé vida en esta tierra.
En fin, podría escribir horas, pero sé que te gustaría que te recordemos con alegría, con una sonrisa y compartiendo momentos de felicidad.
Agradezco a Dios y al destino poder decir que fui tu amigo. Te voy a recordar siempre.
Estas líneas son sólo para decir públicamente que hoy 27 de febrero es el cumpleaños de un distinto…
Feliz cumple amado, Mariano Ávalos Alurralde.
DIEGO CERUSO
RESISTENCIA














