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Cerró la planta que fabricaba las baterías Willard en Gualeguaychú

Quedan 101 trabajadores despedidos, indemnizaciones impagas y un concurso preventivo millonario.

unionbat-Gualeguaychú
Una profunda crisis financiera que golpea a una empresa centenaria y al entramado industrial de la región.

   La planta pertenecía a Unionbat SA, fabricante en el país de las reconocidas baterías Willard y de otras marcas como Dynasty y Solar. La compañía decidió abandonar la producción en el interior para concentrar toda su manufactura en su planta de la provincia de Buenos Aires, una reestructuración que ya había sido resistida por los gremios.

   La situación de los empleados es especialmente delicada. Según los reportes, la empresa dejó las indemnizaciones sin pagar, con una deuda estimada en torno a los $ 5.000 millones. Además, la modalidad de los despidos generó rechazo: parte del personal fue notificado de su desvinculación de manera informal, a través de WhatsApp. Ante la falta de respuestas, los operarios afectados mantienen un acampe en las instalaciones de la fábrica para reclamar por sus derechos.

Concurso preventivo y números en rojo

   Para intentar sobrevivir a la crisis, Unionbat se presentó en la Justicia e ingresó en un concurso preventivo de acreedores, con el objetivo de evitar la quiebra definitiva. La compañía llegó a los tribunales con deudas que superan los $ 40.000 millones. En el último ejercicio fiscal registró una pérdida cercana a los $ 22.000 millones y sus ventas cayeron un 24%. La Justicia le otorgó a la empresa un plazo que se extiende hasta febrero de 2028 para alcanzar un acuerdo con sus acreedores.

   El caso tomó notoriedad porque Unionbat no es un actor menor: además de fabricar baterías para el mercado de reposición, era proveedora directa de varias terminales automotrices. Su salida del mapa productivo entrerriano impacta en toda la cadena de valor.

Un golpe para Gualeguaychú

   El cese de actividades representa un golpe devastador para la actividad industrial de Gualeguaychú. La planta había funcionado durante más de tres décadas y se había consolidado como una de las empresas más importantes y generadoras de empleo directo e indirecto del Parque Industrial de la ciudad. La noticia generó desolación entre los vecinos y trabajadores, que vieron cómo una firma emblemática apagaba sus máquinas de un día para otro.

   El Sindicato Químico y Petroquímico denunció la situación y alertó sobre la precarización y el abandono de los trabajadores en medio del concurso preventivo. Las autoridades gremiales cuestionaron tanto la falta de pago de las indemnizaciones como la forma en que se comunicaron los despidos, y advirtieron que el caso puede repetirse en otras empresas del sector.

   El cierre de la planta de Gualeguaychú es el resultado de una profunda crisis financiera que llevó a una empresa centenaria a achicar su estructura territorial. El saldo es de más de cien familias afectadas que hoy reclaman el pago de sus indemnizaciones mientras la empresa intenta renegociar su deuda en los tribunales y concentrar su producción en Buenos Aires. Para Gualeguaychú, la marca Willard deja de ser sinónimo de trabajo y pasa a ser un símbolo de la crisis industrial argentina.

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