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HACE 38 AÑOS

Resistencia a punto de ser evacuada

La situación a la que estamos sometidos, por esta inesperada pandemia, hace recordar otra peligrosa instancia a la que estuvimos sometidos los chaqueños, décadas atrás. Los que hoy tienen entre 40 y 45 años no tienen registro de lo que pasó en los años 1982-83, cuando la ciudad estuvo amenazada continuamente con la invasión del agua hasta en pleno centro de la ciudad.

Se podían ver en las puertas de las casas bolsas de arena y hasta pequeños tapiales para que no ingresara el agua en los domicilios y se estuvo a punto de evacuar toda la ciudad.

La semana pasada, el 28 de julio, se cumplieron 38 años de la rotura del dique del río Negro, emplazado a la vera de la ruta que lleva al puente Belgrano. Fue a las 15.30 cuando, en medio de una gran creciente, cedió el dique regulador sobre el Paraná, inaugurado apenas cuatro años antes. Unas 20.000 personas debieron abandonar sus hogares ante el rápido avance de las aguas. El proceso a las empresas responsables no pudo probar negligencia en la construcción, aunque tuvo evidencias. El dique había sido inaugurado el 31 de mayo de 1978 y la memoria periodística recuerda que fue una construcción, como mínimo, negligente, porque se fundó sobre tierra apisonada que se echaba para que el agua no desbordara, cada vez que el Paraná entraba por el cauce del Negro. El Consejo de la Magistratura desestimó las acusaciones realizadas contra los magistrados que intervinieron en la causa a las empresas constructoras, en una sesión del 25 de junio de 1992, diez años después. El 20 de octubre de 1995 la Justicia del Chaco condenó a la empresa Ingeniería y Construcciones al pago de una indemnización de 12 millones de pesos. La sentencia fue apelada y el 26 de agosto de 1998 la Cámara en lo Civil ratificó el fallo de primera instancia. Sin embargo, la empresa volvió a apelar al Superior Tribunal de Justicia, donde la causa prescribió con el paso del tiempo.

ZONA DE DESASTRE

Tras la rotura del dique la emergencia continuó y el 5 de diciembre de 1982, en un dramático mensaje por radio, el gobernador de facto Ruiz Palacios, ante el avance incesante de los ríos Negro y Paraná, instó a abandonar las casas de las zonas bajas y las amenazadas. En esos momentos había ya unas 20.000 personas en los albergues y se hablaba de la posibilidad de una evacuación masiva si se dieran fuertes lluvias. Ese día el Paraná alcanzaba 7,25 en Barranqueras y seguía creciendo. Días después el gobierno nacional declaró al Chaco “Zona de desastre”. El sábado 11 de diciembre ambos diarios de Resistencia publicaron para la población “El Plan Preventivo de Evacuaciones”, para el caso de que fuera necesaria una evacuación en masa.

El 25 de febrero de 1983 el Paraná superó en Barranqueras la marca de 7.63 alcanzada en la mayor inundación del siglo que se tenga registrada, en 1966. Esa marca sería luego mucho mayor, superando con holgura los 8 metros y el agua sobrepasó el muelle del puerto.

El 5 de mayo de 1983 se rompieron las defensas de muchos barrios de Resistencia, por el avance del río Negro, debido a las copiosas lluvias del interior. Villas Río Negro, Odorico, Prosperidad, Chica, Gonzalito y otros barrios estaban totalmente cubiertos por las aguas y la población fue ubicada en escuelas y galpones.

MARCA RÉCORD

El 22 de mayo, ante el avance de las aguas, con un Paraná que superó los 8 metros en el puerto, se ordenó la evacuación total de Puerto Vilelas y se decidió que sólo quedaran en las casas los jefes de familia. El mismo día las autoridades difundieron el Plan Preventivo para evacuar toda la ciudad de Resistencia en caso de que cedieran las defensas. Los dos diarios de la ciudad publicaron un folleto de ocho páginas con las instrucciones a seguir en caso de que sea necesario el abandono de los hogares. Este folleto volvió a ser publicado el 20 de junio con el río a 8.52 de altura, tres centímetros menos que la marca del siglo en 1905.

Un contingente de 100 niños fue enviado a Santiago del Estero. Se programó el envío de 2.500 menores a otras provincias para recibir atención. Al día siguiente 500 chicos viajaron a San Clemente del Tuyú, costa atlántica y otros contingentes a Salta y a Jujuy.

El 25 de mayo ante la grave emergencia de las inundaciones más grandes del siglo y con la amenaza de una evacuación masiva de la ciudad, no se realizaron ni actos, ni desfiles. Sólo se convocó a la población a una misa celebrada al pie del muro que defendía la ciudad, por la avenida Sarmiento, en inmediaciones del barrio Paykín, que estuvo a cargo del obispo José Agustín Marozzi.

El 20 de junio de 1983, a media tarde, el Paraná alcanzó en Barranqueras una altura de 8.56 metros, la misma marca histórica que en 1905. Al día siguiente llegó a 8.58 produciendo un nuevo récord y, a partir de ahí, el río se estacionó y lentamente comenzó a descender, aunque por veinte días se mantuvo por sobre los 8 metros.

A media mañana del 14 de septiembre de 1983 se dio la voz de inicio del trabajo de la draga 326, cedida al Chaco por la Secretaría de Intereses Marítimos de la Nación, para comenzar las obras de las Defensas Definitivas del Gran Resistencia. El acto se hizo en Barranqueras con la presencia del gobernador. La obra, de largo aliento y cuya concreción requirió varios años, culminó un proceso de casi dos años en los que el Gran Resistencia soportó las inundaciones más grandes de su historia.

Aquella ocasión de enorme emergencia y que sembró incertidumbre por mucho tiempo sirvió para que se enfrentara en serio la defensa contra las inundaciones. La comunidad presionó con un movimiento que se llamó “Resistencia, nunca más bajo el agua” y se logró que se concretaran las obras. Hubo otras crecientes, pero nunca como aquella y además las obras hechas hicieron que el agua no entrara en la ciudad. Hoy, esta emergencia, de distinta índole, debe servir para que se enfrenten las situaciones con espíritu comunitario de solidaridad. Se superen las deficiencias y se potencien las virtudes.

Copla de Aledo


Mala suerte, mala suerte
la del colono del Chaco:
el agua se llevó todo,
menos las deudas del Banco.


ALEDO LUIS MELONI (“LEVE FULGOR”, 1995).

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