La expansión hacia el norte de Resistencia y su costo ambiental
El crecimiento tiene una contracara. una investigación de una becaria de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE cuantificó el impacto y el desempeño térmico de viviendas sociales construidas en un territorio caracterizado por humedales, áreas verdes y reservas ecológicas.
La expansión de Resistencia hacia el norte tiene una contracara que no siempre queda a la vista. Detrás de cada muro, techo y abertura existe un costo ambiental inicial, pero también otro que se prolonga durante años a través del consumo de energía necesario para conseguir condiciones aceptables de habitabilidad.
El estudio, dirigido por Marina Scornik y Gustavo Tripaldi, determinó que solamente la mampostería de ladrillos cerámicos de los conjuntos analizados habría generado 3.321.960 kilos de CO equivalente. A esa huella inicial se suma el consumo energético provocado por las deficiencias térmicas de las viviendas.
El relevamiento comprendió los barrios Nalaá, Mapic I, 70 Viviendas, 130 Viviendas René Favaloro, Don Santiago y UOM 100 Viviendas. Incluyó recorridos, encuestas, entrevistas y una simulación térmica de una vivienda del Barrio 70 Viviendas.
VIVIENDAS MODIFICADAS POR SUS HABITANTES
El estudio encontró construcciones con aislación térmica limitada y dificulta des para lograr ventilación cruzada. Como consecuen‑ cia, el 73% de los residentes consultados realizó modificaciones después de recibir sus viviendas, entre ellas galerías, protecciones solares, aislaciones y nuevas aberturas. Los testimonios señalaron que varias de esas intervenciones resultaron necesarias para mejorar las condiciones durante el verano, trasladando a los propios habitantes parte del acondicionamiento de las casas.

HASTA 13 HORAS FUERA DEL CONFORT TÉRMICO
Las simulaciones determinaron que los ambientes pueden permanecer entre 10 y 13 horas diarias fuera de la zona de confort térmico durante el verano. Los muros registraron valores de transmitancia de entre 2,73 y 2,90 W/m²K, frente a un máximo admisible de 2,16, mientras que las cubiertas alcanzaron 3,70 W/m²K.
Según la investigación, los cerramientos analizados no cumplen los niveles de la norma IRAM 11605/96. Las deficiencias repercuten directamente en el consumo eléctrico. El promedio relevado fue de 3,3 equipos de aire acondicionado por vivienda y el 57% de los usuarios los utiliza entre 10 y 12 horas diarias durante los meses cálidos.
Además, el 67% manifestó dificultades para pagar la electricidad en verano. El estudio calculó una huella operativa anual de unos 1080 kilos de CO equivalente por vivienda y proyectó que, en menos de seis años, las emisiones por refrigeración podrían superar las generadas originalmente por la construcción de los muros.
SIN CLOACAS, OTRO IMPACTO AMBIENTAL
La investigación también advierte sobre la falta de una red cloacal consolidada en la zona norte. Los testimonios mencionaron desbordes de pozos negros y perforaciones próximas a la napa freática, situación que puede comprometer la calidad hídrica en un territorio cercano a humedales y reservas. El estudio concluye así que la vivienda social no puede planificarse de manera aislada, sino integrada al ambiente, la infraestructura y las características climáticas de Resistencia.
Alternativas para viviendas mejor adaptadas al clima chaqueño
El diagnóstico realizado sobre las viviendas sociales de la zona norte de Resistencia no se limita a señalar problemas. La investigación de Luciana Prieto formula una serie de alternativas divididas en tres niveles de intervención: nuevas viviendas, conjuntos existentes y planificación territorial. Para los futuros proyectos habitacionales propone incorporar muros dobles con cámara de aire, una solución destinada a reducir la transferencia de calor entre el exterior y el interior.

También plantea diseñar galerías estratégicamente orientadas, disminuir las superficies vidriadas hacia el noroeste y favorecer la ventilación cruzada, aprovechando mecanismos pasivos antes de recurrir a equipos eléctricos.
Otra recomendación es incorporar infraestructura verde mediante especies caducifolias, capaces de aportar sombra en los períodos de mayor temperatura y colaborar con el comportamiento térmico del entorno. El objetivo es conseguir envolventes que se aproximen a las exigencias de la normativa IRAM y, fundamentalmente, reduzcan la necesidad de utilizar aire acondicionado durante tantas horas.
QUÉ HACER CON LAS VIVIENDAS QUE YA EXISTEN
Para los conjuntos actualmente habitados, la investigación propone medidas de rehabilitación pasiva y relativamente bajo costo, evitando que la única alternativa sea realizar grandes reformas. Entre ellas aparecen las cubiertas con alta reflectancia, destinadas a disminuir la absorción de radiación solar; sistemas EIFS para mejorar el aislamiento de fachadas; extractores eólicos y protocolos de ventilación nocturna. Son intervenciones orientadas a atacar una de las principales deficiencias detectadas: viviendas que durante el verano acumulan calor durante buena parte del día y obligan a sus habitantes a depender de la climatización mecánica.
VIVIENDAS Y AMBIENTE, UNA MISMA PLANIFICACIÓN
El tercer nivel de las recomendaciones excede a cada casa y alcanza directamente a las políticas públicas de urbanización. El trabajo plantea que los nuevos desarrollos deberían contemplar simultáneamente la preservación de humedales y áreas verdes, la extensión de la red cloacal y una mayor incorporación de vegetación al espacio público.
La premisa que atraviesa la investigación es clara: resolver el déficit habitacional no debería significar trasladar otros costos hacia el futuro. Una vivienda que requiere grandes cantidades de energía para ser habitable, que necesita posteriores reformas realizadas por sus propietarios o que se inserta en un territorio sin infraestructura sanitaria suficiente puede solucionar una necesidad inmediata, pero generar nuevos problemas ambientales, económicos y urbanos.
Por eso, el estudio propone incorporar el clima y las características naturales del territorio desde la etapa de diseño. Construir una vivienda social, concluye el enfoque del trabajo, implica también decidir cómo esa vivienda convivirá durante décadas con la ciudad, sus habitantes y el ambiente que la rodea.
Temas en esta nota

Cómo impacta el incumplimiento del financiamiento universitario en las casas de altos estudios

Tragedia aérea: una avioneta se estrelló contra un edificio y murieron sus tripulantes
Belo Horizonte

Supermercadistas advierten subas moderadas y posible impacto inflacionario en marzo y abril
Crisis internacional y precios

Barúa: "Las pymes están cada vez más complicadas"
Preocupación en el sector productivo

Alertan por el impacto del ajuste en barrios populares
Integración socio urbana

Celulares sin aranceles: por ahora, más dudas que rebajas en Resistencia
Impacto de la medida nacional

Un juicio millonario impacta sobre la vitivinicultura cuyana
Polémica en la región












