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Memorias de Resistencia

Transporte fluvial de pasajeros entre Resistencia y Corrientes

El 26 de enero de 1878 sale del puerto de la vecina ciudad, un vapor remolcando dos chatas transportando un contingente de familias italianas agricultoras que venían a colonizar la Colonia Resistencia.

El 15 del mismo mes y año, llegan al punto de destino las familias restantes, en dos chatas remolcadas por el vapor taragüi, de la Capitanía del puerto de la vecina capital.

El tránsito y tráfico fluvial iba adquiriendo importancia por el movimiento de embarcaciones que aumentaban progresivamente de acuerdo a las necesidades de la creciente población.

A principio de este siglo (XX) se estableció un servicio regular de pasajeros mediante los vaporcitos Pitorino y Catriel, con una capacidad de veinticinco pasajeros y servicio de carga a Puerto San Fernando y a Puerto Tirol, por el Gladiador que remolcaba dos chatas, que salía del puerto de origen cargado de mercaderías comestibles y volvía con carga completa de tanino.

Puerto San Fernando

La sociedad comercial Catillón y Nalda que explotaba el ramo de almacén por mayor, proveía de mercaderías a las principales casas de comercio de ésta ciudad, mediante la balandra a vapor El Vasco, que frecuentemente hacía el recorrido atracando en dirección a la avenida Avalos, para cuyo efecto, como en casos similares para otras embarcaciones con mástiles, se levantaban las compuertas del puente levadizo de San Fernando para el libre paso. 

Cuando los barcos procedentes de la ciudad de Corrientes arribaban al puerto de San Fernando, y amarrados en un lugar cercano de donde hoy se ubica nuestro querido Club de Regatas. El 1 de enero de 1905 la empresa Dodero a cargo de la explotación del Ferrocarril Rural (Trencito Dodero) con servicio de pasajeros entre Resistencia y Barranqueras, comunica públicamente que ha concertado con una empresa naviera correntina, propietaria del vaporcito Resistencia, la combinación de viajes entre las dos capitales. El pasaje de ida y vuelta tendría el costo de $ 1,80 en primera clase y $ 1, 20 en segunda.                      

Cuando regularizó el servicio de pasajeros el Ferrocarril Rural, en combinación con el vapor Resistencia desde Corrientes a esta capital, el servicio fluvial que se hacía por el río Negro y que empleaba más o menos tres horas en su recorrido, fue decayendo paulatinamente hasta desaparecer. Con el tiempo y prácticamente todo el siglo XX, hasta el mayo de 1973, cuando se inauguró el puente Chaco – Corrientes el intercambio peatonal y vehicular entre las dos capitales, se hacían en vaporcitos (peatonal), balsas (automóviles) y barcazas (camiones).  Los vaporcitos más conocidos eran El Cacique Pavón, El Corrientes y el Nicolás Ambrosoni.                                                                       

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