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Construcción de la historia

Mujeres invisibilizadas y los casos en el Chaco

Por Elena Russo de Pagno

La reconstrucción del pasado femenino supone pensar un cambio de paradigma que supere el orden patriarcal y reformule las categorías del análisis histórico. El objetivo es reescribir la historia desde una alternativa contestataria, con nuevos modelos interpretativos, que recuperen las experiencias de las mujeres.

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Curso de taquigrafía, 1940, Resistencia, Territorio Nacional, gentileza Sebastián Olivo.

Su rol en la transmisión de sistemas de valores, creencias, costumbres y tradiciones, en definitiva, de pautas culturales, es trascendental por cuanto permite analizar el "impacto de las representaciones culturales y de las pautas de construcción de identidades de género como posibles ejes explicativos del reconocimiento o exclusión de las mujeres como agentes de procesos sociales y culturales del multiculturalismo y de la diversidad cultural".

El fenómeno de su invisibilización y la brecha de desigualdad persisten como deudas estructurales. Este escenario resiste a pesar de la profusa legislación nacional e internacional que incluyeron conferencias internacionales, declaraciones de la ONU, de Amnistía Internacional, tratados de Derechos Humanos como Belén do Pará y una avanzada legislación en Argentina.

El largo recorrido que transitaron las mujeres para alcanzar sus derechos ha sumado hitos históricos fundamentales: el derecho al sufragio, a la participación y representación para ocupar cargos públicos en condiciones de equidad, el acceso a la educación y al mercado laboral, los derechos sexuales y reproductivos. Sin embargo, la brecha económica se mantiene a través del piso pegajoso y el techo de cristal y las mujeres sólo poseen el 64% de los derechos legales de los hombres en el mundo.

En paralelo se ven movimientos de lucha callejera y en ámbitos académicos, fenómenos que impulsan la creación de posgrados y la creación de centros y grupos de investigación dedicados al abordaje de la temática. En la Universidad Nacional del Nordeste este proceso se plasmó en la creación del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Humanidades.

"La historia la cuentan siempre los vencedores y las mujeres hemos sido las vencidas en todas las guerras, no solo de las bélicas [...] Es urgente contar la historia de nuevo tal y como ha transcurrido. Dando a las mujeres la verdadera dimensión que merecen, sacándolas del silencio que las niega en los libros de historia y dándoles el protagonismo real que han tenido, […]".

Lo ponemos en palabras de la historiadora francesa Michelle Perrot:

"Para muchas sociedades la invisibilidad y el silencio de las mujeres forman parte del orden natural de las cosas. [...]. Porque se las ve poco, se habla poco de ellas: el silencio de las fuentes. [...] Pero el silencio más profundo es el del relato. El relato de la historia tal como lo construyen los primeros historiadores griegos o romanos concierne al espacio público […]".

Por este motivo, decidimos plasmar y visibilizar esta historia de mujeres; ausentes en los libros tradicionales que, aunque no responden a los cánones actuales y fueron excluidas de las narrativas oficiales, representan a verdaderas agentes de cambio. Y, sin proponérselo, se convirtieron en pioneras del empoderamiento femenino y de la desarticulación del patriarcado en las esferas pública y privada.

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Lidia Lescano de Roque Sáenz Peña en un reconocimiento realizado por su aporte a la comunidad.

Memorias y vida cotidiana de las protagonistas

 Las mujeres se definen, según la mirada de Bonnie S. Anderson y Judith P. Zinsser, a través de su relación con los hombres: "Una mujer se identifica primero como hija de su padre, mujer o viuda de su marido y madre de su hijo", su vida transita como miembro de una familia dominada por varones.

Las inmigrantes que llegaron al Chaco a principios del siglo XX lo hicieron provenientes de diversos países de Europa, expulsadas por el contexto de sus lugares de origen. Estas mujeres se asentaron en zonas inhóspitas y despobladas para acompañar a sus esposos en las diferentes tareas que desarrollaren. Junto a sus familias protagonizaron el proceso de poblamiento y crecimiento del territorio nacional.

En esta ocasión y, de manera autorreferencial, mencionaré a Adelina Calderaro de Chiacchio, cariñosamente la Nona Adelina, oriunda de Potenza, Italia, llegó a los 15 años a Resistencia, en pleno desarrollo de la Primera Guerra Mundial, casada por poder con Salvador Chiacchio.

Establecidos en la capital chaqueña, el matrimonio consolidó un proyecto familiar con el nacimiento de sus seis hijos/as, entre los cuales se encuentra mi madre, Elena y fundó un Almacén de Ramos Generales, principal actividad económica de la pareja.

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Mirta Clara, psicóloga, militante y defensora de los derechos humanos.

Sin embargo, la vida puso a prueba a Adelina con grandes dificultades. Quedó viuda a los 30 años, lo que generó enormes desafíos para una mujer que, a pesar de no haber recibido educación formal, resolvía complejas operaciones matemáticas con gran rapidez mental. Decidida a preservar su autonomía, según sus propias manifestaciones, nunca regresó a su tierra natal ni volvió a casarse. Trabajó duramente en soledad, criando y protegiendo a sus hijos/as frente a la ola de inseguridad que, por entonces, asolaba al Territorio y a su capital.

Este análisis se enriquece con el valioso aporte de Laura Domínguez. Su testimonio ha permitido, a través de diálogos y reflexiones compartidas, recuperar y reivindicar el lugar de las mujeres en la historia del Chaco.

Laura relata que es oriunda de la localidad de Las Palmas, fundada por los hermanos Hardy, constituida en emporio de la caña de azúcar en los comienzos del siglo XX, y que sus padres la enviaron pupila a estudiar junto con su hermana a la localidad de Vera, en el norte de Santa Fe. No obstante, el costo emocional de vivir alejada de su familia, a quienes visitaba a través de sus viajes en tren, le permitió acceder al título de maestra. que luego la trajeron con el título de maestra.

En su retorno a Las Palmas ejerció la docencia en su comunidad y contribuyó al desarrollo cultural del emporio azucarero. La profesión elegida, históricamente feminizada, con escaso reconocimiento profesional y salarial y concebida como una extensión del rol materno o como una "segunda mamá", refleja la naturalización de mandatos que reproducen el paradigma patriarcal. Este estereotipo se ha transmitido a través de la educación y de un entorno cultural del cual las maestras fueron sus principales exponentes.

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Clementina Galarza fue distinguida por la UNNE, por el acompañamiento a su nieto, no vidente, durante toda su carrera universitaria.

Agustina Mosso lo señala claramente:

"Anclado principalmente en la derivación de la función maternal de las mujeres, de ahí el rol de ‘segundas madres’ dentro de las escuelas destinadas a la enseñanza de las primeras letras". En primer lugar, porque enseñar fue interpretado como una ramificación de la función materna, como una capacidad natural con la cual las mujeres nacían".

En este contexto, Laura reprodujo los mandatos de la época esperados para las mujeres: se casó y tuvo hijos. Sin embargo, logró encontrar un intersticio al insertarse en el espacio político local, tradicionalmente masculinizado.

El otro ejemplo es el de Clementina Galarza, que vive actualmente en Presidencia Roque Sáenz Peña, quien nos ofreció gentilmente datos sobre su vida. Nos comenta que nació en la localidad de Makallé distante unos kilómetros de Resistencia, aunque parte de su vida transcurrió en Campo Winter donde su padre era agricultor. Desde temprano ejerció como docente rural hasta culminar sus estudios como Técnica de Laboratorio en la Universidad Nacional del Nordeste. Su trayectoria de vida está atravesada por la tarea de cuidado, no sólo por su rol docente inicial sino por haber acompañado a su nieto, ciego, en su carrera universitaria hasta que alcanzó su título de grado como abogado.

Nos parece que la siguiente definición expone con claridad la función de Clementina:

  "El cuidado es una acción que se concreta a partir de relaciones, es una acción entre seres vivos. Todos cuidan y son cuidados. Somos cuidados cuando establecemos relaciones de respeto a la autonomía, a la individualidad, a los derechos de los seres humanos y a la búsqueda de soluciones para un determinado problema que el otro no se encuentra en condiciones de resolver por sí mismo".

La Universidad Nacional del Nordeste, con sede en la ciudad de Castelli, le brindó un homenaje por acompañar a su nieto en toda la etapa de estudio hasta concretar su carrera como abogado.

Si pensamos en mujeres militantes y defensoras de la memoria, verdad y justicia en la región, debemos destacar la figura de Mirta Clara, psicóloga, militante y defensora de los derechos humanos. Aunque estudió y militó en la Plata, la dictadura cívico-eclesiástico-militar la vinculó a la provincia del Chaco, ya que en su detención entre 1975 y 1983, recorrió varias cárceles del país, entre ellas las de nuestra provincia, Formosa y Ezeiza. Su compañero, Néstor Sala, fue fusilado en la Masacre de Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976 y Mirta fue una de las impulsoras del juicio de 2003 que terminó con los imputados condenados a delitos de lesa humanidad.

La Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco destacó su amplia trayectoria en la defensa de los derechos humanos. A sus logros personales y profesionales se suma una enorme generosidad, reflejada en la donación de parte de su biblioteca personal al Colegio de Psicólogos del Chaco, ese legado permitió la creación de la Biblioteca de Psicología y Derechos Humanos "Mirta Clara", en Resistencia.

  El estereotipo patriarcal se repite a través de la profesión de enfermería, muy feminizada y profundamente asociada a las tareas de cuidado. En este caso hablamos de Lidia Lescano de Roque Sáenz Peña que trabajó de enfermera en la Clínica San Roque y en el Hospital 4 de junio de la citada ciudad. En su relato manifiesta que, como su esposo trabajaba en otra localidad ella se vio obligada a tomar las decisiones y que una reflexión que cobra relieve cuando ella afirma fue "Nosotras tenemos que darnos el lugar que nos corresponde en la familia y sociedad."

En suma, el análisis que desarrollamos de historia de mujeres no es suficiente, pero nos permiten visibilizar y homenajear la trayectoria de aquellas que fueron gestoras del cambio, quienes nos abrieron las puertas a la igualdad de derechos.

La igualdad de derechos de las mujeres ha cobrado importancia en la agenda internacional y nacional fruto de la labor de actores de diferentes esferas de la sociedad. Se firmaron tratados internacionales que consagraron derechos a las mujeres y se crearon proyectos que incidieron en la vida de la sociedad en su conjunto.

No obstante, la falta de empoderamiento y el paradigma patriarcal de la mujer continúa siendo un fenómeno social Por lo expuesto, frente a estas experiencias la sociedad debe respetar el nuevo paradigma donde sea posible avanzar hacia la igualdad de derechos de las mujeres. Mucho se ha contribuido al logro de la igualdad de derechos, aunque los patrones culturales patriarcales aún siguen vigentes. Hay leyes dictadas al respecto solo falta respetarlas y aplicarlas para lograr una sociedad más incluyente.

La autora es miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco y agradece la colaboración de Cristina Maciel, Eduardo Molina de la ciudad de Sáenz Peña y Analía García. 

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