

Marco Fernández Leyes
Notas de Marco Fernández Leyes


El Sol y la necesidad del mito
El Sol, nuestro querido compañero de aventuras por el Cosmos, nos prove luz, calor y una reconfortante ilusión de realidad

Divagues del sometido
Me cuesta seguir, pero no aflojo. Tiro y estiro, jalo hasta que la cadena se tensa y me estruja las tripas. Siento crujir el estómago y a los intestinos enredarse. Hundo el pie un paso más adelante, perforando la ficticia barrera del futuro que solo se despliega para transformarse en presente. Los eslabones vibran desde el esquivo pasado y, cuando vuelvo la vista hacia ellos, solo encuentro una cortina parecida, aunque sutilmente distinta, a la que tengo delante. ¿Soy yo el que me desplazo o es el decorado temporo-espacial el que se mueve convirtiendo mi existencia en una ilusión, una sucesión de imágenes expuestas en veloz intercambio que confieren a la quietud la apariencia y organicidad de lo vivo?

Las bestias que recreamos
Hace tiempo me acecha una imagen: la escritura como bestia marina que solo deja ver su lomo de vez en cuando, para hacernos saber que existe, que no se trata de un mito ni de las alucinaciones de mentes afiebradas, de la manía tan actual de atribuirle la creación a una inteligencia artificial salida de control, sino de algo real y concreto. Pero que, al igual que los cetáceos, una vez que creemos estar ante la posibilidad apreciarlos en su totalidad vuelven a sumergirse y desaparecen en las profundidades oceánicas para volver a ser vistos quién sabe cuándo. ¡Tal vez nunca más en lo que nos quede de vida! Tan miserables somos para el conocimiento que nos desprecia sin preocuparse por las noches de insomnio que pasaremos tratando de recrear ese trazo fugaz que una vez creímos distinguir.

"Un mundo distinto" de José Retik
Todos, sin excepción, tuvimos que hacer frente en algún momento a la frustración de intentar en vano eliminar una mancha en nuestra ropa favorita y, en cambio, ser espectadores con asiento preferencial para ver cómo se expande hasta que cada retícula y pliegue de la tela sobre el que nos posemos cae víctima de la degradación. Un lamparón que crece y se derrama por la mesada, el piso, los mosaicos e infesta lo que toca.

La sombra
La sombra se extendió entre los amigos que tomaban cerveza en la vereda del bar frente al antiguo edificio de correos de la ciudad.

Todo por los amigos
Anoche hice un asado con todo lo que debe tener: costilla, vacío, chorizo, morcilla

Montolivo
En un mugroso hospicio de la ciudad Sinnombre pasaba sus días finales el Conde Alessandro Montolivo.