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JP Morgan modificó drásticamente sus proyecciones sobre la economía argentina

El banco de inversión había estimado un crecimiento del 2,7% para este año y que el país podría alcanzar el "grado de inversión" (investment grade) tras las elecciones de 2027, pero ahora revisó sus cálculos.

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   El JP Morgan advierte sobre el ingreso de la Argentina a una recesión técnica, proyectando una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre. Este cambio de perspectiva se desencadenó tras la publicación de los recientes indicadores del INDEC, que reflejan una profunda caída en la actividad económica y un aumento de los índices de pobreza.

   Según las estadísticas oficiales, la industria y el comercio registran retrocesos del 4,6% y 5,1% respectivamente, marcando sus peores niveles desde la pandemia. El único sector que muestra crecimiento es el de minería y combustibles (+8,4%), impulsado por los altos precios internacionales y la actualización de tarifas locales. Paralelamente, el riesgo país escaló a cerca de 630 puntos básicos, y los seguros contra default (CDS) cotizan entre el 16% y 19%, evidenciando la alta percepción de riesgo en los mercados internacionales.

   En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta el desafío de refinanciar vencimientos de deuda pública que oscilan entre los u$s 25.000 y 30.000 millones. Tras el rechazo de banqueros internacionales a su plan financiero para 2027, el gobierno decidió frenar la emisión de u$s 5.000 millones en Bonares y evalúa operar con préstamos de cortísimo plazo (repos o swaps) respaldados con activos públicos.

   La postura del gobierno choca con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Funcionarias como Kristalina Georgieva y Gita Gopinath sugirieron utilizar los dólares del comercio exterior para pagar la deuda y acumular reservas, en lugar de tomar nuevos créditos, e incluso plantearon la necesidad de una devaluación. La administración nacional resiste esta última opción para evitar impactos inflacionarios, manteniendo un tipo de cambio que, según analistas, traslada recursos del sector productivo local hacia los acreedores externos.

   Para sostener el superávit fiscal y la deuda en pesos, el Tesoro renueva pasivos a tasas cercanas al 30%, mientras el sistema bancario opera con márgenes más amplios. Cualquier intento de bajar las tasas para reactivar el crédito enfrenta el riesgo de una corrida cambiaria.

   En el plano político, la administración de Javier Milei mantiene su gobernabilidad apoyada en factores externos e internos. A nivel internacional, busca alineaciones estratégicas con EEUU y monitorea las gestiones de una "junta médica" conformada por el FMI, el Tesoro estadounidense y la banca global.

   A nivel local, la contención social depende en gran medida de la cooperación de figuras opositoras como Axel Kicillof, y de la contención por parte de la CGT. Sin embargo, el escenario económico generó fricciones internas, con sectores aliados que comienzan a disputar el rumbo de la política económica, mientras el oficialismo atribuye las dificultades financieras a las trabas de la oposición.

   En definitiva, la combinación de indicadores macroeconómicos en retroceso, el endurecimiento de las condiciones de financiamiento global y las tensiones con los organismos de crédito han configurado un escenario de alta vulnerabilidad fiscal y económica para los próximos meses.

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