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La actividad del  tercer trimestre arrancó mal

La economía cayó mucho más de lo previsto y Caputo culpa a los "shocks transitorios"

Cayó 2,9% en julio frente a junio, la mayor contracción mensual desde abril de 2020, y 1,4% interanual, primera baja anual desde febrero.

caputo

   El EMAE borró casi todo el avance de 16 meses y volvió al nivel de marzo de 2025. El crecimiento enero-julio bajó a 1,7% interanual, desde 2,2% hasta junio. Como el PIB ya había caído 0,6% en el segundo trimestre, otra baja en el tercero configuraría recesión técnica. Para igualar el promedio previo, agosto y septiembre deberían crecer cerca de 3% mensual, un ritmo muy exigente.

   Varios sectores perdieron impulso: intermediación financiera pasó de +6,1% interanual en junio a -3,0% en julio; el agro desaceleró de 5,3% a 0,7%; y minas y canteras, de 15,8% a 8,4%. No compensaron la debilidad general. La proyección 2026 se revisó de 2,2% a 1,8%, con riesgo de nueva baja. Alcanzarla exigiría recuperar en agosto la caída de julio y sostener alzas cercanas a 1% mensual entre septiembre y diciembre. En junio y julio, el salario real privado subió 0,1% mensual y el público, 1,5% y 0,8%; aunque siguen negativos interanualmente, hay señales de recuperación.

   En finanzas, septiembre tuvo emisiones internacionales por USD 3.174 millones, segundo mayor registro de Milei, pese al riesgo país. En agosto, el alza del riesgo frenó colocaciones: sin provincias y empresas por USD 802 millones, frente a promedio superior a USD 1.600 millones. Septiembre revirtió la tendencia, aunque el riesgo país subió 105 puntos básicos. Casi 57% salió de dos operaciones: YPF colocó USD 1.200 millones a 2035 (cupón 7,55%, rendimiento 7,85%), su mayor emisión desde 2015; San Juan volvió tras 27 años con USD 600 millones a 2035 (cupón 9,55%, rendimiento 9,875%). La diferencia de 200 puntos básicos refleja el deterioro: entre el 9 y el 24 de septiembre el riesgo país subió 76 puntos, de 495 a 571, y el Treasury a 10 años llegó a 5,16%, máximo desde 2007. Ambas quedaron debajo del costo soberano, cercano al 10,8%.

   El sector financiero aportó más de USD 9.000 millones en 2024, USD 17.000 millones en 2025 y USD 13.000 millones en 2026. El financiamiento internacional sigue abierto para ciertos emisores dispuestos a convalidar tasas, algo que el Gobierno prefiere evitar. El contexto externo es desafiante, con Treasuries en máximos de casi dos décadas y posible suba de la FED. El riesgo argentino subió 105 puntos básicos, mientras el latinoamericano subió 3. La continuidad de estos flujos será clave para ampliar la oferta privada de divisas y fortalecer reservas del BCRA ante el año electoral 2027.

   JP Morgan recortó su pronóstico tras el desplome de julio. Caputo atribuyó la caída a "shocks transitorios": menor gas industrial, lluvias y nevadas, y menos horas por el Mundial. Chequeado señala que la debilidad venía de antes. JP Morgan esperaba una baja de 1% mensual; fue casi tres veces peor. Recortó su previsión 2026 de 2,7% a 1,5% y proyectó una contracción de 4% anualizado en el tercer trimestre. Julio fue la cuarta caída mensual del año, tras febrero, abril y mayo; el PIB del segundo trimestre ya había bajado 0,6%.

   Ocho de quince sectores cayeron: comercio -5,1% e industria -4,6% restaron 1,3 puntos; pesca, minería y agro aportaron un punto. La pregunta es si nieve, gas y fútbol explican una debilidad acumulada. Los datos no permiten descartar que agravaran el resultado, pero tampoco considerarlos explicación suficiente. Un shock pasajero pide esperar la reversión; una caída persistente exige discutir por qué la economía no sostiene producción y ventas. Si el tercer trimestre es negativo, habrá recesión técnica. Faltan agosto y septiembre, pero julio ya mostró que la caída fue mucho mayor a la prevista y la explicación oficial sigue sin prueba.

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