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Las grandes cadenas pierden ventas y crece la compra de cercanía

Miguel Simmons señaló las grandes cadenas registran las principales bajas, mientras que los pequeños supermercados sostienen mejor su actividad.

La caída del consumo también se siente en los supermercados, aunque con un impacto diferente según el tipo de comercio. Mientras las grandes cadenas registran las mayores bajas, los supermercados de cercanía y pequeños comercios muestran una mayor resistencia, en un escenario donde los consumidores modificaron sus hábitos y redujeron el volumen de sus compras.

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El referente supermercadista Miguel Simmons explicó que las diferencias entre los formatos comerciales son cada vez más visibles. "Las mayores caídas fueron realmente en las grandes cadenas, en los supermercados tradicionales, o sea, en supermercados de mediano para arriba", señaló.

En contraposición, sostuvo que los comercios de proximidad tuvieron una evolución menos negativa. "La venta en supermercados de proximidad, o pymes, pequeños supermercados, no fue tan mala", afirmó al comparar el comportamiento entre agosto de 2025 y agosto de este año.

Para Simmons, el cambio está directamente relacionado con la pérdida de poder adquisitivo y con la necesidad de reducir el gasto destinado a cada compra. "La gente, como no tiene poder adquisitivo para compras de volumen o trasladarse, va cada vez más comprando al supermercado que tenga al lado de la casa o cerca de la casa", explicó.

En ese sentido, describió un consumidor que dejó de concentrar grandes compras y opta por abastecerse de manera más frecuente y en menores cantidades. "Hace pequeñas compras, casi diarias, a lo sumo día por medio", detalló.

Según su análisis, esa modificación de los hábitos permite que los comercios de cercanía sufran un impacto menor dentro de un escenario general de retracción. "Si uno mira las estadísticas reales, los supermercados de proximidad, dentro de lo malo de la venta, fueron los menos afectados", sostuvo.

Menos volumen y cambios en el consumo

Simmons también marcó diferencias entre los distintos canales de comercialización. Según los números que mencionó durante la entrevista, los supermercados de cercanía habrían registrado una mejora interanual de entre 7% y 10%, mientras que las grandes cadenas tuvieron una caída cercana al 4%. Los kioscos y tiendas de conveniencia, en tanto, también atraviesan dificultades.

El referente supermercadista señaló particularmente el retroceso en la venta de bebidas sin alcohol. "Hace varios meses que el número de bebidas gaseosas viene bajando muchísimo", afirmó, al incluir en ese comportamiento a gaseosas, aguas saborizadas y productos de distintas marcas.

En paralelo, indicó que las bebidas alcohólicas muestran un comportamiento diferente y mencionó un crecimiento cercano al 2,8%. En el caso de las golosinas, describió un escenario de estancamiento: "La golosina está amesetada, ni baja ni sube, está en un nivel bajo de hace varios meses".

Para Simmons, el problema central detrás de estos movimientos es la falta de capacidad de compra. "La gente no consume porque no tiene dinero", resumió.

La situación, según su mirada, excede a los alimentos y alcanza a otros sectores de la economía. "No consume solamente productos alimenticios, no consume nada. Consume poca ropa, pocos zapatos, consume poco electrodoméstico", enumeró.

Una mirada sobre el escenario económico

Al analizar la evolución del consumo de los últimos años, Simmons planteó que las comparaciones deben contemplar las particularidades de cada período. Consideró que 2023 fue un año atípico por el nivel de emisión y el ingreso de dinero al mercado, por lo que sostuvo que las comparaciones más útiles deberían hacerse entre 2024, 2025 y 2026.

En ese contexto, cuestionó distintas expresiones del presidente Javier Milei sobre la situación laboral y el consumo. Simmons consideró que algunas de esas declaraciones corresponden más a una mirada política que a la de un mandatario y puso como ejemplo la discusión sobre el trabajo informal y la denominada "uberización".

También se refirió a los argumentos que toman el crecimiento de plataformas de comercio electrónico como referencia para sostener que el consumo se mantiene. "Mercado Libre es una excepción", sostuvo, y señaló que el comercio electrónico todavía tiene una incidencia limitada en el interior del país.

"Acá en la provincia todavía no es mucho lo que se vende a través de online", afirmó, aunque reconoció que las ventas digitales constituyen una alternativa para los comercios.

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Preocupación por la industria

Finalmente, Simmons vinculó la situación del comercio con el escenario que atraviesa la industria nacional y expresó su preocupación por un eventual proceso de desindustrialización.

En ese punto, cuestionó tanto los costos que enfrentan las empresas argentinas como la estructura impositiva. "Hoy, hasta el 27 de septiembre, el Estado no ha hecho nada para bajar los costos. Ni el riesgo laboral, ni los costos laborales, ni los impuestos", afirmó.

También planteó que la industria argentina debe mejorar su competitividad, pero advirtió sobre las consecuencias de un eventual cierre de establecimientos. "No la cerremos, porque realmente son fuentes de trabajo irrecuperables", remarcó.

El panorama que describió Simmons combina así una retracción general del consumo con cambios en la forma de comprar. En ese escenario, los grandes supermercados aparecen entre los canales más golpeados, mientras que los negocios ubicados cerca de los hogares encuentran en las compras pequeñas y frecuentes una forma de sostener parte de su actividad.

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