"EEUU es el supervisor de la continuidad política del régimen de Milei"
El histórico dirigente de izquierda Jorge Altamira hizo un crítico diagnóstico de la situación a la que el gobierno ha llevado al país.

En un más reciente "Informe de Situación: Análisis Político y Económico de la Argentina", Altamira plantea una lectura contundente sobre la coyuntura nacional: el país estaría al borde de una transferencia efectiva de soberanía económica y política hacia los EEUU. A través de un documento extenso y de tono alarmado, interpreta que las negociaciones entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el Tesoro norteamericano constituyen un punto de inflexión en la historia argentina, al subordinar la gestión interna del país a los dictados de Washington.
Acuerdo condicionado con EEUU
El eje económico del informe del dirigente de Política Obrera gira en torno al acuerdo que el gobierno de Javier Milei negocia con el Tesoro estadounidense, que implicaría la entrega de u$s 20.000 millones a cambio de un programa de ajuste extremadamente severo. No se trataría de un crédito tradicional, aclara Altamira, sino de un fondo de asistencia que solo se activaría si el plan económico argentino se "desmadra". Este condicionamiento, afirma, coloca al país en una posición de dependencia inédita, al punto de ceder la toma de decisiones a la Secretaría de Estado norteamericana.
El acuerdo exige tres medidas centrales: una megadevaluación del peso, la liberalización total del mercado de cambios y una reforma laboral de gran alcance. En conjunto, estas disposiciones equivaldrían a una "motosierra brutal" sobre la economía nacional, con consecuencias directas sobre el empleo, los salarios y la industria. La apertura total del mercado cambiario —advierte Altamira— eliminaría cualquier tipo de protección a la producción local, mientras que la legalización de la fuga de capitales dejaría sin herramientas a las autoridades argentinas para sostener la inversión o el crédito productivo.
El resultado, sostiene el dirigente, sería una "tutela económica extranjera" que traslada la administración del país desde el Ministerio de Economía hacia Washington.
Coalición Milei-Macri: "la unión de dos inválidos"
El segundo eje del informe aborda la crisis política interior. Altamira observa un debilitamiento pronunciado de la autoridad del presidente Javier Milei, sacudido por escándalos y denuncias que afectaron a su entorno más cercano. Ante este deterioro, el mandatario habría recurrido a Mauricio Macri para conformar un "gobierno de coalición", en un intento por recomponer su base de apoyo político.
Sin embargo, Altamira describe esta alianza como la "unión de dos inválidos": un acuerdo entre dirigentes que comparten debilidad, más que la fortaleza. Ni Milei ni Macri, afirma, disponen de la autoridad necesaria para conducir un proceso tan crítico. El texto sugiere además que la administración de Donald Trump —aun sin ocupar formalmente el poder— pasaría a "gestionar la política y las relaciones internacionales de Argentina", una situación que el informe considera inédita desde la Revolución de Mayo.
Altamira incluso asocia esta eventual pérdida de soberanía con el posible establecimiento de una base militar estadounidense en el sur del país, lo que interpretaría como un paso más en la conversión de la Argentina en una suerte de "protectorado político y económico" de EEUU.
El papel del movimiento obrero
Frente a este escenario, el informe identifica a la clase trabajadora como la única fuerza capaz de alterar el rumbo actual. No obstante, Altamira critica duramente a la dirigencia sindical, a la que acusa de funcionar como "barrera de contención" para evitar la movilización de los trabajadores.
Según su análisis, los dirigentes gremiales prefieren sostener el statu quo antes que arriesgar sus posiciones de poder frente a una eventual rebelión de las bases. El caso de la Unión Obrera Metalúrgica en San Nicolás, Campana y Villa Constitución se menciona como ejemplo de una situación "insostenible", donde la alta dirigencia sindical impide la organización independiente de los trabajadores.
Altamira sostiene que por motivos como ese la intervención de la clase obrera no se producirá dentro de los marcos sindicales actuales y que la crisis de gobernabilidad podría desembocar en un desenlace abrupto, similar al colapso del virrey Cisneros en 1810.
Programa alternativo de reconstrucción
Como contrapunto al programa de ajuste, Altamira presenta la propuesta de Política Obrera, basada en un plan de reactivación industrial bajo control de los trabajadores. El eje central es un plan de obras públicas que apunte a reconstruir la infraestructura nacional, incrementar la demanda interna y reducir los costos logísticos.
Rechazando la noción del "costo argentino" como excusa para flexibilizar el trabajo, el dirigente plantea que la verdadera causa de los altos costos de producción es el deterioro estructural del país: rutas, ferrocarriles y sistemas de transporte obsoletos. La inversión pública, sostiene, permitiría mejorar la productividad sin sacrificar derechos laborales.
Mientras tanto, el informe propone una medida transicional: reducir la jornada laboral a seis horas sin afectar los salarios, como mecanismo de defensa ante la crisis y para preservar el empleo.
Convergencia política y sociedad adormecida
El documento cierra con una crítica al sistema político en su conjunto. Altamira advierte que tanto el oficialismo como la oposición convergen en un mismo rumbo, subordinados a los intereses de EEUU. Menciona, por ejemplo, los viajes de Axel Kicillof a Washington para renegociar la deuda, lo que —según su interpretación— evidencia que "dos voces capitalistas caminan en la misma dirección".
La campaña electoral, observa, transcurre en un clima de apatía y ausencia de debate público, una estrategia deliberada para "mantener adormecido al pueblo". En este sentido, el informe señala la continuidad de políticas entre distintos gobiernos: funcionarios que pasan sin conflicto de un gabinete a otro, como en el caso de la Secretaría de Minería, serían la prueba de una estructura de poder estable y transversal.
Altamira concluye que la Argentina enfrenta una doble crisis: la de su soberanía y la de su representación política. La respuesta, sugiere, dependerá de la capacidad de la clase trabajadora para intervenir de forma independiente y disputar la conducción del país.
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