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Opinión

Encontrarse con Dios

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Ante la invitación de aceptar a Jesús como salvador personal, las respuestas de las personas pueden ser por lo menos tres: la primera, aceptarlo; la segunda, ni aceptarlo ni negarlo; y la tercera, negarse a hacerlo.

Recordamos que aceptar a Jesús como señor y salvador personal significa lo siguiente: señala el texto bíblico que todos los seres humanos están destituidos de la posibilidad de tener una relación con Dios, porque todos pecaron, o dicho de otro modo, todos transgredieron de una u otra forma los mandamientos divinos; y Dios no escucha a los pecadores. No lo decimos nosotros, sino su palabra.

Difícil situación

Para solucionar esta difícil situación, Dios estableció un plan para redimir al ser humano. Redimir significa salvar, y por los designios celestiales, salvar significa perdonar los pecados, pero no existe la posibilidad de hacerlo sin el derramamiento de sangre inocente.

 No es fácil comprenderlo y solo por medio de la fe se puede aceptar este procedimiento.

A partir del momento en que Moisés recibió los diez mandamientos en las montañas del Sinaí, derivaron de ellos una serie de reglamentaciones, entre ellas la figura del perdón, decimos la figura porque no era el perdón definitivo que vendría después.

Este procedimiento, en el pueblo de Dios, consistía en derramar la sangre de un cordero en el altar a manos de las personas que de ante mano habían sido escogidas para hacerlo.

 De esta forma quedaba simbólicamente saldada la deuda del pecado que cometían las personas.

Perdón transitorio

Decíamos antes que estaba establecido un plan divino para la remisión o indulto transitorio del pecado, era a través del derramamiento de la sangre de un cordero. Pero, reiteramos, este evento era simbólico y transitorio, ya que el verdadero plan era el derramamiento de la sangre inocente de Jesús en la cruz del Calvario.

Consumado este sacrificio, Jesús pasó a ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y a través del cual todos pueden ser redimidos al alcanzar el perdón. Encuéntrate con Dios.

Ante este ofrecimiento de perdón las personas pueden aceptarlo o rechazarlo. Los que acepten morarán en el cielo en la eternidad y los que rechacen pasarán la eternidad en el infierno.

Es razonable

Dicho de otro modo, el perdón ya está concedido, solo hace falta recibirlo o rechazarlo, no es Dios quien manda al infierno a las personas, sino una autodestrucción de aquellos que rechazan su propuesta. 

Dice la Biblia que la existencia de Dios no es razonable negarla, ya que las evidencias demostradas por la misma naturaleza y el Universo lo afirman. 

En definitiva, solo lo pueden negar los orgullosos, aquellos que piensan o creen que tienen un concepto más alto de sí mismo que el que debieran tener. Por ese mismo motivo Dios enseña que de los humildes es el reino de los cielos.

En cierta ocasión una persona, refiriéndose a Jesús, dijo: ¿cómo pueden ustedes creer en un muerto y que ese muerto los salvará? Pero en realidad Jesús no es ningún muerto porque resucitó y vive a la diestra de Dios Padre. 

Solo es cuestión de creer. Es una verdadera pena que el orgullo les tape los oídos y los ojos a los incrédulos.

Si eres uno de esos ellos, no permitas que la incredulidad te lleve al infierno. Dios te ofrece el cielo. Si no es como te decimos no pierdes nada. Pero si es como te contamos, pasarás la eternidad en el infierno. Nadie va al infierno por ser malo, sino por rechazar a Jesús.

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