Juan Carlos Tuyaré y una voz que se volvió parte de NORTE
Hay trayectorias que no se miden solo en años, sino en permanencia. En sostener una voz, una mirada y una coherencia a lo largo del tiempo.
Juan Carlos Tuyaré cumple 30 años como columnista de NORTE y ese número, lejos de ser una cifra redonda más, condensa una historia de constancia silenciosa, de fe expresada en palabras simples y de un vínculo profundo —aunque muchas veces invisible— con los lectores del Chaco.
Durante tres décadas, semana tras semana, su columna ocupó un espacio estable en el diario. No como un discurso impositivo ni como una bajada de línea, sino como una invitación a pensar la vida desde una perspectiva cristiana, evangélica y profundamente humana.

"En el idioma de la calle", como él mismo suele decir, para que cualquiera pue da comprender aquello que muchas veces se vuelve inaccesible cuando se lo reviste de solemnidad o tecnicismos. Tuyaré no llegó al camino de la fe desde una tradición heredada sin fisuras.
Su vida estuvo durante años ligada al trabajo en la construcción y a la venta de inmuebles. Fue en ese mundo, atravesado por el esfuerzo cotidiano, donde una frase inesperada marcó un antes y un después. Un empresario, al observar su sacrificio constante sin el progreso esperado, le dijo: "¿Por qué no dejás que Dios te ayude?". La pregunta, simple y directa, encontró terreno fértil.
Aquella noche de jueves en la Iglesia de Dios, en calle Obligado 653 de Resistencia, fue el punto de partida de una transformación que ya no se detendría. Desde entonces, Tuyaré comenzó un camino de aprendizaje espiritual que no solo modificó su vida personal, sino también su manera de mirar el mundo. Y, con el tiempo, su manera de escribir. Lejos de concebir la Biblia como un libro meramente religioso, insiste en definirla como una fuente inagotable de sabiduría práctica. Para él, no se trata de dogmas ni rituales, sino de herramientas para enfrentar los avatares de la vida cotidiana.
"La Biblia no tiene nada que ver con la religión", repite, desarmando preconceptos. En sus tex ni desplazado. Al contrario, convivió con la diversidad de opiniones y enfoques que caracterizan al diario. Un dato que habla tanto de la pluralidad editorial como del respeto ganado por su coherencia, su tono y su fidelidad a una misma forma de comunicar. tos, esa idea se traduce en reflexiones accesibles, atravesadas por ejemplos cotidianos y por una mirada empática hacia quien lee.

En estos 30 años, el contacto con los lecto res no siempre fue explícito. No abundaron las cartas ni los mensajes formales, pero sí los reconocimientos espontáneos, los saludos en la calle, las historias que aparecen de repente. Como aquella invitación a un cumpleaños en La Clotilde, donde, entre unas 50 personas, casi todas lo conocían por el diario, aunque nunca antes lo hubieran visto cara a cara.
"Ahí me di cuenta del poder que tiene el diario", recuerda. Una escena que sintetiza el alcance territorial y simbólico de Diario Norte, especialmente en el interior de la provincia. La columna de Tuyaré atravesó cambios políticos, sociales y culturales. Cambia ron los gobiernos, las agendas públicas, los debates y también las miradas dentro del propio medio. Sin embargo, su espacio permaneció intacto.
Nunca fue censurado
Uno de los ejes centrales de su pensamiento —y de su escritura— es la diferencia entre creer en Dios y creerle a Dios. Para Tuyaré, la fe no se agota en una declaración, sino que implica confiar en el mensaje contenido en las Escrituras. "Muchos creen en Dios, pero no todos le creen", suele afirmar.
Esa distinción atraviesa sus textos y también su mirada sobre el mundo actual, marcado por la desesperanza, el dolor y la incertidumbre. Lejos de ofrecer promesas grandilocuentes o soluciones mágicas, su mensaje apela a una fe sobria, casi cotidiana.
Dios —dice— no garantiza lujos ni milagros espectaculares, pero sí lo esencial: el alimento, la bebida y el abrigo. En un mundo que parece ir cada vez más rápido hacia el conflicto y la fragmentación, su palabra busca ofrecer refugio, no evasión. En fechas simbólicas, como la Navidad, Tuyaré invita a revisar sentidos. A correrse del relato construido y a volver al núcleo del mensaje cristiano.

Recuerda que la celebración de la Navidad no aparece como mandato bíblico y que, muchas veces, el gran ausente de la fiesta es justamente Jesucristo. No como crítica, sino como invitación a la reflexión. A pensar qué se celebra, por qué y desde dónde. Su fe se apoya en una certeza que repite como un faro: "Las puertas que Dios abre, nadie las puede cerrar; y las que Dios cierra, nadie las puede abrir".
Una frase que, asegura, le dio paz en momentos de incertidumbre. Puertas que se cerraron en su vida y otras que se abrieron cuando menos lo esperaba. Entre ellas, la de Diario Norte, que permaneció abierta durante 30 años. Hoy, además de su histórica columna, Tuyaré impulsa un nuevo proyecto comunicacional: la radio FM Ecos de Libertad, que pronto saldrá oficialmente al aire desde las instalaciones de la Iglesia de Dios.
Una nueva puerta, una nueva forma de llegar a la gente, pero con el mismo espíritu de siempre: comunicar sin imponer, compartir sin obligar. Treinta años después, su presencia NOR TE no se explica solo por la fe que profesa, sino por la forma en que eligió expresarla. Con respeto, con sencillez y con una coherencia que resistió el paso del tiempo.
En una época de discursos estridentes y opiniones fugaces, su palabra encontró valor en la permanencia. Celebrar estos 30 años no es solo reconocer una trayectoria individual, sino también poner en valor un modo de hacer periodismo que abre espacio a la diversidad, al pensamiento y a la reflexión. Una voz que, sin buscar protagonismo, se volvió parte del paisaje cotidiano del diario y de la vida de muchos lectores. Treinta años escribiendo fe. Treinta años creyendo primero, para después ver.
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