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La reconstrucción de Notre Dame

Existen hechos que debido a su dimensión quedan registrados en la historia como destacables. En el 2024, como suele ocurrir todos los años, algunos se destacaron de otros, como por ejemplo la inauguración, el 7 de diciembre, de la reconstrucción del templo Notre Dame, en París, Francia, luego de cinco años de arduo trabajo.

Estuvieron presentes aproximadamente 1.500 invitados, entre los que se destacaban 40 mandatarios y otros famosos, entre ellos, por nombrar solo algunos, Donald Trump; el propietario de la red social X, Elon Musk; el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski y la actual primera dama de los EE.UU., Jill Biden; junto a Emanuel Macrón, presidente de Francia.

De acuerdo a lo informado por Infobae, "las obras de reconstrucción para instalar un nuevo tejado, para limpiar y restaurar las partes dañadas y para crear toda una nueva iluminación modulable, costaron cerca de 770 millones de dólares, provenientes de donaciones del mundo entero."

DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL

Pero desde el punto de vista teológico existe otra  realidad, porque no coinciden las obras realizadas con el deseo del Espíritu de Dios, cuyo discernimiento se deprende de las Sagradas Escrituras. Ahora bien, para entenderlo mejor, desde la óptica humana, existen por lo menos dos grandes corrientes de pensamiento respecto a la correcta interpretación de las instrucciones que de ellas emanan. 

Una, afirma que la única autoridad para marcar el camino de la iglesia es el contenido inspirado de la Biblia; la otra, dice que aparte de la Biblia, la iglesia determina su camino de acuerdo a sus propias tradiciones, o sea, un doble comando.

Por otro lado, respecto a la interpretación de las instrucciones bíblicas para la iglesia existen dos contextos; uno, estrictamente funcional al Antiguo Testamento, basado en la Ley de Moisés para la práctica y desarrollo religioso de Israel. El otro, es el contexto del Nuevo Testamento, donde la figura principal es Jesucristo y sus enseñanzas, y pone fin al anterior período. 

LAS DISPENSACIONES

Para discernir este precepto bíblico, es de vital importancia no ignorar lo que se conoce como dispensación; es decir, el período de tiempo que se refiere a la forma en que Dios interactúa con el ser humano durante cierta fase de espacio establecido.

En el Antiguo Testamento, el énfasis religioso recayó en la majestuosidad del templo y el rol de los sacerdotes. En tal sentido, el rey Salomón, hijo del rey David, comenzó a construir el primer templo 480 años después que Israel salió, de la mano de Moisés, de la esclavitud en Egipto. Siete años después lo terminó, y cuando eso ocurrió, la gloria de Dios, a modo de una nube, había llenado el templo.

Pero ya en la dispensación del Nuevo Testamento, desaparece la figura del templo físico y de los sacerdotes, para dar lugar a la figura de la muerte y resurrección de Jesús. En relación a ello, afirma el texto bíblico, que por el accionar del Espíritu de Dios, los creyentes fueron hechos "reyes y sacerdotes"; en una clara sustitución de la dispensación anterior, donde el sacerdote intercedía por el pueblo, y ahora el creyente, por medio de Jesús, llega directamente a Dios.

Dios no habita en templos hechos por humanos.

Bajo esta nueva perspectiva teológica, el cuerpo del creyente se convierte en el nuevo templo donde habita el Espíritu Santo. A propósito de ello, el apóstol Pablo sentencia que: "el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas".

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Teniendo en cuenta el plan de Dios detallado en las Sagradas Escrituras, la figura del templo físico o edilicio fue reemplazada por la figura del templo dentro del corazón del creyente, donde reina Jesucristo. En relación a la catedral Notre Dame, su nombre significa Nuestra Señora, y está dedicada a la Virgen, no a Dios.

Como conclusión, podríamos afirmar que su reconstrucción es una obra de maravillosa arquitectura, tal vez la mejor entre sus pares; pero al mismo tiempo, según el apóstol Pablo, fuera del contexto del plan de Dios para con los hombres. 

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