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Nada se consigue sin batalla espiritual

Como seres humanos enfrentamos diariamente batallas, algunas más duras que otras, pero batallas al fin. Cuando nos referimos a ellas entendemos que se trata de la necesidad de desplegar nuestras tropas ante las del enemigo. 

Desde el punto de vista bíblico la palabra enemigo tiene por lo menos dos significados. Uno de ellos se refiere a Satanás, a quien se lo define como el engañador del mundo entero. El otro concepto se refiere a las personas a quienes podemos tener como enemigas.

HAY QUE PRESENTAR BATALLA

Recordemos el primer caso, el texto bíblico nos recuerda que el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar, y nos advierte sobre la necesidad de presentarle batalla por medio de la resistencia. El consejo divino por medio del apóstol Santiago nos dice: resistid al diablo y huirá de ustedes.

Dicho de otro modo, tenemos la batalla ganada, pero debemos pelearla. En el buen sentido de la palabra, ningún cristiano consigue cosas si primero no presenta batalla espiritual. Cuando Dios estaba formando su pueblo les decía que les entregaría la tierra prometida, pero primero debían pelear. Ellos salían a dar batalla contra sus enemigos, pero era Dios quien peleaba por ellos. 

ESTRATEGIAS DIVINAS

Incluso les daba estrategias a seguir. En cierta ocasión perdieron una batalla porque no le habían obedecido. Les mostró el error que habían cometido y volvieron a pelear. Fue la ocasión en que vencieron al rey de Hai, junto a todo su pueblo.

Les dijo que fueran de noche sigilosamente y que una parte de la tropa se pusiera detrás de la ciudad, a una distancia prudencial para que no los vean. Y que el resto de la tropa avance sobre la puerta de la ciudad; y cuando los de Hai salgan a defenderse, simulen que huyen, entonces ellos pensaran que ustedes huyen como lo hicieron la primera vez.

Pero cuando los alejen de la ciudad, la tropa que se escondió detrás de ella ingresará a la ciudad porque habrán dejado las puertas abiertas y la tomarán. Cuando ello ocurra, ustedes se volverán contra ellos y así quedarán atrapados entre ustedes y la tropa que tomó la ciudad, y la batalla será ganada.

TEMBLABAN ANTE LA PRESENCIA DE DIOS

En aquel período de la historia de la humanidad todos los pueblos temblaban ante la posibilidad de enfrentarse con el pueblo de Dios, porque todos sabían y conocían el poder de Dios en acción a favor ellos. 

Las instrucciones divinas para su pueblo era que nunca olvidaran como sus padres fueron sacados de la esclavitud de Egipto y como de la mano de Moisés cruzaron el Mar Rojo en seco. Aún así, ellos vieron con sus propios ojos como Josué, el líder que sucedió a Moisés, camino a la tierra prometida, les hizo pasar por el rio Jordán, también en seco.

LA PALABRA DE DIOS , COMO UN IMAN EN LA HELADERA 

Nosotros no tenemos la experiencia de haber visto ambas cosas, pero tenemos la palabra de Dios que nos cuenta lo ocurrido. Solo debemos creer y avanzar. Las aflicciones no deben detenernos. Nadie alcanzará su meta sin primero pasarlas.

En la puerta de la heladera solemos colocar figuras con imanes que nos recuerdan los lugares turísticos por donde anduvimos. Agreguemos a esos imanes otros que nos recuerden la fidelidad de Dios. Todos los días vamos a la heladera. Si logramos colocar una porción de su palabra en su puerta, lograremos recordar cómo su pueblo logró cruzar el mar Rojo y el río Jordán.

Confiemos y descansemos en las promesas del Dios de pactos. Él siempre las cumple. Cumplamos nosotros con él.

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