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Antes de que ganara Trump

La suba del dólar en la Argentina y la advertencia de Robin Brooks

En los últimos días, la cotización del dólar en la Argentina ha experimentado una repentina suba, generando tensión en los mercados financieros y en la economía real.

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   En este contexto, una advertencia del economista Robin Brooks, execonomista jefe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF) y actual investigador en la Brookings Institution, adquiere especial relevancia. 

   Brooks había dicho –antes de que ganara Trump- que la economía argentina podría enfrentar un nuevo y significativo golpe cambiario. 

La advertencia de Brooks

   Brooks sostuvo que la Argentina era la economía más vulnerable ante una posible apreciación del dólar a nivel internacional, situación que podría ocurrir si Trump retornaba a la Casa Blanca. La razón principal era que, bajo su gestión, EEUU iba a retomar una política de aranceles elevados y proteccionismo comercial, medida que fortalecería el dólar, haciendo más costoso para las economías emergentes financiar sus deudas y mantener sus tipos de cambio estables.

   Para explicar el fenómeno, Brooks apeló al concepto de "fear of floating" (miedo a flotar), acuñado por los economistas Guillermo Calvo y Carmen Reinhart a finales de los años "90. La teoría describe la conducta de los países emergentes que, temiendo la volatilidad cambiaria, optan por fijar sus monedas al dólar o intervenir en el mercado para controlar la paridad. Sin embargo, la estrategia conlleva riesgos significativos, ya que las presiones devaluatorias se acumulan y terminan desatándose en crisis cambiarias.

   Según Brooks, la Argentina encarnaba perfectamente esa situación. Aunque el gobierno Milei devaluó el peso fuertemente al momento de asumir, la inflación superado luego en mucho el ritmo de la depreciación ("crawling peg" del 2% mensual), encareciendo bienes y servicios locales con respecto al dólar. Esto ha llevado a una "sobrevaluación" del peso en comparación con otras monedas emergentes, como el real brasileño. Esta divergencia, advertía Brooks, era "insostenible" y podría desencadenar una nueva devaluación.

La conexión con la política local

   La advertencia de Brooks también tiene una arista política, ya que la economía argentina está en el centro de la discusión pública: Milei, quien asumió con la promesa de dolarizar la economía y eliminar el Banco Central, enfrentaría a un escenario internacional adverso si Trump regresaba al poder. La posibilidad de una mayor apreciación del dólar bajo una administración de Trump chocaba con los objetivos de Milei. Una dolarización en medio de una escalada global del dólar implicaría costos de entrada mucho más altos para la Argentina, lo que podría hacer inviable la transición al nuevo esquema monetario.

Impacto en la economía real

   El impacto de una nueva suba del dólar en la Argentina sería inmediato. Los precios de los bienes importados aumentarían, generando mayor presión inflacionaria. Esto afectaría a la población, que ya enfrenta una inflación de tres dígitos anuales. Los costos financieros también se elevarían, ya que el país tiene una alta proporción de deuda en moneda extranjera. La calificación de riesgo-país podría aumentar, encareciendo el acceso a nuevos créditos internacionales.

   En términos prácticos, una apreciación global del dólar podría profundizar la fuga de capitales, presionar las reservas del Banco Central y acelerar la depreciación del peso en el mercado informal (dólar blue). Los costos de insumos importados para la industria, el agro y la construcción también aumentarían, golpeando la actividad productiva.

Brooks y los antecedentes internacionales

   Brooks también señaló ejemplos de otros países emergentes que enfrentaron crisis cambiarias al no permitir la libre flotación de sus monedas. Entre ellos mencionó a Egipto, Pakistán, Sri Lanka, Turquía y Ucrania, todos los cuales sufrieron fuertes devaluaciones tras intentar defender tipos de cambio fijos o controlados. 

   La lección, según Brooks, es que los países deben permitir que sus monedas se ajusten de forma natural a las fluctuaciones de los mercados internacionales para evitar crisis más severas.

¿Qué puede hacer la Argentina?

   En este escenario, la estrategia de la Argentina es limitada. Con una política de dolarización en marcha –o de "competencia de monedas" situando el dólar y el peso casi 1 a1- el margen de acción se reduce. La alternativa más viable, según Brooks, sería permitir una mayor flotación del peso antes de cualquier intento de dolarización, con el fin de evitar que el tipo de cambio de entrada al dólar sea demasiado alto.

   En el corto plazo, la posibilidad de acceder a "fondos frescos" del FMI también es incierta. Algunos analistas locales argumentaban que una victoria de Trump podría facilitar la obtención de más créditos, pero Brooks advertía de lo contrario. Según su visión, un contexto internacional más hostil, con un dólar fortalecido y aranceles proteccionistas, aumentaría la presión sobre las finanzas argentinas y haría más difícil el acceso al financiamiento externo.

   La advertencia de Brooks no es menor. El regreso de Donald Trump a la presidencia de EEUU y su nintención de forzar una nueva apreciación global del dólar colocan a la Argentina en una posición de extrema vulnerabilidad. Con una economía que ya enfrenta una inflación descontrolada, una deuda externa abultada y un esquema de dolarización en ciernes, la presión cambiaria podría intensificarse.

   Javier Milei se encuentra así ante un desafío complejo. La promesa de "dolarizar" la economía o de "competencia de monedas" estableciendo artificialmente una paridad dólar-peso  podría volverse aún más costosa si el dólar sigue fortaleciéndose. De cumplirse la advertencia de Brooks, el camino hacia la estabilidad económica podría acabar en un nuevo estallido.

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