Las apuestas de Caputo rumbo a las elecciones
El Gobierno decidió relajar el apretón monetario en la previa a las elecciones de octubre. La baja de tasas busca oxigenar la economía real, aunque la presión cambiaria marca el límite de la estrategia.

Tras la derrota electoral en Buenos Aires, el equipo económico de Luis Caputo comenzó a revertir el ajuste extremo que había buscado frenar la inflación y secar de pesos al mercado. Esa política logró estabilizar el dólar en un primer momento, pero también golpeó a la actividad. Empresarios y analistas venían advirtiendo que el costo del dinero era insostenible y que el crédito se había paralizado.
En los últimos días, Economía optó por reducir la tasa de interés en sus intervenciones y en la licitación de deuda. La intención es reactivar el financiamiento para empresas y familias hasta las elecciones. Las tasas de corto plazo, que habían trepado al 90% anual, ya bajaron al 60%, y el Banco Central analiza flexibilizar los encajes para que los bancos tengan más margen para prestar.
La medida se formalizaría con una modificación a la Comunicación "A" 8320, que desde septiembre exige a las entidades constituir encajes diariamente bajo riesgo de fuertes penalidades. La idea es volver a un esquema más laxo, con períodos de tres días y un piso de cumplimiento del 80% o 90%.
El giro implica un riesgo evidente: a pocas semanas de los comicios, una baja abrupta de tasas podría recalentar el dólar. El mercado ya mostró sensibilidad: el mayorista se ubicó apenas un 2,4% debajo del techo de la banda cambiaria, tras una suba del 5,8% en la semana posterior a la elección bonaerense. Si la divisa escala al límite, el Banco Central debería vender reservas, lo que aumentaría la desconfianza y el riesgo país.
Los economistas advierten sobre esa delgada línea. Gabriel Caamaño señala que el Gobierno probablemente detenga la baja en torno al 35% nominal anual (3% mensual), esperando que se traslade al resto del sistema. Por su parte, Martín Menescaldi remarca que, si se exagera con la reducción, habrá inversores que tomarán deuda barata para dolarizarse.
El frente cambiario sigue mostrando tensiones. La liquidación de divisas del agro se desaceleró bruscamente: de u\$s 224 millones el lunes, bajó a 97 millones el martes y a 87 millones el miércoles. A la par, el Tesoro intervino con ventas por unos u\$s 54 millones en dos días. Según la consultora PPI, el alza reciente del tipo de cambio responde más a la dinámica de oferta y demanda que a movimientos especulativos.
En este contexto, Caputo apuesta a una estrategia más amigable con la actividad económica, pero con riesgos crecientes. El Gobierno busca que la baja de tasas dé oxígeno a empresas y consumidores, sin detonar una corrida cambiaria en la antesala del 26 de octubre. El límite lo pone, una vez más, el dólar.
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