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Footing intelectual

Al galope del verso

¡Qué lío!  ¿A quién se le puede ocurrir solucionar los problemas argentinos comenzando por los significados de cada una de las palabras que se refieren a lo que los humanos somos, sentimos, pensamos, decimos, hacemos y en consecuencia nos pasa y todo eso decirlo en verso? ¿No estaré loco?

Bueno, no del todo… Para empezar, estuve viendo en Google que el diccionario de la RAE dice que "lío" significa "porción de ropa o de otras cosas agrupadas o amontonadas, atadas".  También dice que similares son: fardo, bulto, envoltorio, paquete; y que en el lenguaje coloquial se dice lío para significar embrollo, barullo, desorden, caos, intriga, enredo, trapisonda… y no dice despelote; pero seguramente lo va a decir en la próxima edición.  Lo mismo que boludo, que aún no aparece en el diccionario de la RAE, pero sí en otros diccionarios y significa que tiene los testículos tan voluminosos que le dificulta moverse con soltura. También quiere decir que no piensa bien y no entiende lo que pasa en su realidad ni lo que pasa en él mismo. 

al galope Caballitos.jpg

Ahora no sé qué les quería decir; me fui por las ramas…

Me acordé del mono capuchino que saca la lengua cuando alguien le muestra la suya. Eso demostraría que hasta los monos tienen conciencia de sí mismos (y eso que son oriundos de América del Sur, no saben leer y nunca estuvieron en el templo de Delfos al pie del Monte Parnaso en la Grecia del siglo VII a.C.). Pero hoy no quiero volver a hablar de la conciencia porque creo que la mayoría de los lectores, cuando se da cuenta que tiene que pensar, tiran la cadena y a otra cosa mariposa.

Mis versos de hoy tratan sobre el amor y el trabajo, y para que vean que no quiero hacerles el verso, para ayudarles a que evalúen si es verdad lo que dije de la educación y lo que diré hoy del amor y del trabajo, les comparto este verso que compuse inspirado en Rudyard Kipling (Nobel de Literatura del año 1907):

Para que pueda prever 

y no caer en errores, 

nueve son los servidores 

que me ayudan a entender. 

Ellos son: qué, cómo y cuándo,

dónde, quién, cuánto y por qué, 

como cuál y para qué;

cuando los voy contestando 

siento si voy acertando 

hasta sentir que ya sé 

si todo lo contesté 

y todo fue concordando. 

Así que, señor lector o señora lectora, para saber si no le estoy haciendo el verso, ante cada cosa que digo pregúntese: qué, cómo, cuándo, dónde, quién, cuánto, cuál, por qué y para qué. Si no hay contradicciones, es porque no le macaneo. 

Bueno, ahora analicemos qué es el amor.  

AMOR

Amor y felicidad

es lo que el hombre más quiere;

pero lograrlo requiere

sensatez y voluntad,

entender la realidad

y evitar lo que nos hiere.

El amor es sentimiento,

necesidad y pulsión,

es emoción e intención,

ilusión y pensamiento,

deseo de acercamiento

y de vida en comunión.

 Es impulso de la vida

a sumarnos con el otro;

tiene la fuerza del potro

y debe ser conducida

hasta lograr que coincida

y dé lugar al nosotros.

No es solo afán de placer,

es afán de aprobación,

que se debe merecer

con respeto y comprensión.

            Es emoción e intención;

            es deseo y esperanza,

            se nutre de la confianza

            y espera retribución.

 Es deseo y esperanza

de mutua realización,

que solamente se alcanza

cuando es esa la intención.

Es un afán instintivo

que cumple con su función

si el trabajo intelectivo

orienta su evolución. 

Es una fuerza instintiva

y es emoción placentera,

que se convierte en quimera

cuando no se lo cultiva.

Al amor se lo cultiva

conduciéndose uno mismo

con una conducta activa

que supere el egoísmo.

En mi modo de entender,

si las funciones orgánicas,

instintivas y mecánicas

se acompañan de placer,

el modo de proceder

acorde con la razón

y con la recta intención,

más nos pueden complacer...

solo es cuestión de querer

y de llevarlo a la acción.

No es cuestión de abandonar

ante el primer contratiempo

y se debe recordar,

que todo lleva su tiempo.

 Quien no sabe respetar

el tiempo de gestación

que la idea y la emoción

demoran en madurar,

no hace más que bastardear

e impedir la floración

del afecto y comprensión

que siempre quiere lograr.

Nadie puede cosechar

donde nada se sembró,

o todo se abandonó

a la suerte del azar.

Como síntesis final;

aunque dije poco y nada,

debo dejar aclarada

una noción esencial.

Si no busca el bien del otro,

el amor es un engaño,

pisotea y hace daño

como los cascos del potro.

TRABAJO

Como podrá imaginar,

entender al ser humano

es meterse en un pantano

muy difícil de vadear.

Es un trabajo de enano

pero si tomo el atajo

de soslayar al trabajo,

nada digo del humano;

todo mi esfuerzo es en vano

y mi verso un estropajo.

Cuando decimos trabajo

debemos diferenciar

que una cosa es el trabajo

como acción de trabajar

y otra distinta el trabajo

producto del trabajar.

No debemos confundir

el trabajo con luchar,

la lucha intenta matar,

dominar, hacer sufrir;

y el trabajo producir 

para vivir y gozar.

Por eso debo advertir

que nos conviene saber

que lo que ayuda a vivir

siempre implica algún placer.

Al ser una actividad

que hace a la vida posible,

es una capacidad

y por ser imprescindible

es una necesidad.

El trabajo productivo,

además de corporal

es también intelectivo,

y el objetivo final

es que el hombre siga vivo.

Aunque de un modo imperfecto,

antes del acto concreto,

el cerebro del sujeto

elabora su proyecto.

Esta es la idea central

que conviene destacar:

sin trabajo intelectual

no se puede trabajar.

Siendo el hombre racional,

es imposible negar

que el trabajo intelectual

anteceda al muscular.

Nadie puede trabajar,

si el trabajo intelectivo

no establece el objetivo

y el modo en que debe actuar;

además de controlar

si los pasos sucesivos

son correctos y efectivos

y no lo harán fracasar.

Esto implica razonar,

y es un buen entrenamiento;

que acostumbra al pensamiento

a prever y a comprobar.

El hombre para vivir;

lo mismo que al trabajar

debe ver y recordar

y entender y deducir,

para prever y elegir

y después de programar,

decidir, ejecutar,

controlar y corregir.

En su afán por no morir,

al ser capaz de prever,

y al querer satisfacer

futuras necesidades

activa las facultades

con las que viene al nacer.

Pero vayamos al grano,

además del para qué

aclaremos el porqué

del trabajo del humano.

Yo sostengo que el trabajo,

es una necesidad

que impone la realidad

sin que valgan los atajos.

Como debe producir

lo que tiene que comer,

trabajar es un deber

que no se puede eludir.

Lo que acabo de expresar

además del para qué,

también explica el porqué

del deber de trabajar.

Y permite comprender,

que toda necesidad

que impone la realidad,

es madre de algún deber.

Pero me falta bastante,

porque tendré que entender

para después exponer,

cómo y por qué mecanismo

 el trabajo por sí mismo

también produce placer.

¿Y qué tipo de placer?

Si el que siente el organismo

o el que brota del psiquismo

 del que cumple su deber

o el que viene de saber

que uno puede por sí mismo

evitar su padecer.

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Para comunicarse con el autor de esta sección: [email protected]

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