Al galope del verso
Como ya dije, yo no soy inteligente ni verseando soy un pope, mi comprensión tiene un tope; pero la rima en mi mente funciona como una lente ante la vista del miope.

No crea que sé por qué; pero recurro a la lente porque sé que así se ve y descubro lo evidente. Sabiéndome limitado a mí mismo me estudié y de a poco interpreté que interpreto lo captado y concibo lo acertado cuando capto los por qué.
El idioma me enseña cuando mi mente se empeña en no dejar de rimar.
Hoy, para que no piense que le hago el verso, me siento obligado a aclarar cómo es esto de que el verso me enseña.
A ver si puedo explicarme. El diccionario dice que "conocer es comprender por medio de la razón, la naturaleza, las cualidades y las relaciones de las cosas".
Dijimos que cuando se versifica siguiendo el orden de las definiciones se termina diciendo lo cierto. La definición vendría a ser el conocimiento que se comunica. Es decir, al indicar o señalar con pocas palabras el género propio o grupo de cosas a la que pertenece lo que se quiere definir y luego señalar lo que tiene de distinto; se llega a lo cierto.
Al versificar definiendo, simultáneamente mientras se busca la correspondencia de los sonidos para lograr la rima; por algún mecanismo inconsciente, estribando sobre los recuerdos también inconscientes de experiencias anteriores, casi sin que nos demos cuenta también elegimos las palabras que expresan lo cierto.
Bueno… hecha la aclaración (que no sé si será acertada, pero que me costó tanto que me agoté e hizo que me equivocara al poner mi nombre y apellido al pie del título de esta página), hoy tendría que referirme a la sociabilidad y la cultura humana; pero no sé por qué, me siento en la necesidad de referirme a la corrupción, de definirla para llegar al conocimiento de su esencia.
Corrupción
Para ubicar la noción
acudí al diccionario
de donde obtuve el glosario
que expongo a continuación.
Corrupción: putrefacción, alteración, falsificación.
Putrefacción: descomposición que sufren los cuerpos organizados cuando los abandona la vida.
Podrido: echado a perder. Viciado: fruta podrida, sociedad podrida.
Vicio: imperfección que hace a una persona o cosa impropia para el fin a que se la destina o le corresponde. Disposición o tendencia acostumbrada a lo malo. Libertinaje.
Corromper: echar a perder, estropear, falsear.
Violencia: fuerza impetuosa. Abuso de la fuerza. Coacción ejercida sobre una persona para obtener su aquiescencia. Fuerza que se emplea en contra del derecho y de la ley.
Extorsión: arrebatar por la fuerza. Violencia indirecta. Crear las condiciones que obligan al extorsionado a comportarse como quiere el extorsionador.
Concusión: exacción cometida por un funcionario.
Exacción: cobro ilegal de una multa, un impuesto o una coima. Malversación, prevaricato, depredación, bandidaje.
Transgresión: quebrantamiento, infracción, violación de una ley o una norma.
Pecado: transgresión de la ley divina. Mala costumbre, falta, yerro, desliz, delito.
Costumbre: práctica que se repite y adquiere fuerza de ley.
Hábito: costumbre adquirida mediante la repetición o el entrenamiento.
Traición: delito del que quebranta la fidelidad o lealtad. Alevosía, felonía.
Robar: quitar lo ajeno, despojar, desvalijar, estafar, saquear, timar. Apropiarse de lo ajeno usando la fuerza y produciendo daño.
Hurtar: sustraer lo ajeno sin producir otro daño.
Coima: (del árabe: coime, mozo) Lo que cobra el dueño del garito. En Argentina, prevaricato, cohecho.
Cohecho: soborno, corrupción. Sobreprecio y repartija.
Pensándolo con cuidado,
si no me falla el buen tino,
lo que dice el diccionario
pareciera un inventario
de los males argentinos.
Pero vayamos a lo que a mí me parece.
Por lo que tengo entendido,
en su primer acepción
la palabra corrupción
se refiere a lo podrido,
descompuesto, retorcido
y carente de función.
La palabra nos advierte
del proceso destructivo
que sobreviene a la muerte
de cualquier tejido vivo.
Un proceso progresivo,
al que nada lo revierte
y contamina su suerte
a cualquier contacto vivo.
Pero en el habla corriente
se le llama corrupción
a la conducta consciente
del funcionario bribón,
que conduce su gestión
con gesto de nazareno
y se queda con lo ajeno
traicionando su función.
En la mente del corrupto
no existe la obligación;
sólo le importa el producto
que obtiene con su traición.
Aprovecha la ocasión
como el feriante del templo
y corrompe con su ejemplo
la moral de la nación.
Aunque no se lo vislumbre;
recurriendo a la coacción,
la coerción o la extorsión
contamina su costumbre
y extienden la podredumbre
a toda la población.
La población se habitúa
a lo común y habitual;
lo considera normal,
no evalúa cómo actúa,
el vicio se perpetúa
y causa su propio mal.
O sea, lo incorpora a su cultura.
Cultura
El concepto de cultura
se refiere a lo aprendido,
transmitido y compartido,
que se repite y perdura
conformando una estructura
de conductas habituales,
que los seres racionales
adoptan para vivir
y avenirse a convivir
con sus pares naturales,
sin la ayuda de los cuales
no puede sobrevivir.
Pero se debe advertir,
que también evoluciona
porque el humano razona
y si tiene que sufrir
tratará de revertir
aquello que lo lesiona.
Y también involuciona…
si al que nace sin saber
y todo lo debe aprender,
el que sabe lo abandona.
Como nace sin saber
y sólo vive si sabe,
el hombre debe aprender:
otra salida no cabe.
El hombre sigue con vida,
si aprende de la experiencia
usando la inteligencia
de la forma que es debida.
Pero no puede aprender
ni se mantiene con vida
si no parte del saber
del adulto que lo cuida.
Después de estar preparado
por quien lo pare y lo cuida,
si el humano no se olvida
que la clave es entender
con la llave del saber
se abre paso por la vida.
Observando con realismo
e hilvanando lo entendido,
el que no es un distraído
puede aprender por sí mismo
e inclusive de sí mismo,
aun sin ser instruido.
Pero el hombre en su inconsciencia,
siempre aprende mucho más
de su entorno y los demás
que de su propia experiencia;
y al no usar la inteligencia
para evaluar lo aprendido
actúa desprevenido;
no evita las incoherencias
y sufre las consecuencias
de su imprudente descuido.
El humano que confunde
lo habitual con lo normal
a sí mismo se hace mal
y al mismo mal lo difunde.
Al no usar la inteligencia
para entender y prever,
con su propio proceder
afecta la convivencia
y promueve la violencia
que debemos padecer.
Como muestra la experiencia,
cuando actúa sin pensar,
siente y crea un malestar
que origina más violencia.
La cultura que inmadura
se olvida de la conciencia
y no premia la cordura,
entorpece la existencia
y nos llena de amargura,
porque engendra más violencia
y nos hunde en la locura
del error y la incoherencia.
Y le digo que a esta altura,
si no me falla el buen tino,
ese es el mal argentino
que radica en su cultura.
No usamos la inteligencia,
y aceptamos el esquema
de creer que la violencia
soluciona los problemas.













