Carta a mi amigo Jorge Castillo
Hola… Dejé pasar unos días para ponerme en contacto con vos. Fíjate que leí mucho de instituciones, grupos y personas que hoy reconocen tu forma de ser. Hablan de lo que hiciste durante mucho tiempo por nuestra sociedad. Algunos –supongo– con sincero reconocimiento y otros quizás tratando de justificarse de la incomprensión que tuvieron.
Pero quiero pedirte algo, amigo, y te llamo así porque sé que me considerabas uno de ellos, del grupo que te "aguantaba" situaciones que eran de conflictos, pero íntimamente te conocíamos y por eso lo hacíamos.
Amigo, dame permiso para mostrar la otra cara de tu personalidad. Vos sabés que de psicología lo único que sé es lo que juntos aprendimos en esa "gloriosa y nunca igualada" Escuela Normal Sarmiento de nuestra ciudad.
En esas aulas en los años 50-60 forjamos una amistad que duró siempre. Te acordabas siempre aquellas andanzas, sanas, como la de llevarme en tu destartalada bicicleta desde la Escuela Industrial, donde cursábamos actividades prácticas, a clase durante las primeras horas de la tarde, o cuando asumiste el rol de investigador y nos usaste como "conejitos de Indias" para hacer tus prácticas de toma de nuestras huellas dactilares pidiéndonos luego nuestros documentos, que en ese entonces registraban la identificación.
Amabas a tus padres y comentabas una y mil veces el sacrificio que hicieron para adentrarse en el monte para enseñar las primeras letras. Estoy plenamente convencido de que elegiste la docencia por ello.
Desapareciste un tiempo, pero te llevaste el recuerdo de todos nosotros, tu promoción de maestros normales nacionales, que siempre sabíamos qué hacías en ese Rosario que se transformó en tu segunda casa, donde con una vieja filmadora comenzaste tu afición cinematográfica hasta ahora.
Pero el hecho de que tu admirado padre, Ercilio y la nunca olvidada Yolanda de Elizondo jerarquizaran la cultura ciudadana con el Coro Polifónico galardonado internacionalmente te llevó a incursionar en la música, donde me contabas que no pudiste finalizar estudios de esa rama cultural.
Fuiste un activo promotor en tierras santafesinas del grupo independiente Arteón, inicio de tu carrera cinematográfica.
Ya en tu ardiente Chaco te aventuraste a surcar las aguas del Río Negro, ese mismo que viera desembarcar a los primeros pobladores inmigrantes de nuestra provincia, recorriéndolo con jóvenes a quienes enseñaste una de tus obsesiones: defenderlo contra la contaminación cruel de algunos negociantes inmobiliarios y de desaprensivas empresas que arrojaban sus residuos a las aguas.
Fuiste Magister en Gestión Ambiental y tus notas periodísticas abrieron camino para que la sociedad supiese de los peligros que algunas acciones de los otros podían tener sobre sus vidas y propiedades, lo que la mayoría de las veces te creó enemigos.
Tu pasión te llevó a que, ante sucesivos robos en el "búnker" a orillas del Negro, llevaras tu bote al Centro Cultural que crearas con el nombre de tu progenitor y entregaras el tráiler de conducción del mismo a jóvenes que siguen tu ejemplo y recorren periódicamente ese curso de agua.

Sería largo nombrar la cantidad de documentales que hiciste y de temas varios. Tu archivo es un patrimonio cultural tanto por las publicaciones de notas periodísticas que acopiaras durante tu vida como por la cantidad de películas que siendo joyas de la cinematografía, los días jueves y viernes proyectabas para quienes amamos el buen cine.
Cuando desapareciera el último reducto de préstamos de películas en videocasetes, el que fuera creado por mi persona, parte pasó a engrosar la lista de tu archivo, sin olvidar que con justo reconocimiento un organismo estatal designara parte de su videoteca con tu nombre.
Tu Centro Cultural "Ercilio Castillo" acuña objetos donados por personas de la cultura, cartas, correos, recuerdos y otros invalorables elementos que deben ser conservados para las generaciones futuras.
Hago mío un comentario de otro amigo tuyo quien recordaba tu frase de que "nadie puede amar lo que no conoce", de allí tu obsesión por educar a la sociedad.
Quiero, para ir finalizando esta charla íntima entre nosotros, rescatar tu afán de investigador y gestor cultural que hiciera que buscaras profundamente archivos y te entrevistaras con todo aquel que tuviera algo que pudiera servir para que escribieses una biografía del indio Crisanto Domínguez, y que me llevara con tu asesoramiento a producir un corto sobre su vida. Justamente estabas organizando un homenaje para él cuando quisiste partir imprevistamente dejando un vacío en muchos de nosotros.
Algunos te mencionan, y creo que parte de ello tienen razón, como una persona conflictiva donde era común la "puteada" sin vendas en tu boca, pero los que tuvimos la suerte de conocerte sabemos que detrás de esa coraza anidaba un corazón solidario y preocupado por el otro. Seguramente sabes a qué me refiero, cuando pasé por momentos aciagos de mi salud y te preocupaste para que todo tuviera el esperado éxito.
Estuvimos juntos días antes de tu fallecimiento, y como era común no respetabas los horarios de proyección del ciclo de películas, como tampoco el de la apertura del Centro, que los habitués bien sabían de ello y esperaban que vinieras apurado a abrir las puertas. Es entonces que antes de comenzar a ver la película me contaste de ese problema físico de larga data al que algunos profesionales médicos no dieron importancia, aunque estabas contento porque encontraste alguien que te estaba asistiendo en tu salud.
Jorge: no sé si fue una catarsis, pero me sirve para que, estés donde estés, sepas que siempre hubo personas que reconocieron tu valía, no ahora que ya físicamente no estás, y que te recordarán como una muy buena persona.
No te fuiste, seguís estando porque fuiste y seguirás siendo un faro de la cultura en nuestra provincia, que merece un justo reconocimiento. Espero que así sea.
Temas en esta nota

Vuelve en dúo Rubén Sosa & David Kantor

Nahuel López Pontón anunció su concierto "El entrepiso" en el Centro Cultural Ercilio Castillo
Este viernes 8 desde las 21.30

La carta de lectores de Jorge Castillo que desbarató a la "documenta 13"
OPINIÓN

El Jorge Castillo que no se va
Las huellas que dejó tras su partida

Jorge Castillo: el grito consciente

Nuevo ciclo de cine con películas del Festival de Cine de Mar del Plata 2004
EN EL CENTRO CULTURAL ERCILIO CASTILLLO

Peliculas de Alemania y Francia en el Centro Cultural Castillo
CON ENTRADA LIBRE Y GRATUITA










