La carta de lectores de Jorge Castillo que desbarató a la "documenta 13"
Señor director de NORTE:
"Ante una presentación efectuada por el presidente de la Fundación Ambiente Total, Jorge Castillo, la directora artística de documenta Carolyn Christov-Bakargiev respondió que esa organización decidió suspender el requerimiento del aerolito a la exhibición de Documenta en Kassel en virtud de la oposición y las discusiones generadas por el proyecto, y para no ir en contra de los deseos de los pueblos originarios que son sus tradicionales custodios". (Marcos Altamirano, en Meteorito Chaco).
Si alguna vez se piensa en la potencia de las cartas de lectores deberíamos, en ese análisis, incluir varias escritas por Jorge Castillo.
Quizás la más evidente fue aquella publicada a fines de diciembre de 2011 donde se alertaba sobre el "extraño" préstamo que el Chaco daría a la documenta de Kassel Alemania.
La documenta (con d minúscula) es una de las exposiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo, junto a la Bienal de Venecia son los lugares consagratorios para los artistas contemporáneos.
La edición fue conocida por el mundo del arte como la "documenta esotérica" donde la curadora búlgara Carolyn Christov-Bakargiev jugaba con el 13, número coincidente con la edición y la mala suerte.
Castillo, en su carta de lectores del 28 de diciembre de 2011, escribe una proclama de un ciudadano preocupado ante el desatino gubernamental de prestar el aerolito Chaco, la dignidad de un hombre que grita que "el rey está desnudo".
Y allí supimos cómo evitar los cantos de sirena del Dios Turismo o el Dios Arte Contemporáneo, que el papel que le tocaba al Chaco era el de prestar una pieza cósmica de 37 toneladas, modificar leyes, pagar el seguro y trasladar desde Campo del Cielo a Barranqueras y de allí al puerto de Hamburgo. "Configurando el viaje más largo que realizó un objeto extraterrestre" al decir de los que propusieron esto, los artistas Guillermo Faivovich y Nicolás Goldberg.
Este acto de despojo "promovería" el turismo al Chaco, a Gancedo, y a otras ciudades chaqueñas. Sólo movilización social creada a través de las redes y los diarios locales impidió que el Meteorito Chaco se lo llevaran a la Documenta 13 en Alemania. En su proclama, Castillo escribía: "Es una locura. Los custodios de ese aerolito no queremos que se vaya. No es una mercancía. Ese meteorito es patrimonio cultural y natural y tiene que quedar en su lugar".
Durante años investigó a Crisanto Domínguez descubriendo obras en varias ciudades del país. Recorrió museos, anticuarios, plazoletas buscando la huella y la firma de Crisanto. El libro que resume la vida y obra de Crisanto fueron un año de notas dominicales, luego formateado, publicado y financiado por su mismo autor, Jorge Castillo, "Crisanto el que soñaba con Paris"
Fantaseaba con equipar un ejército con detectores de metal para rastrillar en el Parque 2 de Febrero. Sostenía que, frente al Club de Regatas, en una antigua confluencia de zanjones se podía hallar el monumento al Indio, y para ello pensó en crear a los B.I.C. (Buscadores de Indios Censurados) y en ese desvelo lo sorprendió la muerte que siempre es traidora; porque no avisa ni el día ni la hora.
La última vez que lo vi, estaba sentado en una mesa de director del Diario El Territorio, era jueves 5 de abril; fue al visitar la muestra "Muñecas" que estaba presentándose en el Museo de Medios. Apurado para concretar una reunión preparando los diez años del Centro Cultural Ercilio Castillo, dando detalles y contando el presupuesto para el "monumento cartel", detalles de armarios museógraficos junto con historias de Yola y el coro en Arezzo y el omnipresente Ercilio. Llamando a otros, elaborando estrategias, creando nuevos monumentos, nuevas formas de conmemoración. Y entonces se nos fue, lo supimos por las redes.

El Chaco se quedó sin uno de sus hijos dilectos, estamos huérfanos del "provocador", aquel que, con sus actos, sus cartas de lectores nos exigieron "ser y estar" en una sociedad mejor. Una comunidad que valore a sus artistas, a sus historias a sus gestores culturales, a los edificios y a los monumentos, al cine, al río, a la fauna y un largo etcétera.
Resistencia se quedó sin esa alarma que necesitamos para volver a pensarnos y reconocernos como productores de cultura, como protectores del patrimonio natural y cultural y como fundadores de valores ciudadanos vinculados con las historias de nuestro lugar.
Esperamos que en la próxima carta de lectores nos cuentes noticias del Río Negro y nos describas detalles de Crisanto, y si realmente quería vivir en París.
LEO RAMOS
RESISTENCIA












