
Las elecciones del desánimo
La de hoy es una de las convocatorias electorales de nuestra historia más marcadas por el desánimo.

Director periodístico.

La de hoy es una de las convocatorias electorales de nuestra historia más marcadas por el desánimo.

Las redes sociales son hoy un territorio más por el que circula una parte de las ideas y posicionamientos de una sociedad. Se las suele confundir con la totalidad de la opinión pública, pero es una suposición desmesurada. Por suerte, las redes y sus usuarios son apenas una porción de lo que se dice y se sostiene en una comunidad.


Los destinos posibles son tan extremos que el gobernador puede a partir del 10 de diciembre próximo batir su propio récord e iniciar un cuarto mandato al frente de Poder Ejecutivo o quedar obligado a retirar sus cosas de la residencia oficial de la calle Saavedra y quedarse sin un cargo en el Estado por primera vez en décadas.

Cecilia Strzyzowski es un nombre que cinco semanas atrás nadie conocía -excepto su entorno personal- y que hoy es el centro de gravedad de una conmoción que no cesa y cuyos resultados permanentes son imposibles de predecir. ¿Será diferente el Chaco cuando todo esto se vuelva historia? ¿O será solo el tramo disruptivo de un viaje que básicamente seguirá por los mismos rumbos de siempre?

Cuando alguien me pregunta cómo es hacer periodismo en el Chaco, me remito a una charla de más de veinte años atrás con un médico del Hospital de Castelli, que me parece más ilustrativa que cualquier perorata.

Luego del golpe de Estado de 1976 y ante la inminencia del Mundial de Fútbol del ’78, la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla buscó combatir lo que presentó como una "campaña antiargentina en el exterior". Se refería así a la información sobre la represión ilegal y las violaciones a todo tipo de derechos que el régimen cometía: secuestros, tormentos, fusilamientos, desapariciones. Eran tiempos sin Internet ni redes sociales, de modo que los censores del gobierno militar no tenían mayores dificultades en lograr que de todo aquello no se hablara ni publicara nada fronteras adentro.

En todo acontecimiento, siempre hay una dimensión humana. Una manera personal de vivirlo o percibirlo, que queda expuesta tanto en las manifestaciones elocuentes como en aquellas que parecieran transmitir la nada misma. Decimos algo con lo que hacemos, pero también con lo que no.