
La peor semana de un Chaco ardiente
El gobernador Capitanich decretó la emergencia agropecuaria cuando en realidad correspondía declarar zona de desastre a la enorme superficie de campos arrasados por una ola de incendios similar a la que ha devastado muchas provincias, pero que en este caso significaba el remate de una sequía que ya se cobró precios altos malogrando la cosecha de trigo y restándole toda posibilidad a una promisoria siembra de girasol, con el apogeo de un viento norte impiadoso que encendía como brasas temperaturas por encima de los 40 grados.







